Los ritos de pubertad
La menstruación es un acontecimiento que todo el pueblo celebra. Algo practicado en casi toda África de la misma manera, pero que se acentúa con más rigurosidad en la zona occidental, es lo relativo a la mujer y sus procesos fértiles, entre los que la muestra más elocuente es la menstruación, tras la cual saben el momento idóneo para intentar la procreación
Los padres instruyen a sus hijos en privado, sin observancia pública. La privacidad de los niños es muy respetada en el Reino Asante, así como por los otros pueblos vecinos.
Ya se ha escrito sobre esto pero permitidme que especifique. Respecto a las niñas, a medida que se acerca la menstruación, la niña se traslada a la casa de su madre.
Cuando se revela la menstruación de la niña, la madre anuncia la buena noticia al pueblo, golpeando una azada de hierro con otro hierro si puede, para que el sonido sea mas cimbreante o si no, con una piedra. Es algo sintomático pues la menstruación de la niña es fertilidad, prosperidad, riqueza pues esa niña, ya camino de mujer, aportará esfuerzo a la comunidad y también se espera que nuevos brazos, de ahí lo de la azada. Las ancianas, al oír el sonido, y celebrando las nuevas posibilidades, salen y cantan canciones menstruales especifícas, llamadas bara.
Concepción del ritual
Al principio, las mujeres que menstruaban sufrieron numerosas restricciones, pues los hombres lo vieron como ritualmente inmundo. No podían cocinar para los hombres, ni comer ningún alimento que hubiera sido cocinado para un hombre. Si una mujer menstruando entraba en la casa de los taburetes ancestrales, la arrestaban, y el castigo normalmente era la muerte. Si no se imponía ese castigo, creían que el fantasma de algún antepasado podía estrangular al jefe.
En ese periodo, ellas en ningún caso podían jurar ni participar en ningún ritual ni ceremonia, ni visitar ningún lugar sagrado.
Las mujeres con la regla, vivían en casas de menstruación, especialmente construidas para esa situación, y donde se retiraban con los hijos pequeños durante esos días, ya que tenían prohibido cruzar el umbral de las casas de los hombres. Los gemelos nacidos de la familia real eran venerados porque representaban un signo de fortuna inminente. Por lo general, gemelos varones se unían al ejército y las niñas gemelas pasaban a ser potenciales esposas del Rey. Si los gemelos eran niño y niña, no adquirían ninguna consideración especial.
Las mujeres que tenían trillizos eran muy honradas pues creían que tres era, aún lo creen, un número que atrae la fortuna. Existían rituales especiales para el tercero, sexto y noveno hijo, considerados afortunados. Mientras que al quinto hijo se le tenía por desafortunado y trasmisor de desgracias. Las familias con muchos hijos son muy respetadas, mientras que las mujeres estériles eran repudiadas y vilipendiadas.
Todo hálo de superstición se teje alrededor de un problema o incognita a resolver y si lo anterior da unas pautas al respecto, no menos tienen su concepto sobre las encrucijadas…

Juanjo Andreu
Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano