La viudedad en los Asante
La viudedad, conlleva ritos que aun se mantienen entre los asante.
Contrariamente a determinados criterios religiosos extranjeros, estos ritos nada tienen que ver con creencias o manifestaciones de idolatría.
La viuda contribuye a los adesiedi, aquellos suministros de los que ya hemos hablado, que se utilizan para lavar y preparar el cadáver. Los asante creen imprescindible que el cuerpo quede limpio, para que cualquier materia no contamine su espiritu, en el tránsito hacia el mundo donde se albergan solo otros espíritus.
Los adesiedi
Los adesiedi, que son objetos cotidianos, pero que quedaran ya como exclusivamente, y por ultima vez, utilizados en el ritual del lavado y preparación del cadáver, incluyen un balde, jabones surtidos, esponja, tela, perfume, una sábana, almohadón, manta, alfombra, el danta un paño similar a ropa interior y las ahenema o sandalias tradicionales.
A la viuda se le impregnaba cara y busto con ntwima, arcilla roja, el día del entierro, aunque esto ya no se suele practicar excepto en ocasiones en que la tradición lo exija, como en el caso de que lo sea de un alto mandatario. Las viudas, en sus vestimentas, utilizaban siempre el negro, el kuntunkuni y el rojo, o k’bene. Ahora no obstante se entremezclan remarcando el rojo sobre el negro.
Sackey
Sackey, – 2001, confirma que, incluso ahora, una viuda mantedra luto durante un año al menos, sin lucir ningun tipo de joya u otra ostentación similar. Rattray nos vuelve a relatar, que además del afeitado del cabello, de aplicarse arcilla blanca sobre el cuerpo como respeto hacia el muerto, lo más singular en los funerales asante son los distintos colores con que se muestran y visten los distintos allegados, y que:
“Los que tienen relaciones de sangre, muestran tres líneas de arcilla roja ntwuma u odame, situadas en la frente de izquierda a derecha llamadas kotobirigya. Unas similares llamadas ntwomampaemu tambien de arcilla roja, que parten de la nuca y llegan a la frente y que ese mismo patrón que se conoce como ‘seguro’ se lo hacen en la parte superior de los brazos”.
Ameyaw Benneh, 1994, observa que estos patrones describen al doliente particular como muy cercano o querido por el difunto.

Esta foto de Michelle Gilbert muestra los grandes discos pectorales o Kra puruw y las tres rayas, en blanco pues son jefes que representan a los antepasados, que denotan el duelo en este caso por una asantehemaa o reina.
AsaseYaa
Estas tres líneas probablemente están relacionadas con los tres principios que predominan en la cultura akan: a saber Onyame, Dios, que otorga la vida o quingombó, y a quien regresa después de la muerte; AsaseYaa, la Madre Tierra para que acepte y guarde el cuerpo y los ancestros, que recibiran al tercero, el Saman, espectro o fantasma del difunto con beneplacito o rechazo según ellos hayan evaluado su comportamiento.
Se sujetaban unas cintas de luto, abotiri, alrededor de la cabeza, donde a veces insertaban los pimientos rojos; esos abatori, ahora, quien puede, en un alarde manifiesto por mostrar la relevancia del deudo, se exhiben cuajadas o recamadas de oro que más parecen festivas que de duelo.
Su vestimenta son los paños de luto marrón rojizo donde se aprecian los diseños estampados adinkra, de luto.
Clay
Clay, -1929, p.150, explica los símbolos que utilizaban el viudo o viuda y los mas directos allegados de sangre, al sentir el peso de la muerte y su deseo de desecharla. Los hijos del difunto usan tocados de red que sujetan unas diminutas escaleras, los pimientos rojos y cáscaras de huevo. – La red simboliza la impotencia del usuario: Nsuoayiri me, na hwan-naͻbε para atenaayi yo? “Me estoy ahogando en las aguas de la inundación, ¿quién echara una red para rescatarme?.
- El pimiento rojo indica la seriedad de la ocasión: M’ania bere sεmako “Rojos como la pimienta estan mis ojos”. La pimienta es roja y caliente, por lo tanto, simboliza el dolor, la calamidad repentina, el dolor violento e incluso un acto de guerra.
- Las cáscaras de huevo representan el dicho: Atome ne nkosuahono “Ya solo poseo cáscaras de huevo”. En claro simbolismo de que si el padre o la madre hubieran estado vivos, no habría solo cáscaras de huevo, sino hermosas aves.
- La escalera en miniatura hace referencia al proverbio: Owuoatwedeε, baako mforo “Por la escalera de la muerte no sólo sube una sola persona”.
el negro y el rojo
Los dolientes que no son parientes de sangre como por ejemplo los provenientes de relaciones no matrilineales, amigos personales o vecinos, visten de negro. Por lo tanto, en este nivel, el negro y el rojo se refieren a categorías y relaciones opuestas.
Clay en 1929, p.175, dice:
“Todos los signos externos y visibles del luto, el ocre rojo y las ropas fúnebres que comparten los dolientes ordinarios, son tabú para un sacerdote”.
Viene esto a interpretarse cómo que si un sacerdote o sacerdotisa perdiera a un allegado o incluso a la madre; o muriera alguno de ellos incluso si fuera el Sumo Sacerdote; Clay 1929, p.175. nos cuenta:
“Debe vestirse de blanco y espolvorear con arcilla blanca, hyere, como si por lo que a él respecta, la muerte, el luto y la tristeza no existieran. El cadáver de un sacerdote muerto estará cubierto de blanco y rociado con arcilla blanca, que simboliza la antítesis de las costumbres funerarias ordinarias, lo que sucede al resto de la gente que se sume en un estado de tristeza o impureza”.

Juanjo Andreu
Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano
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