Concepción de la muerte en los Ashanti
Otra creencia arraigada entre los asante era, y es, la consecuencia de la enfermedad y el por qué de la muerte, recurrente también en todo el África Occidental.
La enfermedad y la muerte eran tenidas como grandes acontecimientos en el reino.
El Akradwarefo, literalmente ‘aquel que lava almas’, adivino, que además solía ejercer de sacerdote y a veces también de akonfo o curandero, era el encargado de discernir a qué causa sobrenatural se debía la enfermedad, y aplicar en cada caso la adecuada hierba medicinal. Ante un fallecimiento, familiares, vecinos y gente en general, detestaban estar pendientes de que llegara el akradwarefo disponible para realizar el ritual antes de que los enfermos colapsasen. Hay que pensar en las distancias de los santuarios hasta los poblados y las varias incidencias que podían suceder a la vez.
Previamente, la familia ya tenía vestido al difunto con sus mejores ropas, y bien provisto, en función de las posibilidades, de paquetes de polvo de oro, que era el ‘dinero para la vida futura’; se le depositaban encima sus más preciados objetos personales y comida para el viaje ‘colina arriba’.


El cuerpo normalmente era enterrado dentro de las 24 horas. Hasta ese momento, la fiesta funeraria consistía en bailar, tañer tambores y campanas, disparos con fusiles de chispa y todo acompañado por las alabanzas de los familiares y las plañideras contratadas. Tal manera de celebrar el acontecimiento era habitual, y para ellos fundamentado en que la muerte no es más que algo que forma parte de la vida y por tanto aceptado con normalidad y para nada algo por lo se deba mostrar o tener tristeza.
Como los Asante creían en una vida después de la muerte, las familias sentían que se reunirían con sus antepasados al morir. Los ritos funerarios por la muerte de un rey involucraban a todo el reino y eran un asunto mucho más elaborado.
Field, el conocido antropólogo resume con acierto: “En ningún momento de su vida, una persona es tan sociable, como en la muerte” (1948:138)
Los Asante celebran la transición del alma del difunto al mundo ancestral, donde se convierte en un espíritu protector, siendo recordado y venerado en sucesivos funerales.
Familia, amigos y conocidos, multitudinarios a veces, se unen en los rituales.
La indumentaria tradicional marcaba y aun hoy, la relacion con el difunto, los familiares vestirán de rojo, mientras que los demás usarán el negro, pero ámbos ostentarán todo aquello de oro que les sea posible.

rituales
Los rituales son múltiples: en unos se ofrenda a los espíritus de los ancestros comida y bebidas entre danzas tradicionales para que lo acompañen al mundo de los antepasados entre estridente sonido de tambores y frenéticos bailes. Para los Asante, el funeral es como una especie de festival, uno de los escasos pero tal vez después del del Asantehene de Odwira el más importante. Es la oportunidad de socializarse con la familia y amigos, distantes en espacio o tiempo. El profesor Kwabena Nketia, escribió en 1950 sobre la exhibición inmutable en los funerales Akan: “La celebración del funeral se considera como un deber y no se escatiman esfuerzos para que sea memorable evento”.
“¿Fue bien atendido?” Ayie no nkrofuo bae? “¿Fue emocionante?” Ayie no soe? Esas son las preguntas que pueden formularse como una prueba de un funeral exitoso.- Nketia, 1954: 48.
Años más tarde, Field.-1960: 48, enfatizó el mismo punto:
“Un funeral siempre debe ser grandioso y costoso”.
Pero el Dr. J Danquah, el famoso “Decano de Gold Coast Politics”, el primer africano en obtener el doctorado de la Universidad Británica y uno de los primeros eruditos ghaneses educados en Occidente, puso una nota crítica describiendo las costumbres funerarias Akan, en su escrito de 1927, añadió una nota al pie para disculparse con el lector:
“No hay en lo que aquí presento, nada que quede oculto y que tan siquiera parezca repulsivo, quizás sí objetable para el simpatizante que estudie las costumbres Akan, mientras que para los más sofisticados, ese hombre civilizado, esto puede parecerle simplemente entretenido”.
“Al leer este capítulo en 1927, me siento fuertemente inclinado a omitirlo de este libro…”
Este profesor Asante opina que en su sociedad las personas son muy sensibles a lo que se hace cuando hay una muerte en la familia, pues marca la separación física del fallecido con los otros seres humanos. Los ritos funerarios están destinados a llamar la atención sobre esa separación permanente. Es por ello que se pone sumo cuidado en realizarlos con total corrección para evitar ofender a los difuntos. Esto implica una atención permanenete sobre el enfermo cuando se aprecia su cercana muerte. Tradicionalmente, cuando todo apuntaba a la muerte inminente de una persona, siempre había algunos familiares alrededor y cuando empeoraba su condición, le daban un último sorbo de agua para saciar la sed que previene a la muerte.
En el caso de la muerte de un esposo, la viuda proveía y tenía dispuesto todo lo necesario, pañales, jabón, toalla, vestido, manta, almohadón y un pedazo largo de tela tejida a mano llamada danta que se usaba como ropa interior. Al morir, el cadáver suele lavarse, cubrirse, arreglarlo y tenderlo en el suelo o en un estrado, con objetos rituales o articulos funerarios cerca de él.
Se predispone el cuerpo con aquello que él uilizaba en vida, sus amuletos y pertenencias preferidas, armas y comida, a veces acompañados de los objetos religiosos relacionados con el funeral.
El arte funerario
El arte funerario impregna todo lo relacionado con la muerte en la cultura asante, el modo de deshacerse del cuerpo, generalmente está dictado por diferencias o factores culturales, religiosos, económicos, políticos o sociales.
Butt Thompson, 1929, también afirma que:
“En algunos casos pueden ser determinados por la pertenencia a un grupo social particular, asociación de clanes, grado de iniciación en una sociedad secreta o ritual, rango o estatus, sexo, edad, logros, estado ético social como criminal, héroe, villano o la forma de su muerte, como suicidio o accidente”.
En la Ghana de hoy en dia, los funerales todavía causan controversia. Su alto costo y extravagancia son frecuentemente criticados en artículos y cartas en los periódicos y en los últimos tiempos en los nuevos medios, los discursos de los políticos y en sermones de pastores. De hecho, algunos gobernantes tradicionales lo han condenado.
Un breve aviso en el periódico estatal ghanés Daily Graphic del 3 de junio de 1994 habla de “costosos ataúdes, funerales psicodélicos, banquetes elaborados y exhibición de extravagancia” Tales funerales “…no están destinados a expresar dolor, sino más bien a alardear”.
Una crítica relacionada es que la familia a menudo gasta más dinero en funerales que en el cuidado de los ancianos. En otras palabras, cuidan mejor a los muertos que a los vivos. Parecen interesados más en la atención post mortem que en la atención pre moterm.
Como dice el proverbio Akan:
“Los ritos que intentan ayudar al difunto en su vida, después de la muerte a menudo implican la intención generalmente concebida de deshacerse de él y evitar su regreso, ya sea en cuerpo o como un fantasma”
Con respecto a los ritos funerarios Asante, autores como Rattray -1927, Forde y Jones -1950, Mbiti -1975, escribieron coincidiendo que: “No es contradictorio que los factores anteriores también determinen la medida en que se utiliza el arte”.
Durante las celebraciones del funeral público, los grupos tradicionales de canto y percusión proporcionan entretenimiento a los presentes.
Los más populares conjuntos de danza tradicional son adowa, nwonkoro, kete, adenkum, asaadua y bosoe, en la mayoría de los cuales las mujeres son las cantantes principales.

Algunos de los instrumentos musicales que lo acompañan, son el firikyiwa o nnawuruta, campanas, y donno, gong.
Ante la congoja del momento, es normal que alguien se emocione ante una cancion o frase o simplemente reviva determinados sucesos, uniendose al grupo de canto o baile y participando de sus lamentos.
En el caso de las endechas, esas estrofas que rememoran los valores del difunto, los cantantes principales previamente indagan y recopilan sucesos e historias, para acceder a lo más emocional de las personas presentes, recurriendo a vivencias directas e indirectas de las personas implicadas y apelar a su sensibilidad con alguna anécdota que compartiera con el difunto. Cantantes, musicos y bailarines, establecen una relación de apoyo mutuo en estos momentos para que el efecto sea el adecuado. Antiguamente, y no hace mucho, los conjuntos tradicionales rara vez eran pagados por su actuación en los funerales.
Selección de endechas, estrofas laudatorias generalmente cantadas en alabanza del difunto, recopiladas por Nketia -1969, y McCaskie -1989:
1ª Expresiones de dolor por la pérdida
- Ahunu mu nni me dua bi na maso mu “No hay rama por encima de la cual no pueda saltar”.
- Asuo ayisi me oo, na Otwafoo ne hwan? “Estoy en aguas inundadas. ¿Quién me rescatará?”
- Agycl hehu mefi na onhu me yie bi “Cuando mi padre se encuente conmigo, apenas me reconocerá”.
- Obehu mí, na meso ketego ne nwansena “Porque me encontrará llevando todo lo que tengo: una estera de dormir y una horda de moscas”.
- Mene womma bewe unsese oo “Tus hijos y yo nos alimentaremos como la araña”.
- Na akura dee, obopou “Muchos pasos da el ratón”. – Praa e, mene wo mma oo “¡Qué será de nosotros!”
- Wo mma rehwe w’ano “Tus hijos te están buscando”
- Onwunu redwo oo} dee awisiaa afe ne nca “Cae la noche sobre el huerfano cuando no ve ya a su madre”. Nketia 1969: 47-48.
2ª Expresiónes de deseo de continuar la relacion perdida. – Obi reba a, mane me, mane me na mene wo di mane “Envíame algo cuando alguien venga e intercambiemos obsequios” - Eye a, mane me denkyemmoo na, mannya gya a, mawe no “Envíame maíz seco para que pueda comerlo crudo, pues soy mono incapaz de hacer fuego para cocinarlo”.
Nketia 1969: 49
3ª Para una Madre o Padre Difunto
- Eno, nko nnya me akyire oo “Madre, no me dejes atrás”
- Eno, nko nnya me akyire oo. Osiantan 0 “Madre, no me dejes atrás. Por favor”
- Ena awu agya yo oo: Na mene hwan na ewo ha yi? “Madre ha muerto y me ha dejado solo: ¿Con quién estoy ahora?”
- Agya e, aka me nko. Mene wo beko. Agya e, befa me ko “Padre, estoy aquí solo. Iré contigo. Padre, ven y llévame lejos”. – Ojo a, ma yenko yen dee mu. Na enye yen tenabere ne ha “Regresemos juntos a el lugar del que venimos No pertenecemos aquí” Nketia 1969: 45-46
4ª A un sacerdote difunto
- Obosomfoo Kosekose oo: Ohene ni, nkumankuma breare “Adiós, sacerdote: Te aprecia bien la madre del rey”
- Woko a, duom oo, ohene ba Prince Gye due na duom oo! “Cuando comience, no se detenga, reciba las condolencias y prosiga”.
- Wo duru kurotia a, ho wodin ma ahrane mma wo so nu wodi amantire un “Cuando llegue a las afueras del pueblo mencione su nombre para que los hombres fuertes lo lleven en hombros y concilie dos mundos”. Nketia 1969: 44-45
5ª A un asantehene fallecido
- Nana atu ne kyinie. Nana Awia na ebeku yen “La Asantehene ha perdido su parasol. Nos quemará la vida el sol”.
- Womim dee wo gyaa me “Mira la condición en la que me has dejado”.
- Ya ma nsuo nto na ma so bi anom “Procura llover sobre mí para que pueda recoger algo y beber de ti”.
- Se womane me a mane me denkyembrebo, mannya gya a mawe no mono “Si me estás enviando un paquete, envíame un hígado de cocodrilo, que pueda comer crudo sin necesitar fuego para cocinar”. McCaskie 1989: 424-25.
“Entonar un canto fúnebre en el pasado, señalaba el comienzo de la ceremonia de sepelio y fue el elemento imprescindible durante mucho tiempo, hasta que la musica y danza se fue introduciendo paulatinamente, terminando por eclipsarlo”. Nketia 1969: 17.
Como se ha adelantado, casi todos estos espectáculos, eran y siguen siendo, dirigidos e interpretados por las mujeres, lo que da idea de la involucración y tambien talento artistico de las mujeres asante y akan en general.


Juanjo Andreu
Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano
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