Adae
Adae, encierra las dilatadas y frecuentes ceremonias más importantes de los Asante, se fundan en rememorar y honrar a los espíritus de los antiguos reyes, Asantehene, con ofrendas de comida y bebida, solicitando su favor para el bien común. El día previo al Adae, los tambores akan anuncian la llegada de estas ceremonias. El guardian del Taburete acopia corderos y cabritos y el licor que será ofrecido. El Sumo Sacerdote oficia el Adae en la Casa de Taburetes, donde se encuentran reunidos los espíritus de esos antepasados, ofrecindo las viandas y licores.
La ceremonia pública ocurre al aire libre, donde todas las personas se pueden unir a los actos. Los trovadores cantan frases rituales; los tambores parlantes ensalzan al jefe y a los antepasados con antiguos refranes. Odwera, está dentro de dichas celebraciones y es la gran ceremonia; se celebra en septiembre y con una duracción de entre diez o quine días. Es el momento de asumir y limpiar los agravios de la sociedad, la contaminación y purificar santuarios de dioses y antepasados.
Después del sacrificio de una gallina negra y la fiesta consiguiente, que comparten tanto vivos como muertos, comienza un nuevo año en el que todos están limpios, fuertes y sanos. La costumbre de celebrar este festival cobró importancia entre 1697 y 1699 cuando se logró la condición de Estado para los Asante después de la guerra de independencia, la Batalla de Feyiase, contra los Denkyra.
la consecución del Taburete de Oro en 1700 como trono
Es con la consecución del Taburete de Oro en 1700 como trono, que, nunca mejor dicho, se asienta esta festividad. El festival era un tiempo para consagrar los restos de los reyes muertos; esos restos habían sido guardados en un mausoleo en el cementerio sagrado de Bantama, un departamento real de Kumasi. Adae Kese selló el vínculo de confianza y solidaridad entre los espíritus ancestrales y los vivos. En sus inicios, este festival conllevaba sacrificios, tanto humanos como animales. El festival principal solía celebrarse primero en Hemmaa, junto al palacio del rey cerca de la ubicación del santuario ancestral de los reyes. La segunda y más importante parte del festival se realizó en Bantama, lugar que también fue el último cementerio de los reyes Asante, y conocido como el “gran ritual de Bantama” ya que los sacrificios perpetrados eran de grandes proporciones. De tal calibre que cuando los tambores anunciaban el festival, las gentes se escondían temiendo ser seleccionadas para el sacrificio humano. Como parte del ritual, tambien se sacrificaban ovejas. Adae Kese, se traduce literalmente como ‘lugar para por fin descansar’. En general, coincide con la temporada de cosecha de ñame y por lo tanto, el ritual también fue llamado la “Ceremonia del Yam”, ñame, por los europeos.
Los preparativos para Adae
Los preparativos para Adae son bastante elaborados. Martes y domingos, días normales en que se hacen los preparativos se llaman Dapaa. Estos días, se limpian las casas y los aledaños. Delante de la casa del Asantehene y tras su aprobación, los tambores son tocados por el “divino tañedor”, desde el atardecer hasta el amanecer, acompañando las canciones ceremoniales.
El jefe, su familia, consejeros e invitados, toman una comida que consiste en ñame o plátano, sin nada de sal, en la creencia de que a los espíritus no les gusta; después el jefe honra a algunos de los asistentes con un regalo que representa y reconoce alguna cualidad del interesado. Tras los actos más lúdicos y la procesión donde se lleva a hombros el Taburete de Oro, este vuelve a guardarse en su santuario.
El resto de comida que no han consumido los jefes es llevado al patio del santuario, donde se esparce para que la consuman los espíritus de los antepasados; lo que se anuncia tañendo una campana para que se guarde la intimidad del recinto, indicando que los espíritus se encuentran comiendo. El ritual continúa con el sacrificio de ovejas por parte de los asistentes del jefe y con la primera sangre de estos sacrificios se marca la frente y el reposapies del Asantehene. La reina madre, Asentehemaa, prepara y ofrece a la oncurrencia el tradicional fufu, plato de puré de mandioca o ñame. Consumido el regalo de la reina se abre una botella de licor que se procede a verter sobre el taburete y que terminan los presentes en la cámara. Todos proceden a saludar al Asantehene, que sigue sentado ceremonialmente en el patio abierto, anunciando la “Mañana de Adae”.
Los asistentes empeñan su palabra otorgando de nuevo su confianza al rey como lo hace en una posterior ceremonia el poeta de la corte recitando loas, que ensalzan las hazañas de los jefes pasados, y con el continuo estruendo de tambores acompañados de cuernos. La celebración se extiende hasta altas horas de la noche.
el calendario Akan
El Adae se celebra cada seis semanas durante el año del calendario Akan. El noveno Adae culmina el calendario Akan, es el Adae Kese, en el que cierra el ciclo el Asantehene sacrificando un cordero al Taburete Real. Adae Kese anuncia el Año Nuevo, con fechas que varían entre julio y octubre, aunque algunos akan como los Akim, Akwamu y Asante, celebran el Año Nuevo en enero. También se celebra en el Palacio de Manhyia.
Pero como no podía ser de otra manera, este festival, como casi todo lo que los asante acometen, está bien enraizado en costumbres antiguas que no por ello, dejan de tener una gran dosis de sentido común. Toda sociedad toma referentes y los asante entre otros han tomado a dos que forman una especie de pareja, son el dwo y ahohuru. Dwo, sombra frescor, se refiere a una propiedad física y metafórica del espacio donde viven los humanos, en oposición al espacio natural del bosque, e implica nociones de armonía, paz, orden y protección.
En este mismo sentido el término gyadua, gyannua en plural, se refiere a un gran árbol que ofrece sombra y generosidad en sus frutos, y que metafóricamente se asocia con dwo. Este árbol se plantaba y aún a veces, cuando tras el clareo del bosque se procedía a la creación de una granja o aldea simbolizando enraizamiento y estabilidad. Gyadua era metafóricamente símbolo del asantehene que debía ser enérgico, en defensa de garantizar y proteger a la sociedad que regentaba.
Con similar intención el asantehene también podía ser llamado katamanso, de kata más omán, envolver la nación, el que debe cubrir y proteger la nación, con la misma idea de proporcionar sombra, frescor y seguridad. Ahohuru contrariamente es el calor, es el espacio natural, asilvestrado y sin mano humana, por decantación el bosque. Es metafísicamente el desorden, la amenaza latente, la pérdida del control y sobre todo el personal, es la dislocación física y mental. Es el mundo de los espíritus, de los genios y los poderes sobrenaturales, poco gustosos de compartir con los hombres. Por eso las leyendas asante y sus cuentos e historias, arrancan con criaturas o seres de este mundo a las que colocan en un papel primordial, aconsejando sobre los peligros que esconde y que sin duda acechan al imprudente que se atreve a traspasarlo.
Estos dos conceptos u opciones no tienen en cuenta el resto de representaciones ; los asante tienen uno que claramente lo recuerda, es el de kurotia, de kuro, ciudad y tia limite o borde ; este término se refiere a la zona limite o fronteriza entre un poblado o ciudad y el bosque, la civilización o cultura y el mundo silvestre o natural. Kurotia es el círculo extremo, la zona marginal donde se ubican letrinas y desechos animales y humanos ; la zona donde se erigen las casas de menstruación y donde se instalan los santuarios o templos de las deidades. Cada cosa en la zona más adecuada de ese perímetro exterior pero también en ese límite, en lo mas excéntrico de la kurotia se créa el “bosque de los fantasmas”, ese lugar donde se entierra a los akomfoo, lejos de los demás muertos. Todo lo anormal, ambiguo, fuera de la sociedad y el orden, se gestiona en el kurotia.
la kurotia
La suciedad o efi, como excrementos y los útiles u objetos rotos, son sacados de la aldea y arrastrados a la kurotia en un ritual específico, el mmusuyiedee, para evitar riesgos de cualquier tipo pero sobre todo los relativos a enfermedades o epidemias y la consiguiente amenaza o anarquía en la comunidad.
Ellos tienen claro que :
‘‘kurotia es el lugar por excelencia donde se manifiestan las entidades sobrenaturales, los aboson, pero también donde las brujas se reúnen y debaten sus asuntos antes de actuar contra la comunidad de hombres’’
Los límites exteriores de kurotia se delimitaban con vallas llamadas pampim, de pam ensamblar y pim fuertemente, que eran, a la postre, barreras más que visibles, pues también lo eran contra las agresiones de los poderes invisibles. Pampim, con su onomatopéyico sonar, sugiere para ensamblar fuertemente que ello sean robustos troncos de madera, de árboles tipo ‘gleditsia triacantos’ o acacia de tres espinas, que abunda en la región ; ello implicaba distanciarse del mundo del bosque.
el gyadua
A partir de estos elementos, emerge un modelo : En el eje central está el gyadua, el árbol plantado por la mano del hombre; alrededor de este los tres círculos, primero el dwo, el espacio donde el hombre habita; en el borde de este último, la zona intermedia y por último la liminal de la kurotia, cuyos limites exteriores están fijados por el pampim. Finalmente y más allá de este espacio construido se extiende el bosque, kwaa o kwaee, el lugar preferente del ahohuru y donde este se manifiesta. Gráficamente, esta figura representa un círculo, puruw, para los asante uno de sus símbolos más poderosos. Este emblema, bien sea círculo, disco, cilindro o globo, es sinónimo de perfección estética y moral. Como símbolo, se encuentra en muchos elementos, pero es básico sobre todo en los que tienen que ver con el abosom, ntoro y kra.
Los familiarizados con la cultura akan y particularmente con los asante, percibirán esta imagen del círculo simbolizando la perfección, en multiples elementos, que se muestran o utilizan en las puestas en escena del Estado, de entrada en la posición de los participantes que lo hacen en dos semicirculos contiguos; en los círculos del kra real que llevan sobre el pecho los nkradwarefoo, y los que entonan las salmodias los akradwareni, y bien a la vista en los enormes parasoles de Estado.
Más adelante comprobaremos que el Estado Asante se puede idealizar y percibir de fácil manera como un círculo.


Juanjo Andreu
Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano