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Juanjo Andreu

Dossier digital de antropología africana y arte tribal africano.

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Juan Jose martin Andreu

Terracotas y barros de África

octubre 15, 2022 by Juan Jose martin Andreu Deja un comentario

Terracotas y barros

Ashanti, Ghana

Entre los grupos étnicos Akan de Ghana son los Ashanti tal vez los que mayor poder e influencia adquieren en toda la región y zonas aledañas, pues además de su imponente poder material gracias a sus importantes minas de oro y gracias a éste, consiguen un poderoso ejercito y fuerza militar, que les hace a su vez incrementar sus riquezas gracias al trafico de esclavos de los que son uno entre los más importantes propulsores.

Posiblemente descendiendo desde el noroeste, el llamado Sudán Francés, los Akan se instalan en la zona al sur del país en la región Ashanti en el transcurso del siglo XIV, de la que reciben el nombre y donde establecen una capital, Kumasi.

Siendo la zona a la que con mayor facilidad arriban los barcos europeos de la época, en principio portugueses y a continuación holandeses e ingleses, gracias a este puerto

natural incrementan su poder sobre manera, intensificando el comercio de oro y esclavos.

manifestaciones artísticas

Sus manifestaciones artísticas se circunscriben al arte cortesano real, “regalías”, con profusión de oro, marfil, sedas o rico algodón. Quedando muy limitado el arte popular.

Famosas además de sus joyas y telas, son sus Akua´ba, muñecas de fertilidad y asientos en madera.

En cuanto a lo que nos ocupa, las terracotas, se sabe que aunque a veces realizaban grandes piezas para la corte, son las pequeñas cabezas que utilizaban en ceremonias

fúnebres o enterramientos, lo que mas a llegado a nuestro conocimiento.

Eran muestra de respeto y veneración hacia los antepasados y difuntos de alto rango, a los que se rendían ceremonias cuarenta días después de su muerte.

Algunas informaciones defienden la idea de que en una primera época, a la muerte del rey, sus más importantes colaboradores y esclavos le acompañaban en “su viaje” y se les ejecutaba decapitándoles, es posteriormente que se recurre a una representación colocando en su lugar estas cabezas de terracota llamadas Mma.

Mma

Sea cual fuere su utilidad, lo cierto es que estas pequeñas cabezas de terracota se encontraron depositadas sobre los túmulos funerarios, reproduciendo rasgos que determinaban ser personajes concretos y diferentes.

MMA -AKHAN ANGI – FOMENA ADAUZE –GHANA

Bankoni

Dentro de Malí y en la región de Bamako, la capital, territorio actualmente habitado mayoritariamente por los Bamana, está Bankoni, la pequeña aldea que da nombre a esta cultura.

Es en sus túmulos de donde provienen y se encontraron la mayoría de estas piezas. Son, esbeltas figuras antropomorfas de largos brazos, elegantes cuellos y troncos cilíndricos, adornadas con ostentosos abalorios y elaborados alabeos en sus vasos y útiles.

Aunque su utilidad nunca ha quedado patente, dada la ubicación de procedencia, es lógico pensar que su utilidad quedaba limitada a ritos iniciáticos o funerarios.

Los estudios de su composición revelan una amalgama más anaranjada y menos cribada que las adyacentes y con componentes de cuarcita. Esto le otorga un color característico y una especial dureza y resistencia.

En gran parte de sus vasos y recipientes se aprecia un delicado tratamiento a base de un brillante engobe rojizo.

Los estudios técnicos realizados, carbono 14 o termoluminescencia, datan estos trabajos entre los siglos XI al XVIII.

BANKONI, Mali. 1º busto – 2º SIRAKOROLA KOULIKORO urna funeraria – 3º a-b urna funeraria – 4º a-b y 5º a-b urna y recipiente funerario con engobe rojo – 6º busto.

Bankoni 5- Elegante y delicado recipiente, asentado sobre el tradicional

soporte al que cualificados expertos atribuyen la morada del espíritu.

Aunque su diseño posibilitaría variadas utilidades, por los restos que

habitualmente se encuentran en su interior parece ser que su función

es también fúnebre, bien como recipiente de restos o como parte integrante

del ajuar del difunto para su transición.

Observamos el delicado engobe rojizo, característico de estas piezas.

Bankoni 2.- Este tipo de objetos así como el pueblo que los fabricó,

siguen siendo un enigma para los historiadores de la

cultura africana. Se encuentran en las tumbas, pero no está claro si

tenían una función en las actividades cotidianas o se hicieron específicamente

como ajuares funerarios. Se especula que pudieran ser la

representación de animales para el sacrificio, sin tener que perder el

valioso ganado.

Su evidente falta de función utilitaria ha llevado a la teoría de que

fueron objetos de culto de alguna clase, cualquiera que haya sido su

función.

Bankoni 3.- Ánfora en la que se aprecia la consistencia de la cocción

de tierras de la que hablábamos anteriormente.

Aunque la función real de estas piezas

no está claramente establecida, se tiene

la fundada creencia que sirvieron para ritos

funerarios o de iniciación.

Benim

Benim 15x11x10

Bororo

Bororo, 1º y 2º ánforas JIDAGA

Bozo

Bozo, contrapesos de pesca. nº 3 SOMONO

Bura

Dentro del valle medio del río Níger, entre las fronteras de Níger y Malí, a cerca de ciento cincuenta kilómetros de Niamey se asienta la necrópolis de Bura-Asinda-Sikka. Fortuitamente, como casi siempre, un cazador encontró dos cabezas de barro cocido, era el año 1975. Tres años mas tarde estas llegan a manos de la facultad de arqueología de la universidad de Niamey.

Es en 1983 que se comienza con rigor el estudio y las excavaciones del terreno de forma sistemática.

Es el profesor nigeriano Gado Boubé quien delimita la época de utilización de esta necrópolis entre el siglo III y el XIII d. C.

Estas sepulturas contenían restos de cuerpos soterrados al rededor de un metro. Estos cuerpos enterrados, situados con la cabeza hacia arriba y orientada al norte, pies hacia el sur y brazos ceñidos al cuerpo. Conservaban sus brazaletes, abalorios e insignias.

Encima de ellos se colocaban vasijas campaniformes, rematadas a veces con bustos o cabezas antropomorfas.

Este es el elemento clave de lo que pervive de la cultura funeraria Bura.

En barro cocido, con forma de campana alargada, estas piezas nos hablan con su decoración exterior, del estatus que ostentaba el personaje allí enterrado.

En su interior, se encontraban huesos e incluso cráneos, que se cree pertenecían al esclavo o familiar, servidor personal del difunto al que se sacrificaba para enterrar con este. Estos servidores deberían prestar en el más allá idénticos servicios y funciones.

Además del estatus, es fácil adivinar la edad y sexo del difunto, dado que en el caso de los niños las piezas son más pequeñas y si no ha sido iniciado, carece de las incisiones

que representarían sus escarificaciones. La diferencia de sexos, a veces no tan perceptible, se conoce por la incorporación de senos o falos.

Las escarificaciones además, hacen referencia al origen del difunto, sus ancestros, poblado o subetnia.

BURA

Región de Níger

Región de Níger. 1º ASINDA, urna funeraria – 2º ASINDA, túmulo funerario masculino, siglo III a C – 3º Túmulo femenino – 4º busto

Bura 2.- La recargada y elaborada decoración de las escarificaciones que se observan,

nos hablen del prestigio y gran nivel social que detentaba este personaje. Posiblemente hicieran referencia a sus campos roturados….

Bura 3- A pesar de la degradación de la pieza se observa en la parte superior, un

sutíl tratamiento en forma de pequeños trenzados y algún desvaído trazo del rostro. No cabe duda que estamos ante la representación de un pequeño niño, e incluso aventuraríamos que muerto poco antes de su período de iniciación.

Calabar

En las orillas del Niger ciudad y región de Calabar, al sudeste de la actual Nigeria y en el estado de Cross River, se asienta desde el siglo XV cuando es descubierto por los europeos, el mas importante puerto interior del África Occidental que estos convierten ya a partir del siglo XVII e incrementan notablemente en el XVIII, en el mas importante mercado de esclavos de la época, desde el que se surtía a los puertos

azucareros de Cuba.

Es en esta zona donde ancestralmente sus habitantes fabricaron terracotas de gran calidad; sucesivas expediciones que fueron buscando enterramientos y restos humanos, no dieron con dichos restos antropológicos pero si con restos cerámicos, cuencos, reposacabezas, recipientes, urnas y figuras de caras lunares, planas y redondeadas.

Siendo zona de ritos de enterramiento y sacrificios, según pudieron observar, esta curiosa circunstancia de no encontrar restos humanos y si estas arcillas, y contemplando la morfología de las piezas, la deducción de los expertos es que tal vez

era la zona donde se enterraban las almas, esencia mística del individuo.

Esta idea se sustenta además en la cercanía de los montes Mandara donde otros pueblos crearon también en terracota los llamados “vasos del alma”, acrecentando así la idea que en la zona se tiene de la reencarnación, pues a su vez existen piezas y enseres que los pueblos Ekoy-Ejagham utilizaban en los ritos de fecundidad femenina.

Es Karl Ferdinand Skhaedler en 1997 y en su libro ”2500 años de arte africano en terracota y metal”, el que apunta que aparte recocidos de piezas, estas fueron creadas durante los siglos X al XI.

Así mismo afirma que todos estos ritos eran actualizados cada 25 años en la representación Owu celebrada en honor de las aguas y que preconiza la sociedad secreta Sekuapu, en ella el actor-adivino-mago porta la imprescindible máscara

Otobo, “espíritu de bondad eterna”, que simboliza al hipopótamo cual fantasma apareciendo sobre las aguas.

CALABAR, Cross River Nigeria Siglo XVII al XIX 1º y 2º 34 x 18 cm

Cham

Nigeria

En el río Gongola y dentro de su extenso valle al nordeste de Nigeria se asientan entre otros los Cham.

Este pueblo se distingue como sus vecinos por la realización de piezas en terracota, destinadas a procurar la prevención y curación de enfermedades, tanto de los humanos como de los animales, la adivinación o la buena gestación del feto.

A estas piezas los Cham las denominan itinate, y están depositadas en el habitáculo del adivino, personaje muy respetado en el pueblo, que en su recinto sin ventanas y aislado del pueblo y sus vecinos, es donde se da respuesta a los interlocutores en razón de su sexo, mediante unas piezas llamadas a su vez chandu.

En función de la respuesta a tal consulta, indicará al “paciente” la necesidad de acudir a un artesano que le haga una pieza de terracota que le proporcione la seguridad, una vez realizada la necesaria ceremonia de impregnación por el adivino, de que esta le va a procurar la solución a su problema.

Terminada la ceremonia, el solicitante pagará lo acordado y se llevará la terracota, guardándola hasta la solución de su problema.

Durante los festivales de recolección o equinocciales y en especial el del Jitum rellenan de cerveza estos recipientes para que compartan con ellos el júbilo y algarabía del

momento, con lo que de esta manera les agradecen los beneficios que han aportado y así mismo les requieren protección contra los malos augurios y enfermedades de la familia.

Hay una gran documentación sobre las características especificas de las piezas y sus puntuales enfermedades que relata J. Hare, por ejemplo el nemtile, contra hemorragias internas o hemorroides, el kalagurgur que aplaca las cefaleas y migrañas, el wangan especifico para la fertilidad de la mujer, el surjan contra la tos y expectoraciones, el tale contra la locura, alucinaciones o temblores, el kwal contra

los espasmos de la epilepsia, el furru contra el asma y la neumonía, el gando que previene la ulcera gástrica y dolores estomacales, el gutowe contra quemaduras en los útiles de la cocina, el seben que trata las diarreas y problemas estomacales de los niños, y un sin fin mas.

Los itinate conocidos exceptuando contadas excepciones no sobrepasan los sesenta años de antigüedad.

La primera pieza que observamos correspondería dentro de este vademecum a un kuluk kuluk, que previene los dolores articulares o musculares específicos de la espalda.

En el otro caso este jina kwinti está indicado contra los dolores agudos de oído.

CHAM. 1º JINA KWINTIYU -CHAM MWANA – 2º ITINATE, CHAM 1850-1920 v.-3

Dakakari Igbo

E n la actual Nigeria, entre los rìos Niger y el Benue, en la meseta de Awka-Orlu,

hace mas de 4.000 años, se calcula que llegaron los primeros habitantes a la zona. Ellos son los distintos grupos Igbo o Ibo. Todo el territorio es hoy producto de excavaciones arqueológicas, derivadas de un hallazgo circunstancial realizado en la zona de Igbo-Ukwu, por Isaiah Anozie, que en 1938 se propuso construir su casa.

Es a raíz de estos hallazgos y de su posterior donación por el accidental comprador de aquellas primeras piezas, al recién constituido Departamento Federal de Antigüedades del Nigerian Museum, lo que produce las exhaustivas, científicas y sistemáticas excavaciones que coordinó Thurstan Saw a partir de 1959.

Lo encontrado durante estos trabajos, se dató entre el siglo IX al X

Estas piezas producidas por la subetnia Bana Riji, de carácter funerario y dedicadas principalmente al culto a los antepasados, que ellos llaman Ngwarkandagara o “siervo de los muertos”, se guardaban en santuarios o mbari, construidos

a su vez de barro cocido, y erigidos bajo la advocación de la diosa tierra, Ala o Ane, o divinidades afines a esta.

Tanto estos mbari como las estatuas, recipientes o cerámica en general, eran realizados por “trabajadores del espíritu” que mediante un proceso iniciático de no menos de 6 meses y de hasta 2 años, se consagraban a la realización de esta

producción a medio camino entre lo ritual y lo artístico. Una vez finalizado y entregado el santuario, finalizados sus ritos, este se dejaba abandonado perdiendo su utilidad, pues lo importante es el periodo transcurrido y el propio proceso ritual en si.

Aunque la cerámica es un trabajo exclusivo de las mujeres, en su faceta de crear útiles o esculturas, pipas o adornos, estas piezas rituales como señalábamos antes, son privativas de esos iniciados, varones. de los que también hablábamos antes.

DAKAKARI IBO

1º NGWARKANDAGARA espírirtu de los pueblos del BANA RIJI. siglo XVI XIX. medidas 26×13

2º Dakakari Ibo urna funeraria

Djennè

Malí

En el interior de Malí, en una zona a caballo entre las ciudades de Dejenné y Moptí, en el delta interior del Niger, desde 1933 en que se produjo el primer hallazgo, no han cesado de descubrirse yacimientos cerámicos de esta cultura. Aunque fué en 1977

primero y posteriormente en 1980, cuando con criterio y seriedad científica se acometieron los trabajos bajo la dirección de los arqueólogos americanos Roderick y Susan McIntosh,

En un principio atribuidas a los Dogón, que en esas fechas ocupaban la zona, estudios posteriores las sitúan en la época de entre el siglo X al XVII coincidiendo con las importantes migraciones procedentes del Mandé

Claramente se comprueba en la actualidad que bajo los grandes pantanos del Delta del Niger queda aún por descubrir gran parte de esta rica cultura que permitirá aseverar o acrecentar las teorías que se defienden en este momento

Están realizadas con una fina arcilla procedente de las orillas del río que contiene una gran cantidad de hierro en su composición y que recubren posteriormente de un delicado engobe rojizo.

Los artistas crean composiciones llenas de de expresiones y gestos, como serenidad, angustia, compasión, temor, ternura…

Bernard De Grunne asevera, que estas expresiones son únicas en el continente y solo comparables a las del reino Kongo.

Este mismo experto comenta que estas piezas estaban situadas en altares denominados kordodjan, donde eran veneradas y que representaban antepasados divinizados, fundadores de pueblos o reyes importantes.

Eran también empleadas en ritos de petición, sacrificios o como protección, pero se descarta su uso en rituales funerarios.

Hay un mito primordial que habla de la serpiente Vida con quien el fundador de la dinastía Malinké, Magna Diabé, hizo un pacto mediante el cual antes de las crecidas se le sacrificaría una virgen, pero un mago se enamoró de una de ellas matando a la serpiente y provocando una sequía de 7 años. Desde entonces en los cimientos de los poblados se emparedaba una virgen, siendo posteriormente sustituida por una representación en terracota junto a otra de la serpiente.

D’Jenn D’Jeno Siglo XII al XIV Siglo XII al XV

serpiente pariendo al adivino 22 x 9

adivino 20x10x12,5

Dogón

Pueblo Dogón

Este pueblo de origen nilótico, se asentó en el transcurso del siglo XV en Malí, en el interior de la falla del Bandiangara y alrededores

El termino Dogón en su idioma tiene un peculiar significado, “es la hierba permanente, que perdura a pesar de la sequía”

Aunque es rara y escasa la producción de objetos de terracota entre los Dogón, pues los útiles que utilizan provienen en su mayoría de etnias vecinas, sí construyen determinados objetos casi siempre en un orden mas místico, y con claras alusiones a solucionar los problemas inherentes a su condición, ubicación o creencias.

Son por tanto recurrentes, las peticiones de lluvia, cura de enfermedades de familiares o del ganado, buenos partos o fructíferas cosechas. Alusión u honra a los difuntos o ancestros, así como la previsión ante los cotidianos o grandes discernimientos que alumbren sus portentosos adivinos.

Extremadamente raros, presentamos estos objetos de gran poder, autuel, encargados de retener la fuerza espiritual del protegido y que llegan a poner en peligro la vida de

quienes los manipulan, máxime si no son los habilitados.

autuel

adivino 18x12x16

Galanda

la región de Galanda

Estos contenedores funerarios que los pueblos de la región de Galanda, en Nigeria, situados entre el río Gongola y su poderoso afluente el Hawal, a los que ellos denominan mbirhlen’nda y que evocan al espíritu del tutor o protector de la comunidad, se colocan en el centro del santuario de frente y mirando hacia la entrada,

siendo objetos de veneración; en los periodos de ritos, normalmente de fertilidad, antes de la siembra y tras las cosechas, se sacan de la capilla y se lavan y enjuagan tanto por fuera como por dentro, tras esta ablución y ya dentro del ritual Xombata, se llenan de cerveza especialmente elaborada con maíz de Guinea y de esta forma honran y solicitan al espíritu, una abundante y fructífera cosecha.

La realización de estos contenedores y en esta región, queda a cargo de las mujeres, que mediante un curioso y elaborado sistema de bobinado, semeja el barro madejas de lana que incorporan sobre el tramo ya elaborado, lo van recreciendo y adornando, para después del recocido pulirlos y a veces tintarlos.

De alguna manera y en particular en este caso, se observan las herramientas de caza o defensa que utilizan los hombres, en un reflejo de la simbiosis que estos pueblos dan, ala relación del espíritu con el quehacer humano.

MBIRHLEN’DA estilo GALANDA. rgn DINGAY

Grassland

Camerún

Dentro de la Región de los Pastizales, en Camerún, estos preciosistas recipientes, no solo muestran la maestría de los artesanos, sino que además dan muestra de gran

imaginación y de la exquisitez con que sus habitantes están acostumbrados a convivir.

Ciertamente son piezas que no puede permitirse el común habitante del poblado, pero no dejan de ser una regalía, de sus siempre orondos dignatarios.

Compuesto el orden social por numerosos reinos dependientes a su vez de otros mas importantes, es cierto que sus riquezas e industria les permite estas exuberantes piezas.

Estos útiles están realizados para servir de contenedores de las ascuas, que en esos territorios tan húmedos, es necesario guardar para iniciar el fuego del día siguiente.

Son pueblos cultos, con esa raigambre que da el haber sido consecutivamente intervenidos por todo el que por allí ha pasado y no han sido pocos, pues no solo pobladores venidos del norte, mandé, hausa, peul…. también y desde el siglo XVI portugueses, que dan nombre al país, daneses, holandeses, y mas adelante potencias coloniales como alemanes primero, que tras perder la 1ª guerra mundial ven como franceses e ingleses, se reparten la colonia.

Cocidos en primer lugar los recipientes casi lisos, se añaden a estos, todos los recamados y adornos con que los enriquecen a posteriori con el espectacular resultado final que podemos comprobar, antes de una última y definitiva cochura.

En toda la Región de Los Pastizales los 4 grandes reinos, Bamún, Bamileke, Tikat o Bamenda y sus mas de cien reinos menores asociados y en el caso de los recipientes que nos ocupan los Fumbán, otorgan a sus súbditos estos útiles que aunque propiedad del rey, este los cede para que quede constancia de su magnanimidad y obtener de esta manera el beneplácito de su pueblo.

Recipientes para ascuas

Katsina

Situada en Nigeria, es en la misma época de los 90 donde se decide separar estas piezas encontradas en un principio en los yacimientos de Kotorkoshi al norte de Jos y atribuirles una escuela personalizada, ubicada en esta región de Katsina y que presentan entre sí, múltiples coincidencias estilísticas.

No está en la actualidad clarificada su datación pues aun con los estudios de termoluminescencia realizados, el arco de épocas no está suficientemente ajustado, se atreve con su erudición Claire Boullier a situarlas entre los siglos VII a. C. al VIII d. C.

Casi todas las manifestaciones, tanto masculinas como femeninas, presentan un tronco cónico con pocos detalles y miembros proporcionalmente reducidos.

Al igual que las Nok y Sokoto, es característica la desproporción de la cabeza respecto al resto del cuerpo, esta, con ojos almendrados a veces perforados, marcadas cejas y

boca de prominentes labios.

Siglo III aC a IV dC Janus a y b. 49 x 22 x 35 cm

Katsina 1- Esta cabeza con un más que doliente gesto y exquisito peinado,

es un delicado ejemplo de esta cultura.

Katsina 2- Es típico en las representaciones sedentes de las figuras de Katsina esa peculiar disposición de “jarra invertida”, apoyando los brazos sobre las rodillas.

Es cierto que la elaboración y el detalle que presentan estas piezas carecen del detalle y gusto de las Nok, bastante mas meticulosas.

En el caso de esta pieza observamos la casi ausencia de abalorios o elementos decorativos, pero sí la más trabajada y decorada barba, así como los atributos de virilidad con el ombligo enfatizado y su marcada

Sexualidad.

Kolokani Segou

1 2 3 a 4 b 5 Saré de Barí

Región de Moptí. Segou – 3º 17 x 11 x 14 – 4º 23 x 13 x 12 – 5º 15,5 x 10 x 13

Komaland

Ghana

Esta denominación, Komaland, es por la región donde habitan los Koma, al norte de Ghana en el Volta Blanco.

Básicamente agricultores o comerciantes, principalmente con sus vecinos del Sahel.

Su máximo esplendor se fecha entre los siglos XII al XVII, tras el cual y al poco tiempo van poco a poco extinguiéndose hasta su desaparición poco después.

Yikpabongo, literalmente “ruinas de la selva”, es el perdido lugar, lleno de restos y vestigios de pueblos anteriores, donde a finales de ese período, un subgrupo, los Koma-Bulsa, se ubican tras emigrar desde el norte.

Es al rededor de 1984/5 que las excavaciones realizadas en la zona, dan con una serie de túmulos funerarios que en el interior de las cámaras mortuorias muestran los ritos

de enterramiento donde dados los restos encontrados, se consumía un especie de festín de despedida en honor del difunto, a la vez que se enterraban los restos de los sirvientes que se sacrificaban con el dignatario, pues su utilidad y función vital acababa con la muerte de este.

A su vez los abalorios, útiles, armas y objetos del difunto así como pequeñas cabezas de entre 6/7 y 20/25 cms. Acompañaban al difunto en su tránsito.

Uno de los máximos expertos en este pueblo, E.A. Dagan, plantea la posibilidad de que estas figurillas cóncavas, sirvieran de pequeños recipientes en los cuales se libaban

substancias rituales, tanto para la adivinación como para realizar ofrendas y que dada la porosidad de la arcilla utilizada en su composición, permitía que de alguna manera

se filtrara básicamente por los orificios nasales y acabaran absorbidos por la tierra.

A día de hoy siguen las excavaciones y estudios, esperando que permitan un mas profundo conocimiento de esta misteriosa civilización.

Kongo

Longuda

el Gongola

Asentados sobre las colinas que circundan el Gongola, en Nigeria y habitados

por unos pocos miles de pobladores que comparten una cultura común, estos habitantes dan especial relevancia al igual que sus convecinos los Cham, a unas piezas

que aunque similares en concepto a las de sus vecinos ellos las denominan kwandolowa, piezas de terracota a las que se les atribuye la posibilidad de sanación tanto de enfermedades como de la prevención ante los malos espíritus.

En su creencia de que sus males son provocados por entes que toman posesión del cuerpo, es el adivino-curandero el encargado de visualizar dichos elementos identificándolos y diagnosticar, previo pago del estipendio correspondiente, mediante el chandu apropiado en función del sexo y siempre en la penumbra de su celda habitáculo, la preparación de la pieza-rito-medicina, que aliviará al solicitante.

En casos de premura y reincidencia o contagio se aúnan los dos chandu, el masculino y el femenino, para auspiciar una más fuerte contraposición a los entes del mal.

En cualquier caso y previa a la factura y modelado de la pieza, se unta con la arcilla bien humedecida al paciente, básicamente en la zona a sanar y en la cabeza, puerta que da acceso al mal.

Al contrario que con sus vecinos los Cham, los Longuda no trasmitieron a J. Hare las propiedades particulares de sus piezas, aunque atribuían denominaciones especificas y

particulares a todas ellas.

KWANDALHA. Cultura LONGUDA. Región de ADAMAWA. Siglos XVII al XIX v.-4

Mambila

A caballo de la frontera entre Camerún y Nigeria, en la región de Taraba, provincia de Sardauna y en la planicie de Mambila de la que toman el nombre, esta primitiva población dicen que fue la que dio origen a la primera lengua Bantú.

El termino Mambila hace referencia a “los hombres”, y entre ellos se conocen como los Nor.

De sociedad matrilinial y como concepto social básico el de la ayuda mutua, kurum, todos aúnan esfuerzos en el trabajo y labores, que pasan a ser comunales.

Ni ostentan jerarquías ni poderes personalizados, se basan en acuerdos que dirige el hombre más anciano con el apoyo del consejo de edad.

Monoteístas, como casi el resto de África y en contra de lo que se suele presuponer, su dios creador, es nombrado indistintamente como Nama o Chang.

Cuando alguien muere, los antepasados únicos a los que se rinde culto, trasladan su espíritu en la noche y hacen sonar trompas como lánguidos lloros.

Sus típicas figuras llamadas Tadet, tan reconocibles dentro de la estética africana, compilan todos los atributos que el ser humano debería de hacer prevalecer.

Son símbolo de bienvenida con sus manos mesando la barba, que a su vez denotan respeto; el abultado vientre que propicia la fertilidad, las protuberancias sobre cráneo y espalda que cual púas del puercoespín nos previenen contra males físicos o mentales.

Estas figuras que básicamente son reflejo de las virtudes que detentaban los antepasados y se elaboran en su honor, son realizadas exclusivamente por hombres y por ellos manejadas.

Siendo frecuente encontrar Tadet en madera, es especialmente extraño encontrarlas en terracota.

La mayoría de estas esculturas representan figuras ancestrales, aseguran la fertilidad y ofrecen protección contra las fuerzas del mal.

Esta pieza representa el característico estilo Mambila, con la cara prominente en forma de corazón, la nariz chata y los ojos redondos, así como los nódulos que

decoran los lados de sus brazos. A menudo, las esculturas se cubren con una capa de yeso blanco que tanto realza la potencia de la obra como aumenta sus poderes espirituales.

Típíca en su estética, esta extraña pieza de terracota, pudiera ser que tuviera una función particular o estar relacionado con poderes curativos específicos, o haber sido creada para aliviar las dolores producidos por alguna dolencia física.

En África, los defectos de nacimiento se consideran a menudo como un buen augurio. Los que vivían con deformidades se cree que eran bendecidos por los espíritus y que poseían poderes sobrenaturales.

Dada la naturaleza de este trabajo, podemos pensar en una ayuda para la curación, o que pueda representar un enano o jorobado.

fotos 1ª 2ª 3ª 4ª 5ª 6ª y 7ª Urnas funerarias SHAMANS. 8ª GOEMAI muñeca fetiche. 9ª muñecas. 10ª 11ª y 12ª urnas funerarias. La foto 1ª 19 x 15 x 21 cm.

Mambila 9- Al contrario que los objetos de ritual que estaban realizados en exclusividad por los hombres, los objetos cotidianos como útiles, adornos, muñecas u objetos para prevenir accidentes cotidianos o contra el mal de ojo, como en este caso, eran de producción exclusiva de las mujeres.

Esta pareja de “pájaros”, de los que lo único que tenemos claro es su procedencia y que los autóctonos amigos, investigadores y estudiosos de su pueblo, como Alassa Mfouapon, nos ha proporcionado y adelantado su conocimiento y valiosa

opinión. Mambila, Camerún- Nigeria

Mambila Goemai

Mambila Goemai. Curiosa muñeca. No es inusual aunque si raro, encontrar o poder ver este tipo de muñecas, lo normal es encontrarlas de madera como único juguete y posterior fetiche de esa niña-mujer, donde esta irá incorporando sus miedos y alegrías,

enfermedades, prevenciones y con un poco de ventura su futura descendencia.

Mambila 9- Pero estas de terracota, parece ser que forman parte de ese triste ajuar de ritual de enterramiento donde con ese cuerpecito se entierran los sueños de sus padres, familiares y amigos y el dolor de todo el pueblo.

El dolor también te hace sabio y estos pueblos de África para paliar un tanto este dolor, se busca caminos menos dramáticos donde ocultarlo, por eso te cuentan que “un niño no es humano, sino solo agua, hasta que no le nacen los incisivos”.

Hermosa triquiñuela ante el dolor de un tan angustioso como reiterado

suceso, recordemos que cinco de cada siete niños fallecen antes de los 25 años actualmente.

Mambila 10.-sta peculiar vasija nos muestra la simbiosis de un animal protector y

benefico, en este caso un cocodrilo donde las “puas” se transforman en las protuberantes placas sagitales del animal y la llamada “calabaza existencial”, en alusión al vientre femenino, con los apuntados senos que nos hablan indiscutiblemente de una mujer, tal vez joven, pues nos hace notar lo enfatizado de su ombligo y carece

de adornos, no ha tenido tiempo. Sigue siendo muestra de la peculiar manera de describir relevantes personajes a los que retribuir ofrendas o rendir honores o deferencias. El porqué, es la duda que nos queda pendiente y que el personaje se llevó.

Hacemos notar que la suma de las explicaciones que aplicamos a las 3 piezas de

esta etnia expuestas, dan una idea más concreta y exacta de la utilidad de estas.

Mambila 12- Este ánfora, antropomorfa, como todas las de estas regiones, se

cree son realizadas tal vez en vida pero en una avanzada edad del representado,

para los ritos de sanación o finalmente funerarios.

Los largos brazos, aderezados con pulseras, como muestra de riqueza, se pliegan

languidamente sobre el cuerpo. La boca, siempre abierta dando una respuesta, sirve

a la vez para escanciar los liquidos de los rituales, que dan la utilidad a estos vasos.

La curiosa cabeza de esta pieza, que asemeja a la de un equino, parece ser que

hiciera referencia a que la pieza estuviera dedicada a un hombre importante, tal vez

un jefe, pero no un guerrero pues no porta ni muestra armas, pero si a alguien capaz

de poseer algo tan valioso y prestigioso como un caballo.

Mambila 11 En esta pieza observamos que dentro de las caracteristicas que rigen

las normas de los rituales que les dan funcionalidad, cada una mimetiza un personaje

concreto, los senos y cortos brazos que nos muestra nos hablan de una mujer y

en referencia a la hortaliza que simboliza en principio lo que ellos denominan

“calabaza existencial”, hace referencia al venturoso vientre de la mujer en cinta.

Parece ser que las salientes “puas” que adornan su craneo, cuello y torso, son alusión

a las escarificaciones que como adornos, se hacen como distintivo de su entrega y

dedicación.

Namji

Muñeca

Nok

Nok

Dentro del valle del rio Niger y en el area de su afluente el Benue, se encuentra el pueblo de Nok, que da nombre a la serie de hallazgos que se produjeron en la zona

Gracias a las nuevas tecnologías, como la termoluminescencia, se ha podido clarificar la datación de esta cultura entre los siglos VII a. C. al IX d. C. durante el que se aprecia claramente su desaparición.

Esto contribuye a reivindicar que esta civilización representa, dentro de las subsaharianas, ser una de las culturas mas antiguas y la primera en la figuración en barro.

La serie de piezas recuperadas en esa zona, reúnen unas características propias que definen con claridad un estilo común.

Bernard Fagg, arqueólogo, pero en 1943, al servicio de la Administración Colonial británica, es el receptor de una pieza que un ingeniero le hace llegar y que parece ser que había servido de espantapájaros hasta ese momento.

Esta pieza parece ser que se encontró un año antes, 1942, en las colinas de Tsami sobre el valle del Jemaa.

Esta curiosa cabeza se adornaba con un peculiar y lujoso peinado. No fue esta la primera pieza encontrada, pues tiempo más tarde se recuperó una pequeña cabeza infantil, aparecida en 1928 que el coronel Dent Young había recogido

de la casa de unos canteros.

Bernard Fagg, el autentico descubridor de lo que el denominó “cultura Nok”, fué el que dada la semejanza de dichas piezas dio, dada su formación, relevancia a dichos descubrimientos, dedicándose a recuperar las piezas que sucesivamente fueron apareciendo.

Se convirtió de esta manera en el mayor especialista del tema siendo nombrado director del Departamento de Antigüedades de Nigeria desde 1957 a 1963.

Publicó sus trabajos, en un tratado hoy en día de referencia, “Nok terracottas”.

Esta cerámica, básicamente, está realizada con una fina arcilla, mezclada con polvo rico en mica y cuarzo, producto de la molturación de la roca propia de la zona, que le da unas características únicas.

Estas piezas, huecas, moldeadas a mano y sin ningún tipo de molde, se trabajaban tanto por fuera como por dentro, siendo cocidas al aire libre y nunca en horno cerrado.

tras esta primera cocción se aplicaban sucesivas capas de engobe, proveniente de cenizas o de limaduras metálicas, que le proporcionan tonos diversos del gris al cobrizo.

Y observando las piezas mejor conservadas, se cree que tras estos tratamientos se alisaban con un canto pulido. Tras esto se decoraban con incisiones o estrías.

En ocasiones se realizaban por partes, la cabeza, el tronco, las extremidades, los aderezos, etz. sustentando el conjunto un armazón de madera en el interior, que desaparecía durante la cocción.

Aunque la generalidad de las piezas de la zona es bastante homogénea, ciertas peculiaridades hicieron que se subdividieran a su vez en 4 grupos con ciertas características propias:

Jeema, Katsina Ala, Kuchamfa y Yelwa.

El antropólogo e historiador Ekpo Eyo da una explicación a estas características que abarcan un área tan extensa, a la posibilidad de que “ toda el área cultural Nok pudo haber estado en su totalidad bajo la influencia de un dios, un rey o un comercio común”.

la cultura Nok

*

Algunas concepciones bien intencionadas sobre la cultura Nok, hablan de que es la mas antigua entre las africanas, datándola sobre el 2.200 antes de Cristo. Concepto no ampliamente aceptado ni claro.

En el centro de Nigeria cerca de los yacimientos de estaño situados junto a la villa de Nok, se encontraron en 1943, unas estatuas fragmentadas en tierra cocida.

Tras estos se descubrieron al poco, otros trozos de estatuas también en tierra cocida de una enorme calidad artística, en una zona más al norte.

Anteriormente en 1932, se habían encontrado en la zona de Sokoto once estatuas en perfecto estado de conservación, produciendo un autentico shock entre los expertos y en el mercado internacional de antigüedades.

Después de esta fecha y también al norte de Nigeria, en la zona de Katsina aparecieron más estatuas de terracota.

Como todos estos descubrimientos no fueron hechos por expertos, sino por trabajos fortuitos, la posible información que pudiera interpretarse sobre su función o utilidad, apoyada en el entorno, la forma, manera y zona de sus descubrimientos, ha sido perdida y por tanto nos es desconocida.

La cultura Nok nos ha brindado con sus descubrimientos varios estilos identificados y todos datados entre los siglos IV antes de Cristo y el II de nuestra era. Es de momento difícil de saber si se trata de culturas distintas o de variaciones regionales. Gran cantidad de estatuas de estilos diferentes han sido encontradas en la misma región. Por ejemplo un cierto numero de terracotas conocidas como de estilo clásico han sido descubiertas en la región de Katsina, a trescientos kilómetros al norte de ese centro cultural, la villa de Nok.

Es muy probable que en tiempos futuros nos sea desvelada más amplia información, de lo que por el momento representa el gran misterio de la arqueología africana.

Este estilo conocido como clásico, de estas terracotas Nok, comprende estatuas de cabezas alargadas, gran frente lisa, peinado muy elaborado y los ojos circundados por una ceja superior lineal y de un surco inferior curvado. El cuerpo está profusamente decorado con joyas de terracota, evocando perlas.

Las terracotas de la región de Sokoto son en general, estilísticamente menos elaboradas y no presentan la riqueza de detalles que presentan las terracotas denominadas clásicas.

Ellas son reconocibles por la peculiar manera con que el párpado superior tiende a recaer sobre el ojo. La mayor cantidad de estatuas Sokoto estaban fragmentadas, pero con su reconstrucción se ha revelado una forma de cuerno cónico que parece una alusión a un falo. Casi todas estas estatuas se han datado sobre el 400 antes de Cristo.

Estatutaria de Katsina

Las estatuas de la zona de Katsina tienen los ojos globulares y semicerrados en una expresión de introspección. Las dataciones por termoluminescencia han dado como resultado un periodo comprendido entre el siglo I y el IV, un poco mas tardío que el de los estilos anteriores. Un conjunto de las terracotas provenientes también de la villa de Nok presenta cabezas extremadamente alargadas, con un peinado muy trabajado y adornadas de joyería muy elaborada. Estas son llamadas como de estilo alargado en contraposición a las conocidas como las de estilo clásico, aunque la forma de los ojos y los peinados es en las dos significativamente muy similar. Ambas no obstante presentan dataciones del mismo periodo.

Tristemente no podemos más que especular sobre el fin con el que fueron creadas. Aquellas que aparecieron intactas se sujetan sobre una especie de trompo abierto en la base. Se hace interesante hacer notar que este tipo de terracotas con esas bases se encontró también sobre los tejados de las casas de la villa de Bwari en la región de Nok

La enorme diversidad de figuras y de formas de las terracotas Nok, indica seguramente que eran utilizadas con distintos fines, por ejemplo como estatuas funerarias asentadas sobre las tumbas o como estatuas reverenciales para recibir sacrificios o libaciones.

Podemos elaborar una tipología sobre estas estatuas.

El primer tipo reagrupado de retratos, tiene la cara muy individualizada.

El segundo de estatuas de mujeres, tiene una actitud dinámica como por ejemplo danzando El tercer tipo comprende un grupo de estatuas adornado con figuras de animales que puede representar cazadores

La cuarta categoría agrupa estatuas que representan pensadores con la mano en el mentón y el codo apoyado sobre la rodilla o con el brazo levantado.

Y al final un quinto grupo de estatuas, hibrido, mitad humanas mitad zoomorfas o de estatuas con rasgos deformes.

*

Nok 1.- En esta estatua, observamos el hieratismo de las figuras como característica mas notable, estando claramente diferenciados los atributos sexuales de ambos personajes.

De Grunne llega a denominarlas por lo cilindrico de su apariencia como “estatuas pilares”.

A estas figuras claramente se les atribuyen la simbología de la dualidad de lo masculino y femenino, imprescindible en la naturaleza humana. Aunque hasta el momento nadie se ha decantado por atribuirles una especifica función, dado que nada se conoce sobre sus creencias u orden social. Las conclusiones hacen suponer varias utilidades, como ceremonias fúnebres, ritos religiosos, culto a los antepasados o representación de reyes, seres míticos, espíritus o como amuletos de prevención. Bernard Fagg comenta que en 1977, en la región, “las figuras de ceramica se utilizaban todavía como florones en los tejados de paja y en los templos

y es muy probable que en la antigüedad se utilizaran con los mismos fines”. Es curioso observar como en esta pieza apreciamos en su parte posterior, el lazo con el que se traban los pies ambos personajes.

Nok 2.- Kuchamfa es la región, al oeste de Nok, que da nombre a este subestilo. donde creemos que encaja esta pieza. Más ligera en contraposición a las anteriores

que nos muestran esta cultura, si parece un pieza claramente dedicada a rituales funerarios pues nos da pié a pensar, por su forma cilíndrica apta para sustentarse directamente sobre la tierra del túmulo, y mas ligera de ornamentos, esta función, lo que le privaría de la inclusión del grupo de las dedicadas a altos dignatarios, mas recargadas y enjoyadas. las piernas de ambos personajes al igual que posteriormente

ocurre con …

Nok 3.- Claramente estaríamos dentro del subestilo de Katsina Ala, al sudeste de la provincia de Jemaa. Con el rostro alargado y el típico bigote a lo “mandarín”. Así

como generalmente las figuras femeninas se representan de pie, las masculinas aparecen arrodilladas, asemejando bien orantes o esclavos, o como en este caso

sentadas, en la que sin duda estaríamos ante alguien que por los adornos de su vestuario, mas bien parece un dignatario o personaje relevante. Wiliam Fagg, el

hermano pequeño de Bernard, puso de relieve la curiosa proporción antropométrica de toda la estatuaria africana pues así como en occidente la proporción estética entre cabeza y cuerpo es de una a siete, en la africana es de una a tres o cuatro, como máximo. Las teorías sobre esta proporcionalidad tienden a argumentar la creencia de que en ella se concentraban las energías espirituales o la inteligencia preclara

contrastar datos de la copa de la expo del Britis que viene en el catalogo

Sao

África Occidental

Entre Tchad y Camerún se encontraron ciertas piezas, posteriormente datadas desde el siglo V antes de Cristo. Esta civilización está considerada como una de las mas antiguas del África Occidental, aunque la mayor cantidad de objetos encontrados se sitúa entre los siglos X al XVI.

La palabra Sao literalmente se traduce como “los hombre de otra época”, los antiguos. Denominación acaso despectiva con la que distintos pueblos del litoral del lago Tchad

como los Fali o los Kotoko, se referían a las distintas oleadas de emigrantes que bajaban huyendo de la islamización, asentándose en la zona sudeste del lago en zonas pantanosas e insalubres.

A partir del siglo X se alían los subgrupos formando un imperio y es a partir del siglo XII que empiezan a instalarse en ciudades amuralladas de barro, pero en el siglo XIV empiezan las hostilidades con los Kanem ya islamizados y con cuyos sultanes entran en continuados desacuerdos, acoso que acaba con el imperio y los últimos vestigios de esta cultura.

Sus habitantes, dispersados, acaban integrándose con pueblos aledaños como los Massa o Borne o mas al sur, con los mas amigables Kotoko.

Es en el siglo XVIII cuando ya con toda el área islamizada, desaparecen como pueblo.

Los primeros vestigios se hayan durante las excavaciones realizadas por Théodore Monod en 1926 y son refrendadas y datadas en principio, diez años mas tarde por las realizadas y estudiadas por Anne y Jean Paul Lebeuf.

Las cabezas masculinas se piensan que son la idealización de una divinidad o antepasado, aunque se desconoce su real utilidad.

Las piezas parece ser que eran guardadas en santuarios tanto públicos como privados, donde se piensa que se les rendía culto aunque no ritos, pues no presentan restos de

ningún otro tipo.

Se cree que las mujeres eran las encargadas de su modelado aunque la cochura correspondía a los hombres. Están adornadas y comúnmente coloreadas en tonos rosas o rojizos y muy bien cocidas.

En las “urnas” se depositaban los huesos o restos del difunto, practica que persiste hasta finales del siglo XV en el que se procede ha enterramientos propiamente dichos.

Casi todas las piezas aparecieron en zonas de enterramiento, lo que dio a creer que eran de rito funerario, aunque en la actualidad se piensa que este echo es circunstancial dado el alto porcentaje de victimas, que fueron ejecutadas in situ durante las cruentas batallas mantenidas en el periodo de islamización.

Pendiente de verificación

Senufo

Senufo o Ligbi

Sokoto

En 1992 aparecen a la venta una serie de piezas en el mercado europeo, esencialmente el francés, que en principio asimiladas a Nok, son rápidamente atribuidas por los expertos a otras maneras de hacer.

Un fácil seguimiento, evidencia que la procedencia se sitúa en la prospecciones petrolíferas que a cuatrocientos kilometros de Nok, en la región de Sokoto, están llevando a cabo diversas compañías.

Menos elaboradas, en principio, que las Nok, notables autores las relacionan entre sí, por las similitudes estilísticas, pero Bernard De Grunne difiere de esta opinión, afirmando que no encuentra esas evidencias iconográficas entre esos tres estilos, Nok, Sokoto y Katsina y que en su opinión son independientes.

La cultura Sokoto

La cultura Sokoto se sitúa entre el siglo V a. C. al II d. C.

Básicamente cabezas de rostro triangular, con grandes, curvadas, pobladas y a veces decoradas cejas. Los peinados en forma de casco, lisos o finamente trenzados, no están, sin embargo, tan elaborados como los Nok.

Generalmente aparecen con barba bien definida y trabajada en las representaciones masculinas, siendo escasas y raras las muestras femeninas.

La nariz y la boca suelen ser prominentes, marcadas y perforadas

Los cuerpos salvo en escasas y valiosas excepciones se han destruido y perdido durante el proceso mecánico de las antedichas excavaciones.

SOKOTO 1.- Esta impactante estatua bifronte o Janus, antropomórficamente parece representar al hombre y la mujer, con la extraña peculiaridad de tener los brazos despegados.

Iconográficamente esta estatuaria se ha perpetuado hasta nuestros días en casi todo África occidental, sin que ello haya clarificado ni su origen, utilidad o significado.

Bernard Fagg, en los años 70, apuntó la teoría de esa dualidad masculino-femenina, por encima de “ mas que un solo dios o una única idea”, para todo este tipo de piezas Janus, dentro de las 3

culturas.

SOKOTO 2.- Este personaje, regio en el porte y en atributos, parece indicarnos claramente su estatus. Como mayoritariamente estas piezas aparecieron en los túmulos de Karauchi. Entre los poblados de Jado y Anka en la región limítrofe con Maru. Nos hace pensar que fueron creadas como símbolo tras la transición, de una futura reencarnación dentro de los ritos fúnebres, pero

es solo una opinión.

Época desde el siglo IV aC al V dC.

Foto 1ª 11 x 10 x 11 cm. Foto 9ª Janus 53 x 24 x 28 cm. Foto 10ª Janus 55 x 27 x 34 cm.

Songhay

Recipiente para cuajar la leche

Zarama o Shamans

Tennenkou

Esta cultura, se sitúa en los aledaños del pueblo del mismo nombre dentro de la región de Moptí, en el Delta interior del río Níger dentro del territorio Malí.

Sus obras son similares estéticamente a las Djenné, pero más sobrias y esquemáticas que esta.

Sus dataciones nos hablan de que se produjeron entre los siglos XII al XVI, y su descubrimiento tubo lugar durante la década de los años 70.

Tennenkou 2.- Posiblemente debido a la influencia islamizante, contraria a las iconografías, y según otros expertos, a una especie de paso de transición transcurridos ciertos años después de la muerte del representado, vemos este busto desmembrado y decapitado.

Parece ceñido con cinturón y provisto de un importante símbolo de virilidad como es el protuberante ombligo; observamos también una especie de gola en el inicio del cuello, bien siguiendo la corriente de dotar de imponentes cabezas a sus personajes, o en nuestra

opinión porque tal vez portara una armadura.

Desde nuestro punto de vista y por estas razones creemos que se trataría de la imagen de un reconocido guerrero

Tennenkou 1.- Este personaje genuflexo, que apoya las manos sobre las rodillas en una expresión de concentración u oración, hace clara referencia a las habituales posturas de postración, en los momentos de plegaria, de las distintas culturas de Malí.

Mantiene restos de engobe rojo y es de destacar dentro de lo esquemático de la pieza, la amplia y longilinia boca, la protuberante y poderosa nariz y el tratamiento de los ojos. Fue recogida en la villa de Thial en Natamato.

NATAMATO villa THIAL Siglos XIV al XVI

Timbirma o Tamberma

Recipiente de adivinación Útil

Yelwa-yungur o Wiisu-yung

Estos dos pueblos con diferencias mínimas entre sí, son de subetnia genérica Dakakari,

Todos dentro de la etnia predominante Igbo o Ibo, y la única diferencia es la región de procedencia que da nombre a su vez a los habitantes;

Unos provenientes de la Región de Yelwa otros de la Región de Yungur.

Situados todos ellos en el noreste de Nigeria, en los distintos corredores en que se ubican, el de los Igbo-Dakakari-Bana Riji, que son la matriz y de los que hablamos en página propia mas arriba, o esta el de los, Igbo-Dakakari-Yelwa o el de Igbo-Dakakari-Yungur

Yelwa

Wiisu Yongur siglo XIX

A CLASIFICAR

Objeto de poder

Mano de mortero

Posiblemente LOBI, objeto adivinación mediante una rama de efedrina

Juanjo Andreu
Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

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Publicado en: África, Arte tribal africano Etiquetado como: Barros, Terracotas

Fetiche Vudú de los Fon

octubre 14, 2022 by Juan Jose martin Andreu Deja un comentario

Fetiche Vudú de los Fon

Esta pieza, como vemos, consta de un bocio, fetiche de madera típico de este pueblo. Sabemos que para ello el tallista, normalmente el herrero, actuaba a las órdenes del adivino o Fa, o del mismo oferente del rito, el Bokonon, solicitando previamente al árbol extraerle dicha madera, y el beneplácito para su ejecución.

En la parte central, a base de cera, miel y látex de distintas plantas, todo bien amalgamado, se adosa un espejo que servia y sirve a los iniciados, como advertencia de que no deben interferir, ni inquirir, ni alterar el conglomerado, so pena de quedar el alma del reflejado en él, usurpada y a disposición del poder del fetiche.

Sobre el fetiche de madera, se adhieren dos botellas de licor blanco, ginebra especialmente, que para que surta el efecto previsto, preferentemente debe haber sido bebido por blancos, y conservar sus tapones originales.

En ellas quedaran encerradas y a disposición del oferente, las almas o espíritus de los elegidos.

Las dos pequeñas figuras de madera ajustadas a dichas botellas, simbolizan a dichos personajes en su parte física, o Agbaza, aquella que quedará a merced de las indicaciones del bokonon, oferente.

el bokonon

Para que dichas personas sean reconocidas inequívocamente, se depositan en el interior de la calabaza adosada al conjunto, restos orgánicos de dichos individuos, como cabellos, uñas o cualquier otra materia orgánica proveniente de ellos.

Todo ello queda convenientemente “atado” con tiras de tejido bien impregnadas de substancias vegetales adherentes y otras, solo conocidas por el oferente, que le confieren protección y a la que se añaden cauris, como símbolo de estatus y poder, sobre todo lo cual se efectúan libaciones y sacrificios.

Remata la figura un paquete a modo de las auras que se ven en los santos católicos, puro sincretismo, que guarda en su interior el conjunto de potentes substancias mágicas que el bokonon a introducido para conseguir sus fines. Estas substancias, hechas con sangre, aceite de palma, cerveza o restos de animales sacrificados, son básicamente lo que otorga el poder a la pieza.

Cuelgan de ella trozos de auyama, calabaza, símbolo de integración con la naturaleza y sus poderes.

vudú de los fon

El pueblo Fon de Benin

Explicada la parte material de los diversos componentes de la pieza, es complicado hacerlo sobre su utilidad.

El pueblo Fon, en Benin, mantiene unas creencias determinadas referentes a la posesión de alguien por otra personalidad anímica distinta y la creencia muy acendrada en la reencarnación.

Mientras, a miles de kilómetros, en Haití, los descendientes de este mismo pueblo Fon, basándose en lo mismo, han elevado estas creencias, bien producto de autoprotección o para mantener el estatus de poder de sus oferentes.

Estando por otra parte, muy mediatizados por los constantes demandas que los turistas o antropólogos e historiadores de un día han demandado, tras ver o creer los mitos que cuentos o películas han mostrado, siempre con la idea de hacer caja y unas veces hasta con cierto grado de entretenimiento aunque escasa veracidad.

Pueden presentarse ritos, donde determinados individuos son “poseídos” y sus cuerpos sujetos a actos más o menos veleidosos o incongruentes y otros donde niños, aparentemente, y en esto si que creen, son ocupados por los espíritus, Loa, de determinados difuntos que esperan turno para encontrar un cuerpo donde reencarnarse.

El termino zombi

El termino zombi tiene un origen poco definido, proveniente casi con toda seguridad de la síntesis de varios vocablos africanos que unidos al francés y español, lenguas habladas por esa amalgama de gentes que formaban la población de Haiti, conforman un lenguaje al que se denominó criollo.

Decíamos, que en origen, se utilizaba para conseguir que un individuo actuara como médium y trasmitiera sobre todo solicitudes y demandas a sus antepasados, del que algún hábil intermediador hasta daba respuesta.

Después se consiguió que el difunto se corporizada en el cuerpo del abducido gracias al buen hacer del oferente o Bokonon, que mientras duraba la ocupación tenía que dejar a mano los espíritus de los cedentes.

Los ritos de Vudun o Vudú, en Benin, tiene como fin conectar con los espíritus del otro mundo o reprimir las fuerzas malignas.

Para los Fon, Vudú es dios o el espíritu. Un iniciado buscará estar poseído por un espíritu, Vudú, elegido por el, o en otros casos puede ser capturado por un espíritu, Vudú, que le ha elegido. Sea como sea dependerá y buscara el resto de su vida a ese espíritu.

Mawu

En sus creencias se dice que cada descendiente de un clan, es parte, de la parte no humana, espíritu, luego Vudú, del antepasado fundador. Ellos por tanto creyendo en un solo dios, Mawu, tienen la idea de que todos somos dios o parte integrante de él, vamos, como casi todas las religiones cristianas.

Creen en la reencarnación, por lo que el alma del muerto, loa, se reencarna en el siguiente niño nacido que este libre.

El tambor se utiliza siempre con un significado especial, y en las ceremonias de Vudú inician el rito trasponiendo al iniciado en el trance que facilita al espíritu poseerle.

Su religión, por tanto, se centra en el culto a los antepasados cuya protección se busca a través de ofrendas anuales.

Para ellos Agbaza es el cuerpo físico que se desintegra, putrescible y corruptible

Outou es la entidad espiritual personal que rodea el cuerpo físico

Ye es la sombra

Winsangu, es el alma móvil, dinámica

Jni, el nombre que revela el ser

El Indon, la fuerza vital, la fuerza de la vida trascendente, el receptáculo de la energía divina

Ai, es la conciencia íntima, la cuna del pensamiento

Honhnlon, la fuerza que protege y destruye

Se, es el espíritu inmortal imperecedero, el espíritu divino resucitado del difunto.

Los loa

Los loa reciben su poder de Mawu, Dios y de este obtienen la facultad de intercomunicación entre Él y sus fieles. Parte de la creencia vudú es que los loa se comunican con sus seguidores a través de  la posesión. Los loa desplazan temporalmente el alma de su anfitrión, o  medium, y toman el control de su cuerpo. Según esta creencia, el medium no puede sentir dolor o acabar lesionado mientras esté poseído.

Los  loa  hablan a través del medium, a menudo dando instrucciones, consejos o profecías de hechos futuros. A veces, un  loa  reprende a sus seguidores por no cumplir con sus deberes para con el, su familia o su comunidad. 

En algunas tradiciones del vudú, hay personas elegidas que tienen el privilegio de ser poseídas. En otros, el  loa  puede optar por poseer a cualquier persona en cualquier momento. Esta idea de que los espíritus poderosos o influyentes pueden poseer a la gente, une dos formas distintas de Voodoo:

Uno existe principalmente en las partes norte y centro de la costa de África occidental.  El otro se practica principalmente en Haití, así como en partes de Norteamérica y Centro y Sudamérica.

tradición oral

  Los libros que exploran una u otra forma a menudo explican la religión a través de una serie de historias o anécdotas en lugar de como un análisis sencillo.  Hay varias razones para esto: En primer lugar, el vudú es una tradición oral sin un texto sagrado primario, libro de oraciones o conjunto de rituales y creencias.  En segundo y muy importante, radica en que dependiendo de las diferentes regiones, las prácticas del vudú, los nombres de los dioses y otros rasgos pueden variar considerablemente, pareciendo que se tratase de distintas religiones.

En todas partes, sin embargo, esta religión hace uso de una gran cantidad de rituales y observancias, que afectan la vida de los seguidores en el día a día, pudiendo hacerse una amplia lista de dichos rituales y observancias poco prácticos, aunque seguidos multitudinariamente.

En muchos sentidos, el vudú es una religión personal. Sus seguidores tienen experiencias directas con los espíritus y loa, y estas experiencias pueden ser dramáticamente diferentes de un lugar a otro y de una persona a otra.

Vodun

Reconozcamos, junto con el experto, Barthélemy Adoukonou y mayoría de antropólogos y estudiosos, que la definición de vudú no es una tarea fácil, incluso para los adeptos al Vodun.  Las expresiones que utiliza el Fon, sumo sacerdote, como: vudú gongon, vudú d’ablu – “el vudú es profundo, el vudú es oscuro”, lo dicen todo.  Es por ello que, como Robert Sastre, dijo, “hay que hacer referencia al contexto social y cultural que da lugar al vudú con el fin de comprender lo que el vudú es en realidad”.

Estudio, datos y documentación:

Juanjo Andreu
Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

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Publicado en: África, Los Fon Etiquetado como: bocio, fetiche

Pueblo Afo o Eloy Nigeria

octubre 14, 2022 by Juan Jose martin Andreu Deja un comentario

Pueblo Afo o Eloy

NIGERIA

El pueblo Afo son grupo étnico con cerca de 25.000 habitantes ubicado en la región de la rivera del Benue y distribuido en una franja de 24 km2., entre las zonas rocosas de los estados de Benue y el de Nasarawa.

Entre los pueblos de la zona son más conocidos como Eloyi debido a que es el idioma que practican, una variante del idioma Benue-Congo.

Para el comercio y relaciones intersociales utilizan el hausa como segundo idioma.

Todos los pueblos que viven a lo largo del bajo Niger y del Benue, participan de un gran número de tradiciones sociales y artísticas similares. Siendo más que probable que además comportan orígenes comunes en sus ancestros, que ellos identifican y llaman Akopo.

Entre ellas el culto a los muertos a los que una vez al año rinden ofrendas en largas ceremonias cargadas de simbolismo.

Ceremonia y juego de niños llamado “salto del cadáver”, en memoria de los ancestros y de los difuntos en general.

El pueblo Afo está instalados al norte de las confluencias de las riveras del Niger y del Bénue y desde sus colinas, se opusieron y rebelaron contra las fuerzas colonizadoras británicas en 1918, viéndose obligados a abandonar su país ante la superioridad técnica de estos, y aunque hoy en día se encuentran dispersos en diferentes partes de los estados de Nasarawa y Benue, la mayoría ha vuelto a instalarse en sus colinas originales. 

Los británicos dividieron a los Eloyi dentro del área en diez aldeas en 1932.

Imponiendo un jefe, representante del poder colonial en cada pueblo, pero estos jefes jamás fueron reconocidos por los Eloyi Afo.

Ellos crearon su propio organigrama, dando el poder a un jefe o Gado, asistido por un consejo de ancianos encargado de la administración del pueblo y la resolución de disputas. El Gado es el padre de la aldea, la autoridad aduanera y en general la ley, estando a cargo de los ritos de siembra y cosecha.

Los pueblos Eloyi de las colinas están formados por chozas de adobe redondas con techos cónicos de paja, agrupadas en torno a un patio central.

Los Eloyi o Afo, de las llanuras construyen del mismo modo pero hacen grandes casas que agrupan dentro del pueblo y circundando después el contorno con gruesas fortificaciones.

El pueblo es la unidad política más grande y es independiente de sus vecinos.

Su medio básico de vida es el comercio, actuando de intermediarios entre los pueblos ribereños del Níger y las gentes del Interior.

Los Eloyi son una de las etnias más prósperas económicamente de entre las del Valle de Benue

Los Eloyi o Afo de las colinas cultivan maíz de guinea, ñame y tabaco.

Son expertos tejedores y su producción de tejidos tiene una gran demanda incluso entre pueblos distantes de su zona comercial

 En las llanuras, los Eloyi son en su mayoría agricultores, y una vez vendido su producto en el mercado, compran con dinero efectivo, pescado seco y aceite de palma.

Mercado tradicional

Comparten todos estos rasgos y parámetros con los Idoma, Igala, Tiv y Nupe

. Sus estatuas conocidas como okeshi, son utilizadas por los miembros de la sociedad Alanya Beshi a lo largo de los rituales de fecundidad y previos a la siembra y tras las cosechas; sentadas o de pie, ellas representan a mujeres con el cuerpo y la cara adornada de escarificaciones lineales.

Ceremonia de Igba Nkwu Nwayai q ue comparten con otros pueblos

La mayoría de los Eloyi Afo, practican sus creencias tradicionales basadas en un dios creador Owo, que simbolizan en un árbol blanco o blanquecino bien de algodón o algún otro o en una higuera.

Rinden culto a sus antepasados que creen que siguen viviendo en el mundo del otro lado y que les reclaman por tanto alimentos y atención y que ellos regularmente les ofrendan.

Admiten y creen profundamente en la brujería, la magia y la adivinación, que ellos llevan a cabo con cuerdas que anudan y colocan de manera especial. Son por tanto muy valorados los encargados de ello.

En la actualidad y debido a las influencias del entorno, un pequeño numero de ellos han adoptado la religión musulmana, sin dejar del todo sus ritos.

Hombre Afo vestido a la manera tradicional que le distingue como casado

Su población más importante es Nasarawa, que es una ciudad estado, y está situada en el meandro del río Okwa, un afluente del Benue. Fue fundada alrededor de 1838 en el territorio original Afo, por un líder tribal, Umaru, que era un oficial disidente de las tropas coloniales , que se había hecho con el control de la cercana ciudad de Keffi.

Matrimonio tradicional Ka Nbu

Para consolidar sus dominios, Umaru conquistó el territorio de los Afo o Eloyi, haciéndolo vasallo del sultanato de Zaria, a unos 280 kms. más al norte.

Uno de sus sucesores. Muhammadu, reinó de 1878 al 1922, ampliando el emirato con varias conquistas, siendo en 1900 uno de los primeros emires en jurar lealtad a Gran Bretaña.

En 1976 Nasarawa pasó a formar parte del estado del Plateau , volviendo en 1996 a ser estado autónomo.

En la actualidad la agricultura y las minas de estaño y columbita son la principales actividades económicas de la región. Teniendo la capital un importante mercado de productos autóctonos como el ñame, el sorgo, el mijo, la soja, las nueces de carité o el algodón. Ello se debe a su ubicación en el eje donde confluyen las carreteras que conducen a Keffi y a los puertos de Loko y Umaisha en el río Benue.

La ciudad ya cuenta con hospital propio y centros de enseñanza, da servicio a una población variopinta de cerca de 198.000 personas según censo de 2008.

En los últimos tiempos, numerosas estatuas anteriormente atribuidas a los afo, parece claro que han estado realizadas por otras tribus del norte de Nigeria

Maternidad atribuida a los Afo, en el Horniman Museum de Londres. Recolectada por W. Fagg en 1963

Pueblo Afo
Pueblo Afo

Cimera Afo de la colleción Stewart J. Warkow de Nueva York

Sus taburetes con cariátide, son también muy reconocidos y apreciados.

Aunque al margen de sus maternidades tal vez sus piezas mas conocidas son sus singulares monedas con forma de azada, de carácter económico-ceremonial, que principalmente se utilizaban para pagar la dote de la novia, que solía consistir en una de estas moneda-azada y 2 cabras.

A continuación les mostramos una moneda Afo y dos monedas de pueblos con influencias del Benue como ellos, los Yoruba y los Matakan de nuestra colección particular.

Pueblo Afo

Moneda Afo

Pueblo Afo

Moneda Chamba o Matakan

Pueblo Afo

Moneda Yoruba

Créditos de Memory Land / Jones Archives / africandbeyond / Brooklyn Museum / ATA .

Documentación ATA

Juanjo Andreu
Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

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Publicado en: África, PUEBLO AFO o ELOYI Etiquetado como: Nigeria

Pueblo Akuapem de Ghana

octubre 14, 2022 by Juan Jose martin Andreu Deja un comentario

Pueblo Akuapem Ghana

GHANA

El origen de este pueblo Akan, es el grupo étnico Bono con origen en la actual región de Takyiman.

Hablan el Twi como lengua vehicular al igual que el resto del pueblo Akan, aunque con características tonales propias que les distinguen.

Geográficamente situado a caballo de Ghana y Costa de Marfil, entre la sabana y el bosque y por tanto en el cruce de las más importantes vías de comunicación en el siglo XVII, y más concretamente sobre el año 1640.

Akuapem

Jefe Akuapen con sus dos esposas en 1917. Autor desconocido

El nombre Akuapem fue dado a este grupo multiétnico por el famoso rey guerrero, Nana Ansa Sasraku I de Akwamu. El nombre proviene de la frase Akan, en Twi, “Nkuu apem“, que significa “mil grupos”, dada la multitud de pueblos que lo componían; el les dio este nombre después de que les derrotara y redujera con su ejército invasor. El término Nkuu apem se corrompe a Akuapem tal como lo conocemos hoy en día.      

Akuapem

Omanhene de Akwapen

Su historia oral cuenta que emigraron por el entorno hasta que encontraron un lugar adecuado para asentar su estado. El termino Bono, en su lengua, significa “aquel que nació primero, el que creó por primera vez”

Sus mitos hablan de que los primeros antepasados salieron de un agujero en el suelo.

Ellos formaron la casta predominante Mossi, que emergió como una aristocracia gobernante, subyugando a los pueblos anteriormente establecidos lo que al final condujo a un enfrentamiento brutal que perdieron, teniendo que volver a migrar más al sur.

Dirigidos por Nana Asaman cruzaron el río Volta y se establecieron en una zona boscosa cerca de una cueva que llamaron Amowi, en Pinihi, cerca de la región de Nkoransa, a dos días de camino, 30 kms. de Takyiman; pero el infortunio les perseguía pues un terremoto también les obligo a desalojar el lugar. Procedieron entonces a alojarse en un área que llamaron Yefri, donde al fin construyeron su primer pueblo.

Akuapem

Rey de Mampong (Akuapem) en la Costa de Oro 1917

Tan hacendados fueron que al poco surgió la ciudad de Bono Manso, capital de la nación Bono. Allí habitaba el rey y estaba la cabeza de la nación. Disponía de 177 calles donde vivían sus gentes mientras que ciudades como Takyiman o Nyafoman parece que solo contaban con 77.

Más tarde los Bono empezaron a dispersarse en grupos familiares cada uno al mando de un líder, que fueron formando sus propias ciudades y pueblos, llegando a tener autonomía propia y ser consideradas como estados ciudad independientes.

No buscando conflictos se mantuvieron durante siglos, pero la envidia por la riqueza que demostraban, hizo que un grupo disidente de los Akan, los Asanthe, que previamente se habían agrupado en una confederación y asimilado a los Twifo formando el llamado Asanthe Unido, y que ya habían ido derrotando y agrupando a esos otros pueblos les derrotaran y arrasaran entre 1722 y 1723. Después de la destrucción de la ciudad de Bono Manso, los Bono que quedaron se ubicaron en la ciudad de Takyiman, en donde aún se pueden apreciar las diferencias que mantienen con el resto de grupos Akan.

La confederación Asanthe, que había aglutinado a todos los pueblos Akan, fue disuelta por los británicos en 1900, haciéndose cargo de la región como colonia administrativa en 1901. A pesar de esta situación la mayoría Akan mantiene aun una fuerte presencia política y económica.

Akuapem

Enyine Obrempong Gyedu Nkansa III de Larteh Akuapem 

Con el descubrimiento de oro en Prabom, al otro lado del río Tain, los gobernantes, utilizaron su riqueza recién descubierta como moneda en los mercados de los imperios de Malí y Songhai. Lo que les indujo a desarrollar un sistema de escala de valores y contrapesos en oro.

Sus artesanos eran muy cotizados por la excelente calidad de sus trabajos textiles o la fundición en latón.

El mercado de Dwariben, en la capital de Bono Manso, se convirtió en el centro neurálgico para el comercio e intercambio de todo tipo de bienes y las demandadas nueces de kola que allí se producían, por artículos llegados desde otros puntos.

El poder político proporcionó una gran estabilidad que condujo a un gran nivel de prosperidad.

En 1731, los representantes de estos estados ciudad, asentados en las colinas, convirtieron su organización rebelde en una asociación política. 

El nuevo Estado fue instaurado por varios jefes, en una reunión celebrada en Abotakyi. Con este “Acuerdo de Abotakyi” los Akwapem dieron su lealtad al líder guerrero de los Akim. 

Estos Akim, según Kwamena-Poh, el historiador, se establecieron en las colinas de los Akuapem. Se instalaron en dos áreas, Amanokrom, la sede de la división y Gyaase Akropong, la capital del nuevo Estado, que fue construida inicialmente en Amamprobi en un pedazo de tierra dada por Okyeame Aworoben de Mamfe, pero este lugar estaba inundado y por lo tanto, inadecuado para asentarse. Debido a esto, el Nana Baagyiri de Abiriw ofreció un nuevo sitio en el lugar conocido hoy como Nsorem. 

Aquí Akropong surgió a la sombra de los árboles Mpeni, y desde entonces ha seguido siendo la sede de los señores.

Akuapem

Okra del Asantehene, rey, Akwapen de Ghana. Okra es“Alma del Rey”.

Foto de Henings Christoph

Los habitantes, los Akuapen, pertenecen a tres, o en rigor, dos tribus diferentes.  Los Akan y los Guan.  

Los Akuapem Aburi, alusión a la zona donde residen, viven donde la vegetación de la zona es básicamente selva con arbustos y semi-bosque y la mayor parte de la ciudad y los pobladores se encuentran en una montaña donde la bruma de la mañana y la altura de los árboles dificultan la visibilidad. También entre las montañas abundan los profundos valles que hace que las actividades agrícolas sean muy laboriosas. 

Hay dos estaciones de lluvia, la principal se produce entre mayo y agosto y la más suave en octubre. La precipitación media anual es de 1.270 mm Las temperaturas medias oscilan entre 24 y 30 º C y la noche entre 13 y 24 ºC. 

El idioma llamdo Aburi de los Akuapem es heterogéneo como el grupo que lo forma. Ellos comprenden dos comunidades los Akan y los Guan. 

De entre los Guan, los Guan Okere, (Abiriw, Dawu, Awukugua, Adukrom y Apirede) que ocupan la parte norte del país Akuapem hablan Kyerepong, mientras los Larteh-Ahenease y Larteh-Kubease hablan Larteh. Ambas lenguas Kyerepong y Larteh, a diferencia del lenguaje Twi Akan, pertenecen al grupo Volta-Comoe la mayor de las lenguas Níger-Congo (Dolphyne y Kropp Dakubu 1988: 77-79).

El Twi, con sus particularidades, es por tanto el idioma hablado por casi todos los Akuapem; podría decirse que la lengua Twi es el medio más eficaz para la comunicación y la educación funcional. 

Para ilustrar esta diversidad con más precisión, observaremos que las gentes de Abiriw comprenden diferentes orígenes étnicos entre los que se encuentran los Akwamu, Denkyira o Asante (Gilbert, 1997: 511-512). El resto de habitantes de la zona, producto de la integración étnica, hablan Twi, pues o se han casado o mantienen relaciones comerciales con dichosos grupos étnicos.

Los Akan Twi representan el 51,6% de la población, el 42,3% son de Kyerepong y extracción Guan mientras que sólo el 6,1 %% lo constituyen los Ewe, Krobo, pueblos norteños y otros grupos étnicos.

Las personas Akuapem están consideradas como los más pacíficas, respetuosas y humildes de todas las tribus de Ghana. Incluso cuando quieren insultarte, comienzan con una disculpa, por ejemplo, para decirte que eres tonto o que molestas, un Akuapem dirá “mi pa kyew sí woye abia” “lo siento mucho, pero usted es un tonto”. 

Akuapem

Oseadeeyo Adddo Dankwa III, Asantehene de los Akropon-Akwapen de

Ghana. Llevo la bandera de la Jihad de Dan Fodio Ousman

A los pies del rey se sienta un niño pequeño, su Okra, es decir, su alma.

Protegido por fetiches, el Okra juega un papel decisivo como escudo humano, defiende al rey de los espíritus del mal, la enfermedad y la muerte. El rey es la Nación y como tal nunca debe ser herido ni caer enfermo, de lo contrario la Nación lo sufrirá. El Okra es el encargado de desviar todo lo malévolo sobre si mismo y si su señor muere el lo hará con y por su señor.

Durante las batallas, el Okra hacía sonar unas campanas pequeñas suspendidas de su cuello, para advertir de la presencia del rey y de estimular la valentía de los guerreros. Si el rey no quería atraer la atención del enemigo que iba tras el, y mandaba acallar las campanas, corría el riesgo de que sus soldados interpretaran esto como una deserción y abandonaran la batalla.  **ver citas.

Los habitantes indígenas de las montañas Akuapem son básicamente de origen Larteh. El significado del nombre Larteh, se basa en dos sinónimos ‘La‘ fuego, y ‘te‘, piedra. Larteh, por lo tanto, sería “fuego de piedra, piedra de fuego’ o ‘ parrilla de fuego ‘. Y de acuerdo con esta interpretación, el pueblo de los La Bono representaba el fuego, mientras que los de Larteh, la piedra o parrilla. 

Cuenta la leyenda que los padres fundadores de Larteh, llevaban consigo el pedernal para encender el fuego, y por esta razón los que llegaron desde La Bono en el delta del Níger confraternizaron con los Larteh durante sus incursiones a lo largo de la playa.                        

Larteh fue también una salida comercial importante. Esta fase de expansión de los Akwamu proporcionó recursos en riqueza y mano de obra para que les permitieron embarcarse en otros proyectos. Algunos grupos Akan del sur cerca de las comunidades Guan y las estribaciones de la escarpadura Kwahu, estaban a su vez subordinados a los Akwamu.

Entre 1677 y 1681, los Akwamu emprendieron la conquista de Accra. 

Akuapem

Personas Larteh

Dos decisiones de consideraciones llevaron a los Akwamu a ello. 

El primero fue económico. En la década de 1670, Accra se ganó la reputación de ser el punto terminal de las rutas comerciales para los Asante, Akyem y pueblos de los Llanos Occidentales del Volta Oriental Accra manejaba alrededor de la cuarta parte del comercio exterior del oro de todo el país. Cinco naciones de Europa, a saber, Portugal, Holanda, Inglaterra, Suecia y Dinamarca convergieron en Accra para participar en el comercio de oro y esclavos. 

El segundo conjunto de consideraciones era militar / político. Después de establecer su autoridad sobre la zona Akuapem y hasta las estribaciones de la escarpa de Kwahu, los Akwamu podían expansionarse en tres direcciones principales, al Noroeste, al Suroeste, o al Sur. En el noroeste eran vecinos de los Akyem, poderosos y temidos y respetados por los Akwamu, de hecho los Akyem ya eran un estado al menos igual de fuerte y podría frustrar fácilmente cualquier movimiento expansionista Akwamu. Por el Sur estaba la confederación de la Union Fanti, un estado ribereño igualmente poderoso en lo político y en lo militar. Por lo que la única opción viable que les quedaba a los Akwamu fue la expansión hacia el sur. Bajo la hábil dirección del Akwamuhene, Ansa Sasraku II, los Akwamu lanzaron un ataque contra Accra en 1677 La causa inmediata de aquel ataque fue la visión real de que era la oportunidad para encauzar sus objetivos militares a largo plazo.

La membresía real entre los Akan se determina por la relación que el rey tiene con la tierra. Cualquier traza de descendencia de un miembro fundador de un pueblo o ciudad, se puede considera con derecho a privilegios reales

Cada familia es responsable de mantener el orden político y social dentro de sus confines.

En el pasado había una jerarquía de liderazgo que se extendía más allá de la familia, primero en el jefe de la aldea, luego en un jefe territorial y después en el jefe supremo de cada división dentro del estado.

El nivel mas alto correspondía al Asanthene o rey que heredaba su posición por vía matrilinial. Hoy en día el Asanthene sigue desempeñando un papel `primordial entre los Akan de hoy en día, tanto en Ghana como en Costa de Marfil

Akuapem

Akroponghene, Rey de Akropong, Nana Kwasi Akuffo 1907

La economía Akan giraba principalmente en torno al comercio de oro y esclavos procedentes de los pueblos del Mandé, que vendían primeramente a los Hausa en el interior de África y más tarde a los europeos a lo largo de la costa. Este comercio fue dominado por los Asante que a cambio, recibían de los europeos armas de fuego como pago. Estas armas se utilizaron para aumentar su poder ya dominante y a la vez servían para regalías políticas o evidenciar estatus, eran en definitiva artículos de lujo.

Ahora como antes, la agricultura local incluye el cultivo del cacao para la exportación, mientras que el ñame y el taro son sus principales y fundamentales alimentos. 

Los pueblos costeros como los Fante, viven básicamente de la pesca.

Los bosques, agotados, ofrecen pocas oportunidades para la caza. 

Los extensos mercados son dirigidos principalmente por las mujeres, que mantienen un gran poder económico, mientras que los hombres se dedican a la pesca, la caza y el desmonte. 

Ambos sexos si colaboran juntos poniendo en marcha negocios agrícolas.

Akuapem
Akuapem

Mujeres Akwapen de Ghana en un baile ceremonial.

Foto de Herbert Cole

Todos los Akan creen en un dios supremo, con un único concepto, aunque le dan diversos nombres dependiendo de la región

Su mitología cuenta que en un tiempo, Dios interactuaba libremente entre los hombres, pero después de ser continuamente golpeado con la mano de mortero de una anciana que molía cotidianamente fufú, se trasladó al cielo.

Este dios, no tiene sacerdotes específicos que le sirvan directamente, pues mantienen la creencia de que cada persona puede acceder a el.

Tienen numerosos entes a los que solicitar ayuda, a los que denominan Abosom, que reciben el poder del dios supremo e intermedian más a menudo con este mundo. Entre ellos están los que protegen los ríos, los mares, determinados animales o plantas, y diversas deidades locales. Los sacerdotes sirven a espíritus o entes individuales y actúan como intermediarios entre estos seres y los hombres. Se cuenta con ellos en las prácticas diarias de oración que incluyen el derramamiento de libaciones como ofrenda a los antepasados, que moran depositados en la tierra y para los espíritus que están en todas partes.

La tierra es vista como una deidad femenina y está directamente conectada con la fertilidad y la fecundidad.

Akuapem

Reina Akwapen, asociada a la Tierra y por tanto a la fertilidad. Ghana. Foto de Henings Christoph

Disponen de una serie de curanderos y adivinos específicos, como los:

Okomfo, en plural akofoo: Es aquel que practica Okom, la vía para Onyame y puede ser hombre o mujer. Tienen la capacidad de penetrar en el reino espiritual con el fin de comunicarse con su Abosom.

El Okomfo practica Okom que es la abstinencia que deben mantener por un largo período de tiempo mientras realizan trabajos para su santuario o cuando los posee el Abosom. Los Akofoo reciben este nombre cuando se les reconoce su pericia en el desempeño de las habilidades necesarias para la adivinación, la realización de rituales, la curación, el canto, el baile, el conocimiento de los protocolos del santuario, de los tabúes y su capacidad de conocer y ver las cosas ocultas.

Obosomfo, en plural Abosomfo: Es el sanador hereditario que puede poseer el Abosom matrilinial de la familia dentro de sí, de su cabeza, lo que le confiere poder divino. Es un varón elegido por la familia y encargado de llevar a cabo las funciones asociadas con el Abosom familiar. El Obosomfo más antiguo es el de más alto nivel incluso para los Akofoo asociados a la familia, asumiendo la responsabilidad de ser la cabeza espiritual. El punto de distinción más importante entre un Okomfo y el Obosomfo es que este al llevar el Abosom sobre si, puede entrar en contacto con el en cualquier lugar y a cualquier hora. Por eso también es un personaje de mayor relevancia.

Odunsini, en plural Nnunsifo: Son los curanderos tradicionales que trabajan con hierbas, raices o las diferentes partes de las plantas. No llegan a estar poseídos como los Okomfo pero pueden trabajar con Nsuman. Cuando a todos los árboles se les dio nombre, el árbol Odum pidió que unieran a ellos su nombre, pero los demás no lo aceptaron. Más tarde, sin embargo, cuando los demás árboles vieron que con ellos se hacia leña o material para construir, mientras que al Odum no se le tocaba y seguía iniesto e incluso reverenciado, quisieron recular, pero ya era demasiado tarde. Su nombre proviene del termino Dunsin, que se refiere a un trozo o fragmento, ya que de una estaca del Odum sale otro árbol, símbolo de fertilidad entre otros y también significa pecado o falta, que se extrae y se entierra y así se expía la culpa. Por tanto Odum es lo mismo que Dunsin, el árbol del pecado redimido

Akuapem

Mujer Okomfo

Reglas de conducta de los curanderos:

Okon es creado por Odomakoma, dios, y todas las cosas asociadas a Él

El Obosonfo y el Okonfo sirven al Aboson por el bien común

Obedecerán la voluntad y tabúes del Abosom

No utilizarán al Aboson para dañar a otros

Nunca se casaran entre ellos

Serán siempre respetuosos con los demás

Nunca mentirán u obtendrán mediante engaño beneficio personal

Nunca tendrán rencor en su corazón

Nunca harán sus funciones por dinero

Nunca se admitirá a nadie tras su espalda mientras estén comiendo.

Nunca se harán comentarios ni gesticulaciones mientras ellos comen.

Konkom era entonces el más importante fetiche al que rendían culto y al que se ofrecía un becerro cada año. Esta ofrenda se llevaba a la boca de la cueva, en la que Konkom se encontraba instalado. Los sacerdotes y los fieles tenían que retirarse tras ser depositada la ofrenda allí, para permitir al Konkom que saliera de la cueva y pudiera seleccionar a su antojo las partes de la carne que quisiera. Algunos de los acompañantes, más descarados, quisieron ver qué o quién era el fetiche que seleccionaba la mejor parte del becerro sacrificado.

Escondiéndose en la penumbra, vieron que una figura indeterminada con la forma de un hombre, pero con un solo ojo, un solo brazo y una sola pierna, salía a por la ofrenda. Se precipitaron sobre el y lo arrastraron fuera del agujero. Esto ofendió a Konkom, que dejó la tierra de los Lartehs, marchándose con los Krachi. Una gran cantidad de personas Lartehs le siguieron, instalándose también entre los Krachi Para castigarlos por esa profanación, Konkom antes de salir de Larteh les prometió una cosecha maravillosa, y por lo tanto les aconsejó que quemaran todo el maíz y el arroz que habían almacenado en los graneros.  Convencidos, así lo hicieron, y la consecuencia fue una hambruna tan tremenda, que vivieron excluidamente de raíces y hierbas por un tiempo, viéndose obligados a abandonar el lugar

Sacerdotisa Larteh, llevando el alimento espiritual

De alguna manera aunque con poca incidencia, también hay un cada vez más numeroso grupo de cristianos,

Pastor Asare de Tutu con su familia en 1880

Alex con su familia catequizado en 1861

Muchacha cristiana de Obosumase cerca Akropong. 1888

Festival de Odwira

El festival de Odwira lo celebran las gentes Akuapen-Akoprong, los Aburi, Larteh y Manfi en la Rigión Oriental, a 30 Kms. de Acrra.

Dura seis semanas.

En las vísperas, están prohibidas determinadas actividades bajo pena de fuertes multas o graves castigos.

Estas prohibiciones incluyen tocar y escuchar música, silbar sobre todo en la oscuridad y sobre todo no comer yams, que es el ñame cocinado.

El festival está dividido en seis que tienen un significado y un propósito. Comienza un lunes y termina en domingo.

LUNES

Los varones de las tres familias reales, previamente, despejan el camino que lleva al cementerio ancestral, el cementerio sagrado de Ammamprobi. De esta manera los ancestros quedan invitados al festival

MARTES

Por la mañana, los hombres de la familia real acuden al cementerio sagrado para obtener el permiso de los antepasados para poder realizar el festival. 

Según regresan, custodiados por los “verdugos” o Abrafo (pronunciar. Obrafo) que van cantando y disparando armas de fuego, todo el pueblo se reúne a lo largo de las calles y anima a estos hombres. 

Un mensaje se entrega al jefe de que el festival puede proceder.

Pero antes se levanta ya la prohibición del ñame, repartiendo entre la gente el ñame nuevo, el recién recolectado. Las personas se reúnen enfrente del palacio, dando vítores y aplausos, entre tanto que los hombres más fornidos de la ciudad se preparan para batallar entre sí, y obtener uno de los nuevos ñames y llevarlo a su casa para cocinar.

Uno a uno entran en el recinto donde se presenta el Nuevo Ñame hasta que uno de los seis, exhaustos, queda en pie. Así además se demuestra, con este juego del ñame, que el hombre más fuerte está entre nosotros.

La prohibición de todas las actividades antes mencionadas se levanta y la gente puede ya cantar, bailar y disfrutar. Es el día del Nuevo Yam, o ñame, que se puede cocinar y repartir. Es un día de festejo y felicidad.

MIÉRCOLES

Este es el día reservado para llorar a los antepasados ​​y todos los seres queridos que han muerto. Este es también el día en que son enterrados, todos aquellos que murieron durante la prohibición de las seis semanas. Este es un día triste y por lo general la gente se viste de rojo, negro, o ambos. Este es el atuendo habitual de los ghaneses en general, cuando hay un funeral. 

Ayunan durante todo el día para recordar a los parientes muertos. Básicamente, solo se lamentan, y exclusivamente se permite la bebida y el sonido del tambor.

Es el día donde se registra el mayor consumo de alcohol de todo el año.

Turistas asistiendo al festival de Odwira

JUEVES

Este día en el calendario Odwira es para festejar. La gente intercambia alimentos y otros regalos. .Algunas personas también rinden homenaje a la madre en general, a la matriarca y a la reina, a las que se ofrecen regalos de todo tipo.

Las familias reales preparan puré de batatas con huevo, para ser enviado al santuario y dar de comer a los antepasados. Este alimento es llevado en la cabeza por mujeres sacerdotisas, guiadas por los hombres a través de las principales calles hasta el santuario. Estas mujeres dan aspecto de ir bebidas y o cansadas, caminan de manera incontrolada, y de vez en cuando caen y se abstraen repentinamente. Algunos creen que estas mujeres están poseídas por los antepasados cuando las ven de esa manera por la calle. 

En estas ocasiones, los guías o acompañantes, efectúan libaciones sobre sus pies, como ofrenda de apaciguamiento al dios o ancestro que las haya poseído.

Es también el momento idóneo para las competiciones de cocina y comer

Libaciones sobre los pies de la sacerdotisa

VIERNES

Este es el día culmen de la celebración. El clímax del Festival Odwira, se celebra en este día y no sólo participan los habitantes de la zona, sino que muchos dignatarios, jefes y reinas madres de todo Ghana y, de hecho, cualquier persona interesada, puede llegar y celebrarlo con el supremo jefe y la reina madre de Akropong.
En este día, el Okuapimhene y la Reina madre llevan su regalía tradicional al completo y muestran una gran cantidad de oro encima, sobre sus cabezas, cuellos, muñecas, dedos . . . con sus mejores ropajes y galas. Es un evento muy colorido. 

Ellos son paseados por sus asistentes transportados sobre un palanquín, a modo de un trono sobreelevado, que los porteadores hacen bailar y elevarse y caer en el aire, mientras que los tambores resuenan y los cánticos y la algarabía inundan las calles, llenas por el gentío.

También sigue habiendo gran cantidad de tiroteos producidos por los Abrafo, que asustan ya a estas alturas. 

Después de un par de horas, el jefe envía a una caseta preparada para el acto, los taburetes de prestigio o Durbar para sentarse a presenciar el festival.

Los rituales, el baile y el tañir de los tambores no cesan.

La matriarca y Reina reciben el homenaje de todos los jefes de inferior rango, reinas madres y otros dignatarios. El jefe supremo da su discurso, en ese momento para que después la celebración continúe durante toda la noche.

Hay un baile Odwuira de estado por la noche, con multitud de eventos diversos.

SÁBADO Y DOMINGO

Durante estos dos días no suele pasar nada relevante. Hay algunos conciertos aquí y allá, pero nada oficial. Se celebran diversos campeonatos de destreza o juegos.

El Krontihene de Akuapem recibirá como obsequio de recuerdo un durbar especial el domingo. Ese acto, pondrá el punto final al Festival Odwira.

Okyeame Poma. Tal vez el objeto Akwapen más conocido, es el cetro del consejero el real, que se exhibe en el museo de Iowa.

Foto de Doran H. Ross de 1976

El alebrije o ajuar personal de cada familia Akwapem incluye asientos, que son reconocidos como “puestos de poder”, y ba akua, muñecas de madera, que están asociados con la fertilidad. También hay extensas tradiciones de cerámica y tejido en todo el territorio Akan. Los paños Kente, tejidos en nombre de la realeza, han llegado a simbolizar el poder africano en todo el mundo

Nana Asiedu Agyemfra y séquito, Larteh, 1962

No hay única palabra para el arte entre los Akuapen sino que en Kyerepong, Larteh, o Twi, los tres dialectos en que hablan los Akuapem, se emplea un vocablo propio. Un panel tallado en Larteh se llama ebirewe y dwumfo en Twi; el tallador se llama oyi ohoni en Larteh, y dim dwumfo en Twi. Un alfarero se llama ehwo kutu en Larteh y una escultura ohoni en Twi. Sin embargo, podemos hacer referencia a todas estas ramas de la expresión creativa en un solo concepto, arte. Estas obras deben ser vistas como objetos hechos por el hombre, donde se exhibe talento, habilidad, orden, y transmitiendo claramente su significado. Casi todos los objetos de importancia política, religiosa o social están profusamente decorados. 

Estas decoraciones se elaboran y realizan conscientemente sobre la obra original y es en este contexto, en el que se deben observar. No solamente es un objeto más o menos hermoso, es el reflejo de la identidad y los valores de la gente que los utiliza o venera, en forma de objeto religioso, social o político

Nana Asiedu Agyemfra y su Okra, en sus bodas de oro. Larteh. 1988 Foto de Alfredo Varela

Los ropajes tradicionales y las decoraciones utilizadas para las ceremonias se llaman regalías. Los orígenes de muchos de estos objetos se basan bien en mitos, o fueron requisados en guerras como trofeos, Los hay de propiedad colectiva y otros creados para un jefe reinante u oficial de prestigio. Una colección de estas obras de arte, objetos ceremoniales o históricos, de carácter militar, histórico, político o religioso, se puede dividir en ropajes, o insignias o símbolos de estatus. Por último, existen regalías como objetos de uso variado, que ante una necesidad se pueden utilizar por cualquier cargo u otra actividad en particular.

La definición de regalía que hace Kyerematen en su libro Panoplia de Ghana (1964: 1), amplía la clasificación para incluir una amplia gama de objetos de lo más sagrado, como… “el Taburete de Oro Asante a perlas preciosas y artículos importados. La regalía no sólo sirve como símbolo oficial, principalmente, sino también como crónicas de la historia desde el origen hasta la fecha actual, y es la evidencia de la organización religiosa y social de un pueblo”. Regalía desde su creación y entre los akan son los requisitos indispensables para justificar la autoridad legal, judicial y política de los jefes.

Los orígenes de la escalera de oro, la azada de oro y la corona de oro Akyem, siempre se ha mantenido que fueron fruto de una donación mítica. La tradición oral dice que descendíeron del cielo y se posaron sobre el regazo de las dos hermanas de Kuntunkununku, un líder Akyem Asona alrededor del siglo XIV (Attobrah 1976: 1).

Addo-Fening está de acuerdo con las primeras conclusiones sobre la información trasmitida referente a Akyem Abuakwa, la historia sobre los orígenes Akyem, como que está “envuelta en oscuros mitos” Él confirma que nuestro conocimiento sobre ellos está trasmitido principalmente por tradición oral (2001: 1). De este modo estos mitos y misterios ayudan a crear y mantener la autoridad y el poder del caciquismo.

Las tradiciones orales Akyem sobre la regalía incluyen elementos heredados de los primeros jefes. Por ejemplo, entre 1560-1580, Agyekum Adu Wari, además de su exhibición de habilidades militares, mandó hacer varios símbolos de oro, en una cantidad que sobrepasaba el millar. Hoy en día, algunos se encuentran entre los símbolos del Estado Akyem y entre ellos paraguas y espadas (Attobrah 1976: 5). 

Algunas regalías son trofeos de conquistas guerreras. Estas obras capturadas, se añaden a la regalía del vencedor como prueba de su valor y fuerza. El odosu Akropong, Odwira apafram y el tambor aburukuwa, son insignias de guerra incautadas a los Asante durante la guerra de Akatamanso en 1826 y se mantienen hasta la fecha por el Okuapehene como parte de su ajuar. La regalia Larteh-Ahenase también forma parte de esos trofeos de guerra capturados Y entre ellos se encuentra una espada, un espantamoscas, objetos rituales diversos y un dios de la guerra.

Akomfo, sacerdotisa, bailando el ritual akon en el santuario de Akonedi, Larteh

El ajuar utilizado por los sacerdotes de Odede, en la división Akuapem de Nifa y de los asafohenfo, líderes o jefes de la guerra, eran tambores, campanas, gongs, perlas, collares, tobilleras y sandalias. 

Los sacerdotes en otras partes de Akuapem utilizan casi la misma regalía. 

Los objetos se introdujeron antes que los tejidos, importantes también a posteriori.

En la colina de Guan, sus líderes sacerdotales llevaban djw, una falda de rafia. Más recientemente, se ha introdujo el uso de tela blanca. 

Mujeres de la diáspora iniciándose en el Santuario de Akonedi en Larteh

Sacerdotisa llevando alimentos rituales

Otras formas de arte expresadas en el cuerpo son la pintura, que todavía se practica tanto por los Guan como por los Akan. Algunos herbolarios o sacerdotes de los santuarios practican escarificaciones con fines medicinales o espirituales.

El Asofo, sacerdote, dependía de objetos artísticos para proporcionar morada a los dioses, estar en comunión con ellos y como guía para gobernar y recibir bendiciones para sí mismo y para el Estado.

Sacerdote, actuando en el Santuario de Akonedi, Larteh

El atuendo del odede u osofo fue y sigue siendo un paño blanco. Ellos continúan usando perlas en el cuello y alrededor de sus muñecas. Aborrecen la sangre y por ello sus asientos son blancos como símbolo de autoridad (Otu 1987: 27). 

Había otros objetos artísticos utilizados por las sacerdotisas, así como objetos domésticos y utilitarios con los que la comunidad realizaba fines sociales.

James Anquandah, arqueólogo, y Michael Kwamena-Poh, historiador, sostienen ambos que antes del siglo XVIII la colina de Guan produjo abundante suministro de alimentos para sus vecinos, especialmente los Shai, con quienes intercambiaba estos suministros por cerámica. Por ejemplo en 1848, Widmann y Dieterlen señalaron que miles de ollas llenas de aceite de palma eran transportadas anualmente desde los cerros de Guan a la costa (Anquandah 1985: 21; Kwamena-Poh 1973: 96). 

Santuario Akonedi de Larteh

Anquandah, el arqueólogo, discute ciertas conclusiones, sacadas en las tentativas de excavaciones de prueba, en los sitios de Shai Hill en Cherekechrete, Hioweyo y Aduku. 

Gran parte de la cerámica encontrada en estos sitios datan de entre el 1500 al 1900.

Algunos de estos objetos, que acabaron en manos de gente corriente de Akuapem llevaban como motivo de decoración rayos de sol, la marca que imprimían los alfareros Shai de alrededor del año 1500 al 1700 (1985: 19). Las decoraciones grabadas en peines de hueso, brazaletes de marfil y punzones, eran las mismas que las que se encuentran en la parte baja del montículo excavado en Dawu. El uso de decoraciones grabadas en forma de círculo concéntrico y diseño de puntos en los panales que se encuentran en Dawu, sugieren influencia u origen Akan. (Ozanne 1962: 120). 

Los cambios en los estilos artísticos evidenciados en la excavación, mostraron diferentes tipos de influencia de la Akwamu, Shai y europeos de entonces.

Anquandah, en la discusión sobre la excavación con Shaw, sugiere por el contrario que no hay evidencia de que el desarrollo temprano de las industrias especializadas, como los textiles, marfil y obras de bronce, no se limitaba solo a los Akan del norte. Los del sur y los Akan Guan que vivían en las colinas Akuapem también desarrollaron industrias similares (1982: 93-94). Si las cuentas, según lo comprobado por Shaw, eran de origen extranjero, entonces Anquandah sugiere que los artistas de la colina de Guan también produjeron otras obras de arte que establecen el hecho de que tenían artesanos creativos. La cerámica en la parte inferior de la excavación indica la posibilidad de una tradición artística animada y variada que parecía perderse en el tiempo (Shaw, 1961: 87). Kwamena-Poh apoya esta opinión y sostiene que el deterioro en el estilo de la cerámica debe haber sido causado por las reglas de los Akwamu, que no estimulan un ambiente para la creatividad (1973: 27). Esta tradición de uso de la cerámica, se ve incluso hoy en día en varios santuarios.

En las prácticas religiosas de los Guan se empleaba el arte, como medio para crear el habitáculo más apropiado, donde residieran las deidades y los antepasados y poder establecer así una mejor comunión con ellos.

Los dioses estatales Guan, en la zona de Kyerepong eran akpe, se cree que eran y son, los espíritus, y por tanto, no se hacían imágenes de ellos. Más bien, las formas no humanas de arte sagrado, servían de ayuda como agentes a través de los cuales se solicita su ayuda. El taburete y el korow, olla de barro, en plural akorow, se utilizaban como moradas temporales para las deidades. Hay una diferencia entre deidades localizadas en ollas de agua y los consagrados en las cacerolas de bronce. De los de las cacerolas de cobre, Atono se dice que es la más antigua. Según Rattray (1923) y Silverman (1987), su origen es el río Tano en la región de Brong Ahafo (Gilbert 1989b: 41-42).

El Korow, esa olla sagrada, en este caso de bronce, es de forma circular.

Estos recipientes son colocados fuera en la parte superior de la estructura, que se erige de argamasa o arcilla. Los soportes pueden tener bases cuadradas o circulares. 

Algunos akorow se colocan en paralelo, a lo largo de los tronos secundarios. 

El dios Bosompra en Abiriw no tiene asiento o trono en el santuario; en cambio tiene tres akorow, al ser la morada más grande de Bosompra, la visita al menos anualmente o cuando su presencia se invoca a través de la oración y el derramamiento de la libación. 

Otros objetos distintivos se encuentran en estos santuarios, son cuencos de bronce llamados ayowa

El arte sagrado o de santuario Guan, varía en su composición. Algunas obras consisten en objetos diversos, como huesos menores, piedras u otros elementos, colocados en recipientes de metal o recipientes de barro con agua de lluvia. Otros toman la forma de paquetes de hojas y algunos otros artículos, son exvotos colgados en la pared. 

En Adukrom, el korow del santuario de Kwabi, contiene nyankonduru, onunum, hojas de obiyimi y huevos. El recipiente del santuario de Kyenku, en Obosomase contiene agua recogida del río Po Damte, en medio de oraciones. El korow, en el santuario de Mampong en Damte, contiene el agua del río llamado Atwubi, Atwugya o Opiafo, anteriormente conocido como Opipim (Labi 1989: 120)

Los sacerdotes y sacerdotisas en los templos, utilizan obras de arte en algunas prácticas para identificar y protegerse de las fuerzas del mal, así como para crear moradas para las deidades. 

Algunos korow se mantienen junto a los asientos. 

Otros objetos del santuario son mmena, espntamoscas, korow, las ollas y afena, la espada. 

El mmena del santuario de Ntoabea se mantiene unido mediante una cadena a una afena, cuyo mango y la hoja están pintadas de blanco. 

Se trata de obras que se encuentran en los santuarios y sobre todo relacionadas con los dioses (Labi 1989: 119-120).

Algunos de los santuarios tienen tronos como moradas para sus dioses. Los santuarios se basaron en dioses que eran ilocalizables hasta ser invocados para habitar los objetos destinados a ser sus moradas. Los taburetes tradicionales Guan no tenían ningún diseño en la parte de enmedio. Eran simples bloques de madera con puntas en forma de media luna, que actuaban como sello con una manija en ambos lados del mismo.

En el santuario Kyenku en Obosomase, es un tabú entrar con cualquier taburete con significado simbólico o proverbial. Los asientos que se encuentran en este santuario no tienen diseños simbólicos en ellos. Sólo simples taburetes de cuatro patas están permitidos en este santuario. Estos asientos son de color blanco. Ellos son ritualmente lavados y pintados con arcilla blanca durante los festivales anuales. Se cree que los taburetes de Ntoabea en Aburi pudieron haber descendido del cielo mediante una cadena metálica unida a una campana que servía de mango (Labi 1989: 120). 

Los dioses privados también son adorados. Contrariamente a los akpe o abosom, los atributos de los dioses privados y lo que estos realizan para sus clientes determina su imagen. Por ejemplo, un dios responsable de dar a luz a los niños puede ser representado como un ser humano que lleva un Akuaba, la muñeca de la fertilidad Akan. 

Cole y Ross mencionan una mano apuntando hacia el cielo con una serpiente enroscada alrededor de ella, que fue encontrado en un santuario en Larteh. 

Preguntada la sacerdotisa sobre esta talla, que parecía estar en llamas debajo de un árbol, comentó que se la entregó a ella un lunático que conoció. 

Limpieza tradicional del trono del rey

La sacerdotisa toma la imagen de la deidad y dentro del santuario inicia la meditación. Los fieles, previamente y como muestra de los favores concedidos, han donado determinadas piezas de arte. (Cole y Ross, 1977: 100-103).

Las sacerdotisas, akonfo, en los santuarios, impregnan profusamente sus cuerpos con hyerew, una arcilla blanca, para el culto y propiciar la posesión de los espíritus.

Son los cuerpos de los sacerdotes, bien los asofo como los akonfo, un soporte idóneo a su vez, para realizar una creación y exhibición de arte.

Tienen también dos formas de llevar el pelo, bien corto, densikran, o largo, mpesei

Su ropa es principalmente percal o una tela blanca estampada con fondo blanco.

Los akomfo agregan a su indumentaria, diversos pequeños frutos como granos rojos de n’de, u otros adminículos como cuentas de vidrio, que sirven tanto de protección para alejar el mal como decoración y sobre todo para identificarlos como sacerdotes.

En el pasado, la akomfo llevaba dow, una falda de rafia típica y un espantamoscas, bodua. Hoy en día, podemos encontrar todavía algunos akomfo llevando esto. 

El ajuar de los asofo y akomfo, se guardan en las casas de barro tradicionales, aunque ya en la actualidad se empiezan a construir en cemento.

Hay diferentes tipos de arquitectura en Akuapem, incluidos los que sirven como santuarios y residencias para los asofo y sus deidades. Estos edificios se construían con ladrillos de adobe y tejados de paja.

La introducción de la tecnología moderna en la construcción significa que los materiales de construcción ahora incluyen piedra y cemento, con techos de aluminio. Estos edificios pueden estar en línea, o estar en habitáculos adosados. Las habitaciones, los tamaños y los estilos varían. 

Las moradas de los dioses están bien en un cuarto o en el mismo dormitorio de la asofo.

El ancestral asiento de piedra se mantiene en algunos santuarios, mientras que otros se encuentra en lugares públicos, como en la plaza Late-Kubease (Gilbert1989: 41; Labi 1989). 

Arte y arquitectura tomaron en consideración las necesidades de los dioses pero permitían la decisión sacerdotal ya que estos aunaban tanto la función religiosa como la política, son tanto líderes políticos como religiosos.

Pero a pesar de su servicio a los dioses y la creencia en lo sobrenatural, se convirtieron en dependientes de Akwamu, y su administración pública, situación harto problemática como es obvio.

Personas Akuapem ofreciendo libaciones en el santuario

La obligatoria imposición a los Akiem sobre los Guan

Los Guan, a cuyo frente estaba un jefe sacerdotal, no disponían ni de estrategia ni de armamento para su defensa. Vivían en pequeños e independientes cacicazgos incapaces de defenderse, lo que facilitó a los Akiem someterlos.

Los orígenes del arte, y lo que ello implicaba, Akan en Akuapen, tienen su inicio en el tratado de 1681 que obliga a los habitantes Guan de las colinas, a la subordinación a los Akiem, obligada por los vencedores Akuamu.

Todo ello empezó cuando los Akuamu atacaron y derrotaron a los Ga de Acrra, apoderándose del control comercial que estos mantenían, a través de las colinas Akuapen, donde habitaban los Guan.

Kwamena-poh 1973: 24

Debido a los intereses tanto comerciales, como sociales o jurídicos, no les cupo a los Guan otra solución que aprender el lenguaje Twi. Los Akuamu cuentan que los enjuiciados por cualquier causa, quedaban detenidos hasta que aprendían el idioma para poder defenderse en los tribunales de los invasores Akuamu.

Estando las dos ciudades más importantes, Aburi y Manfe, dentro de la ruta comercial y de comunicación obligatoria, todas aquellas otras poblaciones que quedaban entre ese recorrido, se vieron inmersas en un aprendizaje del Twi, tanto por necesidad como por obligación. Quedaron al margen de esta presión las ciudades del norte como Abiriw, Dawu, Awukugwa, Apirede y Tardio, que mantuvieron por mas tiempo el lenguaje Late. Kwamena-Poh 1973: 10-II

Las normas que los Akuamo impusieron sobre los Guan, no duraron mucho tiempo, de 1681 a 1730, tiempo tras el cual y después de violentas batallas con distintas comunidades de las colinas Guan, a principio del siglo XVIII, y más concretamente en 1729 cuando el Akwamuhene, Ansah Sasraku les volvió a derrotar. Pero esto impulsó a todos los jefes y representantes de los poblados Guan a reunirse en Abotakyi, donde se juramentaron en el santuario de Kyenku para acabar con los opresores; a esta reunión se añadieron los Akyem que se unieron en el juramento e intención de expulsar a las Akwamu.

Kwamena-Poh 1973: 34-37

La situación se radicalizó cuando ya en 1730 Ansah Sasraku sumido en distintas batallas contra los Akyem, se vió derrotado en menos de veinticuatro horas cuando los Guan les acorralaron, haciéndoles huir en desbandada a través de las riberas del Volta hasta que les dejaron a la altura de lo que después se conoció como Akuamufie. Wilks 1958: 110

Controlado tras esto el poder por los Akyem, hay dos versiones distintas sobre la situación posterior.

Una tradición oral se basa en el proverbio que dice:

“Si algo o alguien no es de nadie, alguien vendrá y se lo apropiará para venderlo”

Y con el temor de que eso acaeciera, vieron en peligro su federación y antes de verla caer, enviaron mensajeros al rey Akyem para que este designara a quien debía gobernar, preparándose para vivir bajo un sistema centralizado.

Kwamwna-Poh 1973: 46

Hay una segunda versión tradicional que cuenta que a los Akyem se les obligó a trasladase al territorio Guan, por que fueron incapaces de hacer frente a la deuda que habían contraído cuando se comprometieron a colaborar en la guerra.

Las negociaciones sobre tal causa se alargaron hasta 1733, cuando al final la dinastía Akyem se estableció en las colinas Guan donde se instalaron como gobernantes.

Los jefes de todos los pueblos implicados, se reunieron en Guan Abotakyi, donde juraron lealtad a la supremacía de los Akyem y a sus sucesores. (Rcindorf 1966:

89-90). 

El nombre de las colinas Guan fue cambiado a Akuapem. La etimología de esta palabra que proviene de nkoaapem, que como más arriba hemos indicado significa tanto mil esclavos, o pueblos, como akwu-apem, un millar de empresas, que los Akwamu utilizaban para referirse a la conquista de esta zona.

Kwamena-Poh 1973: 34.

La invitación a los Akyem para establecer la autoridad política sobre la colina Guan era un importante punto de inflexión tanto en lo político como en lo artistico. Los Akyem se propusieron establecer una política al estilo del resto de estados Akan donde la autoridad estaba firmemente asentada sobre la demostración de riqueza con la ostentación de obras de arte y digamos un estilo de engalanamiento o glamour propio

Esta fue la intención de proyectar, mejorar, glorificar e imponer la imagen de la jefatura en Akuapem, El taburete negro Akan se convirtió en el símbolo más importante de la regalía, que transformó la estructura política e introdujo nuevas formas de arte entre los Guan. Esto finalmente se consiguió llevar a cabo, manteniendo en paralelo los asientos de piedra utilizados a veces por los Guan Odede o asofo como sus asientos político-religiosos.

Arte Akan en Akuapem

Como se indicó anteriormente, el taburete negro Akan se convirtió en un símbolo central que aúna en el arte, lo político y lo religioso, que influyó en el proceso de cambio.

Los taburetes Akan se realizaban normalmente de madera de osese, funtwnia africana, y pensaban que servían de morada a los espíritus.

Otra gran variedad de objetos, como platos, cucharas, peines, zapatos, cuencos y figuras talladas, se hacían también con esta madera. (Irvine, 1961: 621).

Los taburetes se hacían con símbolos diversos, en su parte central, que servían para trasmitir los valores y creencias Akan.

Regalía del rey o jefe, el Okuapehene.

La parafernalia más importante del Okuapehene es el Assegua o Egua, su taburete. Es el símbolo de su autoridad.

Hay diferentes tipos de taburetes: ceremoniales, rituales y domésticos.

El Tmtutn Akonwa, de color negro, es un taburete ritual y no se muestra públicamente. Este representa un antepasado, un jefe que llevó una vida de moralidad y rectitud demostrada, de acuerdo con las tradiciones éticas y culturales de su sociedad y al que a su muerte y en señal de respeto se ennegreció su taburete.

Se realiza ese ritual de ennegrecimiento, con una mezcla de sangre humana, pólvora y tela de araña, en medio e la invocación de los espíritus ancestrales.

Sika gua es el otro tipo de taburete ceremonial, que se muestra en público. 

Este es un taburete cubierto con pan de oro, y con el que desfilan durante el festival Odwira como una demostración de la riqueza de Okuapehene.

La espada es también un elemento importante en la regalía de los

Okuapehene. La hoja está hecha de hierro y el mango tallado en osese. Hay tres tipos de espadas que usa el Okuapehene, a saber:

Afena es la espada de guerra y de lo relacionado con ella; la principal, es una reliquia capturada a los Asante en 1826 y solo destinada al Okuapehene, hay otras que fueron utilizadas por otros antepasados en otras guerras. Otras Akofena se crearon como morada de los dioses, especialmente los de la guerra. Esta espada cuando se utiliza, suele ir acompañada de las distintas piezas que formarían la armadura típica usada en una batalla.

Akofena es la espada de ceremonias. El ritual, obliga a mantener esta espada junto al Tuntum Akonwa, en la sala de los Durban, taburetes sagrados. La sala de los taburetes es un espacio sagrado, ubicado dentro de un palacio o santuario. En ella se guardan todos los taburetes ennegrecidos que pertenecieron a jefes anteriores. Estas habitaciones son visitadas periódicamente, sobre todo en Awukudae y Akwasidae, donde a través de sus taburetes, se recuerda a esos venerados jefes.

A la espada se le otorga un impulso espiritual, manteniéndola sobre la piel de un leopardo, dado que este es un animal temeroso y valiente, se da por hecho que ambos valores quedarán imbuidos en dicha espada.

Debido a la creencia en sus poderes sobrenaturales, nunca se apuntaba con ella al jefe, ni siquiera cuando los nuevos subordinados le señalaban previamente a la ceremonia de prestarle el juramento de lealtad.

Las espadas ceremoniales están generalmente chapadas o recubiertas de pan de oro y suelen ser utilizadas en ceremonias públicas, como en el festival de Odwira.

Estas espadas suelen llevar grabados en la hoja, proverbios alusivos.

Mpomponsu es la espada sagrada

Dentro del organigrama jerárquico se sitúa tras el Okuapehene, la figura del Okyeame, que literalmente significa “el que habla”.

Este ostenta la Akyeampoma, la insignia oficial del okyeame, símbolo de su estatus como portavoz, consejero y asesor de Okuapehene.  El titulo de okyeame es hereditario aunque en algún caso y por algún merito excepcional contraído por alguna persona, esta puede alcanzarlo. Ellos se encargan de relatar y presentar los mensajes del Okuapehene y del consejo de ancianos en público. Él es el intermediario e introductor entre el Okuapehene y los que desean hablar con él. 

El Dabehene o el Nfoahene, son otros jefes de menor rango, responsables de la regalía del Okuapehene, también guardan la akyeampoma. 

Hay una amplia gama de akyeampoma.  Unas se utilizan para rituales y otras para ceremonias. Un ejemplo de.Akyeampoma ritual, es la de Akropong, se llama Assmpa, cuyo significado es, “la verdad es breve”. Se cree que es la morada de los espíritus de los antepasados que solían ser Okyeame.

Estos emblemas pueden ser guardados en la sala de los tronos porque la tradición mantiene que el oro no está permitido en los rituales para los antepasados. Suelen tener un aspecto oscuro bien porque estén pintados, o por el resultado de los residuos de los sacrificios de sangre acumulados durante años, por su uso en las ceremonias de veneración a los antepasados.

Okyeame es el nombre del consejero asesor del Okuapehene y el distintivo que le representa es el Akyeampoma.

El Akyeampoma ceremonial, suele llevar inscritos proverbios y a menudo están adornados con diseños geométricos y cubiertos con pan de oro. Estos akyeampoma anuncian visualmente de la llegada de un jefe. Tal vez el portador del akyeampoma no siempre es nombrado o presentado al público, pero los símbolos de la akyeampoma si están destinados a trasmitir determinados mensajes al gentío.

Éstos akyeampoma ceremoniales tienen un grado mínimo de poder espiritual en comparación con el Asempa, el de ritual. Estas piezas personalizadas, se pretende que mejoren la institución y el aspecto ceremonial de la jefatura, así como aportar un aspecto más brillante y estético al jefe. 

Por ejemplo, un jefe puede elegir ser representado como personaje omnipotente, utilizando para ello el ave del Benue conocida como sankofa, que simboliza “volver al pasado”. Esta ave puede doblar la cabeza hasta tocarse la espalda. 

Se utiliza para representar la capacidad de los jefes de percibir las cosas que suceden en su ausencia. Otra interpretación de esto es la capacidad de los jefes de aplicar y aprovechar la sabiduría antigua. 

Otros ejemplos de símbolos personales son un elefante capturado en una trampa que significa “la invencibilidad del jefe”. 

Una mano sosteniendo un huevo y con un dedo apuntando al cielo expresa el concepto de autoridad, siendo un compromiso de gran alcance, y tan delicado que debe mostrarse con mucho cuidado. 

Un Okyeame, puede estar llevando un akyeampoma, representando mee omaa la responsabilidad y el ingenio de la reina madre para alimentar a su pueblo.

Entre los aditamentos que figuran entre los ornatos de la vestimenta de los jefes, figuran las Abotiri, unas cintas para la cabeza, fundamentales como accesorio en su vestuario. Estos son una rica fuente de decoración estética y de comunicación de mensajes y proverbios. 

Además de otros símbolos akan, suelen añadir piel y huesos de animal sujetos al abotiri, que se suelen incorporar sobre todo en los funerales y ceremonias rituales Los Akokyew, sombreros de guerra, puede tener la piel de un león o un leopardo lo que contribuye a idealizar el valor que se le atribuye al portador, un Amfohenfo, o líder militar, o un abrafo, verdugo.

Esto se usa generalmente junto con un hatakari, una especie de pipa. 

El Okuapehene tiene un ntakrakyew, sombrero de plumas llamado oboaman usado por su okra, alma, representada como indicábamos más arriba, por un chico virgen que se sienta delante de él. Es un sombrero compuesto por plumas de águila macho, cuernos de carnero cubiertos de oro y un cráneo humano envuelto en piel de leopardo (Gilbert, 1989a: 75.} También compara la fuerza del jefe de un águila

Akradwarefo, el “alma” de Akufo, el Akroponghene o Rey de Akropong 1907

Otro singular ornato son las sandalias, mpaboa, usadas por el Okuapehene llevan trabajos simbólicas relativos a su estado. Se usan principalmente para proteger los pies de los jefes que no deben tocar el suelo. El Mpaboahene es el funcionario a cargo de las diferentes sandalias usadas por el Okuapehene. Es su deber seleccionar las sandalias adecuadas que acompañan al paño que vestirá el jefe. Suelen llevar estas sandalias adornos con forma de granos de cacao que ​ representan la riqueza del estado, que habitualmente deriva del cacao. 

Del mismo modo, que un caracol simboliza la alegría y además e igual que la tortuga, la paz. Apese, el erizo simboliza “un sentimiento de propiedad total”, 

Estas insignias de tipo Akan fueron durante un período, adoptadas por los pueblos Guan cuyo Okuapehene se propuso crear un estado Akuapem unificado. Todo ello citado anteriormente.

Ejemplos citados como el de Abiriw, Tardio y otros pueblos Guan, demuestran el proceso de akanizacion. Los Guan aceptaron la nueva estructura política, y la necesidad de separar la jefatura, lo material, del sacerdocio, lo espiritual. Ellos hicieron nombramientos políticos que eventualmente utilizaban las regalías Akan y adoptaron el taburete negro como su nueva fuente o imagen de la autoridad política. Esto marcó la separación de la función del asofo centrado en lo político, recayendo los poderes judiciales en el nnadefo en plazas de nueva creación de los jefes. Queda patente por tanto que mientras que los jefes solo trataban asuntos políticos, los asofo se ciñeron a los asuntos espirituales.

Otu, mantiene que las fechas del proceso de akanizacion son anteriores y sostiene que Late fue la primera ciudad Guan en adoptar un taburete ennegrecido durante el período Akwamu en la mitad del siglo XVII. Esto sugiere que el proceso de akanizacion comenzó antes de que los Akyem llegaran a las colinas en 1733 (Otu 1987: 37-38).  Al comienzo del gobierno Akyem, estos introdujeron representantes en algunas ciudades Guan, que fueron llamados Kurontihene o Mankrado, para influir en el Guan y asegurar el éxito de la regla Akyem.

Blier cita un siluation algo similar en Dahomey y los reinos Kuba donde los reyes enviaron, o sería mejor decir, exiliaron, a potenciales rivales de la familia a territorios lejanos. Estos exiliados contribuyeron a difundir la autoridad real y el arte a través de la exhibición de insignias cortesano (Blier 1998: 29). 

Del mismo modo en Akuapem, estos representantes Akyem siempre sujetos al estilo Akan de liderazgo político, introdujeron el arte y la parafernalia entre los pueblos Guan. El asofo de Late abandonó sus funciones políticas y nombró nuevos líderes para asumir nuevo estatus político y ser conocido como el jefe que adoptó el taburete negro como su fuente de poder político. Estos nuevos jefes adoptaron alguna regalía de los representantes Akyem en Tardío. Se dice que el Ahenease de Late, la habitación de los taburetes, guarda un taburete negro recubierto con planchas de latón adoptado de los Akyem mientras que la espada y la flecha son trofeos de guerra. Más tarde se introdujeron también los personajes cortesanos como el Okyeame, originarios de los gobernantes Akyem.  Al poco tiempo, los jefes de Kubease y Ahenease acabaron imponiendo todo el ceremonial y rituales Akan 

Estos cortesanos personajes, a su paso, eran la enseña que precedía al jefe y se suponía que su sola presencia servía para expulsar a los malos espíritus.

Al Okyeame o a cualquier otro jefe cortesano, se le puede solicitar su presencia en cualquier lugar ante la necesidad de solventar un problema que requiera ser resuelto con urgencia; por eso su presencia en circunstancias anormales suele ser indicación de un problema. 

El encargado de realizar el ritual se llama sunsumakyeampoma, es el sacerdote, el hombre espiritual, que recibe este nombre a causa de la sangre humana o animal que derrama durante el sacrificio ritual. Esto significa que el espíritu del muerto se ha transformado en el del personaje.

Un jefe Guan puede tener varias varas, a modo de cetros, con varios diseños que hacen referencia a proverbios. Ejemplos de última hora son los siguientes:

Wo fro pa dua una na wo wo pia, significa “Si te subiste a un gran árbol es que alguien te ayudó” , Akoko batan na onim nia ne mma bede, significa que…. ” La gallina siempre sabe lo que sus polluelos van a comer “, y Ti koro nko agyina, “Dos cabezas piensan mejor que una”.

Todos estos son proverbios populares Akan, incorporados simbólicamente en los ornatos de Larteh. 

Otras insignias adoptadas por Late eran los taburetes ceremoniales, palanquines, sombrillas y elaboradas vestimentas con innúmeros accesorios para hacer del jefe la persona mejor vestida, y un gran séquito de sirvientes. 

Hoy en día, los jefes poseen casi toda la parafernalia de un jefe Akan. En ellas se incluyen espadas estatales, sombreros y demás tocados, brazaletes, collares de oro y anillos, brazaletes de tobillo e instrumentos musicales como fontomfrom, atumpan, twenesin y cuernos, incluidos los mmentia. 

La creación de varias jefaturas de estilo Akan en ciudades Guan introdujo con ellos nuevos centros y rituales de veneración, a saber taburetes ancestrales y el ajuar que a estos acompaña, como se ve en Late y Abiriw.

El sistema político Akan se adoptó en Abiriw aproximadamente en 1.843 (Uto, 1987: 31). Antes de esto, los sacerdotes de los clanes patrilineales de Abiriw se sentaban en un círculo de piedras para administrar justicia bajo la dirección del sacerdote Bosompra. 

El Akan que había emigrado al principio y que se unió a ellos y a sus taburetes negros, se encontraba en aquella época, relegado. 

Gilbert confirma la opinión de Otu que no fue sino hasta mediados del siglo XIX cuando se separaron las facultades del sacerdote Bosompra y del jefe de Abiriw.

Desde entonces, ha aumentado el número de jefaturas creadas bajo el ideario de los taburetes negros. Gilbert da antecedentes detallados sobre la introducción de taburetes negros en Abiriw. Ella admite que los nnadefo, que originalmente regían la ciudad, aunque no fueron eliminados en el nuevo orden político, tuvieron sus funciones políticas usurpadas, habiéndose convertido en subordinados de los jefes Akan” (Gilbert, 1997: 511-513).

Un antiguo aserto Abiriw dice que: “Antes, todo lo que sabíamos provenía del juicio de los dioses, y este juicio era a veces rápido, a veces lento y siempre costoso, tanto en vidas como en dinero. Las gentes Akuropon trajeron una revolución para nuestra sociedad. Nos dijeron que deberíamos dejarles arreglar civilizadamente las normas, para hacerlas mas justas y con menos coste” (Gilbert, 1997: 509).

El arte tradicional Guan asociado a los sacerdotes no se integró en la nueva regalía política dominada por el oro, la imaginería simbólica y los asientos negros. 

De hecho, fue y sigue siendo un tabú para los sacerdotes el utilizar oro, que es un signo de la riqueza y la gloria que aparece con frecuencia y exceso, en muchas de las nuevas ceremonias políticas Akan. También aborrecen el uso de los taburetes negros. La sangre utilizada sobre estos asientos es un tabú para el Odede o el asofo. Por lo tanto, los sacerdotes Guan, por razones religiosas pasan esta responsabilidad al asafohenfo u otros líderes. El uso de insignias de guerra en forma de blusas, sombreros y el uso de espadas y cuchillos contradice la norma sagrada y la santidad de la posición del sacerdocio. Los nuevos jefes juraron lealtad al Okuapehene al que rinden homenaje cada año durante el festival Odwira cuyos orígenes datan de la segunda década del siglo XIX. Esto cimentó aún más el proceso de Akanizacion. Durante la guerra de Akatamanso, los Akuapem capturaron el dios Asante de la guerra, Odwira Apafram, y los símbolos, insignias y taburetes conectados con la celebración del festival Odwira. 

Los odosu, deidad de la guerra o mágico-religiosas que acompañan a los objetos que proporcionan residencia a las entidades espirituales que las habitan cuando se les invoca, también fueron capturados a los Asante. Esto le dio a los Akuapem la autoridad espiritual para celebrar el festival Odwira.

Desde entonces, durante el mes de septiembre u octubre de cada año los Akuapem han estado celebrando el festival Odwira, que culmina en una serie de cinco días de rituales y ceremonias aunque con varias actividades posteriores menores.

El festival Odwira se celebra para limpiar y purificar Akropong y todo el Estado Akuapem del mal y de la impureza, mientras que se venera a los antepasados. También se propicia la potencia de los taburetes mientras que los miembros del estado se congregan en gozosa comunión con el sacrificio y el consumo de una comida comunitaria. Durante este período, los jefes Akuapem también vienen a rendir homenaje al Okuapehene. El domingo anterior el noveno Awukudae, el día sagrado Akuapem, que se celebra cada cuarenta y dos días y que siempre cae en miércoles, es cuando todos aquellos que ostentan taburete negro se reúnen para celebrar el Odwira.

El festival comienza el lunes de Akwammo, cuando se despeja el camino para el Amamprobi, el cementerio real. Esto es para que al invitar a los antepasados ​al festival estos encuentren el paseo acondicionado en su honor. Una libación se vierte en la mañana, para pedir permiso a los antepasados solicitándoles levantar la prohibición de tocar los tambores impuesta seis semanas antes, llamada adae butuw, en preparación para el Odwira. 

Los Adumfo, oficiales de seguridad, Banmufu, custodios del mausoleo real y el Asenfo son los encargados de verter esta libación. Esto facilita la invitación realizada a los antepasados ​​a unirse a ellos en la celebración del festival. Con el bastón en las manos del Akyeamehene con el que se golpea tres veces el suelo en el lado izquierdo y otras tantas en el derecho se da comienzo al deshierbe de la ruta hasta Amampro con el machete ceremonial del Banmuhene.

En anim odum, se sitúa el sitio que se cree es el lugar donde murió un Okuapehene, también utilizado como lugar de ejecuciones en los viejos tiempos; los ancianos preparan el terreno para el ritual con esterillas, en medio del sonido del nkrawiri, tambor del verdugo, realizado con baphia nitida. Se propagan desde el odwen hahan, una plataforma de madera sobreelevada, que evita de alguna forma que la ofrenda toque el suelo. Sobre esta plataforma ponen, sapowpa, una fibra de plátano esponjosa utilizado como una alfombrilla; y preparan Sawee, una fibra para mascar; aburow un watoio, maíz tostado; mankani un watoto, cocoayam asado; ankaa, cal; kwadu, plátano; abe, frutos de palma y brode, plátano. Después de esto, imploran permiso para entrar en el bosque sagrado.

Tras ello vuelven al palacio los jefes donde se les proporciona un poco de vino de palma para saciar su sed.

Reunión de jefes Akwapem

El martes por la mañana comienza la ceremonia del ñame recién recolectado. Es después de la ceremonia del martes que el nuevo ñame, prohibió seis semanas antes, se presenta oficialmente en la ciudad y se come. Por la mañana temprano se preparan los taburetes blancos del Okuapehene donde se lavan y se alinean en el palacio por un tiempo. Más tarde en la mañana, hay procesión con las ofrendas de sacrificio para llevarlas al Amamprobi liderados por el Banmuhene, al que acompañan el Adumhene jefe responsable de la seguridad personal del Okuapehene, así como del jefe de los abrafo, verdugos; el Nkowasuafohene, jefe de los encargados de los taburetes; el Ankobeahene, jefe de los consejeros tradicionales y el Osodohene, jefe de cocina en la casa de los tronos o taburetes o de un palacio. El vestido es una toga oscura, un traje de batalla o ropa de color oscuro para significar la importancia de la ceremonia. El Banmuhene presenta ovejas, alimentos y bebidas a los antepasados ​​en nombre del Omanhene, y una mezcla de sangre de cordero y hierbas se utiliza para marcar la frente de los participantes durante los rituales en el Amamprobi. En su camino de regreso son recibidos por una delegación del Omanhene dirigido por el Akyeamehene en las afueras de Akropong , donde realizan una libación , vertiendo agua, vino de palma y aguardiente. 

Cuando llegan al palacio, una tela se envuelve alrededor del Omanhene para que reciba en secreto los odosu, artículos religiosos de guerra, que se utilizan para proporcionar resistencia física y lucidez estratégica, así como la fuerza espiritual y la autoridad para celebrar el festival. 

El Banmuhene, continúa con las manos, aún manchadas con el ungüento con el que ha marcado las frentes en el Amamprobi. 

El Omanhene está vestido con el paño negro utilizado tradicionalmente durante el duelo. 

Hay una pequeña reunión en el palacio más tarde en la noche donde el Omanhene realiza dapaa tu, la ceremonia con la que se rompe la prohibición impuesta seis semanas antes y tras la cual ya pueden sonar los tambores, bailar, cantar y alegrarse ruidosamente con las celebraciónes de kese adae o el noveno adae, el gran adae y el bue adae

El miércoles es el noveno Awukudae, un día de luto por los muertos. 

El ropaje tradicional es de paño negro, marrón o rojo oscuro con dibujos.

Las familias lloran a sus familiares muertos el pasado año.

También se ofrecen alimentos a los antepasados ​​en la sala de los tronos, en un sagrado  rito de interior. 

El Omanhene se sienta en el palacio para realizar el kese adae. Los cortesanos vierten libaciones y el  Omanhene ofrece bebidas, que vierte primero en su mano izquierda y luego en la derecha. 

Se hacen y solicitan donaciones de fondos para proyectos de desarrollo en ese año. Más tarde durante el día, los Okuapehene  vestidos en regalía de guerra, con un delantal con amuletos y talismanes y el tocado de guerra, se pasean  por el pueblo uniéndose al duelo. Algunas de las piezas artísticas más antiguas, como los taburetes tallados  que datan de aproximadamente 1850, se limpian ritualmente y se presentan al pueblo posteriormente. (Cole, 1975: 17)

Durante este sagrado  rito, se impone el toque de queda y el público está estrictamente advirtido a permanecer en el interior de sus casas. 

La noche del miércoles,  los taburetess ennegrecidos de los Okuapehenfo pasados, a saber: el de Safori, Kwapong Kyerefo, Obuobi Atiemo, Kwame Fori I, Asa Krofa y Kwadede I son llevados al río Adami por el Adumfo y el Abrafo  para ser limpiados y las armas son disparadas ruidosamente en Nsorem .

Durante las primeras horas de la mañana siguiente, el jueves, el Adumfo enciende un fuego para asar algún nuevo ñame. También es el día en que el clan Asona come ñame, y los jefes con taburete ofrecen alimento y bebida a los antepasados ​​en Nsorem, el origen de Akropong. El color de los ropajes cambia y del marrón, negro o rojo oscuro, utilizados en el duelo y usados durante los tres primeros días de la fiesta, se convierten en vivos colores verdes, azules, amarillos y blancos para remarcar el estado de ánimo festivo. Este es un día de celebración y el color predominante de la ropa usada es el blanco, que significa alegría y  paz. 

Los taburetes negros se colocan en posición vertical y se les ofrendan alimentos como trozos de carne y puré de ñame. 

El Omanhene también realiza un acto ritual con una mezcla de agua sagrada y hierbas en la casa del Banmuhene, tras lo cual se permite al público consultar al Banmuhene. Al final del día, el Omanhene recibe a los diversos grupos llegados de Nsorem, acompañado del Banmuhene, allí es presentado el plato vacío del Omanhene presentando el recipiente tres veces, siendo luego llevado a la sala de los taburetes. El último acto del día es el Sesadompe durante  el cual las hojas y los otros elementos utilizados durante el sacrificio de la odosu se retiran y se depositan en Nsorem, en una ceremonia en total oscuridad. Este rito se finaliza con tres disparos resonantes (véase también Gilbert  1994: 99-108). Hay un estricto toque de queda y se supone que se apagan todas las luces. 

En el pasado reciente, y  durante el festival de Odwira 2002, la Compañía de Electricidad apagó las luces, aunque no está claro si lo hicieron por respetar la tradición, se debió a la demanda o fue pura coincidencia.

El viernes es el día de Durbar, por lo que se invita a todos los jefes de las dieciséis ciudades restantes para  rendir homenaje al Okuapehene. Antes de esto el Asonahene, jefe del clan Asona, en la mañana, envía comida, puré de ñame y agua hacia Nsorem antes de que comience el Durbar. Toda la comunidad, los jefes, funcionarios del gobierno y la gente de bien se unen en la celebración.

Además de la ampulosa demostración que se presenta en los rituales, el saber hacer de los artesanos se refleja con notoriedad en los uniformes militares, los actos y las vestimentas tanto sociales como políticas. 

Al quinto día, la ropa de color oscuro, la sobriedad de los uniformes militares y seriedad propia al festival, cambia, dando paso a los colores brillantes y el uso del oro y la plata en ornamentos profusamente elaborados.

Gente Larteh de Akuapem

Hay una serie de normas, no escritas, que marcan de alguna manera el protocolo a seguir en cuanto al distinto estatus de los participantes en el Durbar del festival Odwira y donde se reflejan las distintas riquezas y pretensiones de sus portadores.

Por ejemplo, ningún jefe debe llevar el mismo atuendo o vestirse de manera más ostentosa que el Omanhene. Si un jefe de rango inferior viste los mismos atuendos o luce galas similares a los de otro de rango superior, se le aconseja a que con urgencia, cambie de indumentaria. A tal punto se delimitan estas normas, que no se concibe que dos jefes, aun de similar rango, vistan y muestren el mismo tipo de galas o que el número de su sequito sea similar. Colle, 1975: 22.

De esa manera es importante que cada jefe se presente en el festival con un objeto de su regalía, que sea único y novedoso, y como apunta Colle en su artículo:

“. . . dentro de toda la diversidad, es como si cada nuevo objeto artístico presentado, formara parte de un todo, al igual que cada pincelada lo es en un cuadro puntillista”. 1975: 60.

Según Colle, “El impacto artístico del festival, no se deriva de productos aislados realizados con mas o menos fortuna económica o estética, sino que queda dentro de una interacción orquestada donde se aúnan los recursos de la comunidad” 1975: 61.

Por eso cada una de esas obras presentadas en el festival tiene específicamente un significado cultural que aboga por resaltar los valores, acrecentar la esperanza y propiciar la paz y prosperidad de Akuapen

Gilbert, a su vez, percibe el arte Akuapem como “La exposición en los rituales reales, de elementos de la regalía, relacionados deliberada y metafóricamente con  la política de los asuntos de jefatura”. 1993: 123. 

El festival Odwira proporciona una ocasión única, para la exhibición de arte en un ambiente ritual y con la clara intención de proyectar la imagen y el prestigio del Okuapehene. Ella sostiene que la regalía Akropong , es básicamente, el escaparate donde se muestra la envoltura política externa del Okuapehene, y que le proporciona el estatus de los diversos asistentes, jefes de división, jefes de menor importancia o el jefe portador de las insignias que se utilizan.

Todos estos personajes, se centran en homenajear al Okuapehene. Estas obras históricas y culturales  personifican la vida artística de la gente Akuapem en su conjunto. El arte y galas del Okuapehene  y otros jefes Akuapem se resumen como “representaciones públicas del poder secreto que se encuentra  dentro y detrás de la realeza y el poder que a través de ella los mantiene unidos”. Gilbert, 1993: 131. 

El festival Odwira de Akropong es una gran representación teatral, que abarca todas las artes Akan realizadas en  Akuapem. 

Todos los jefes periféricos en Akuapem, durante años, han  ido adquiriendo regalías Akan como palanquines, sombrillas, espadas, paños de varios colores bellamente tejidos, sandalias de oro o plata sobredorada, emblemas de iconos proverbiales y joyas hechas o recubiertas con pan de oro, y vienen con esto para rendir homenaje al Okuapehene. Esta es tal vez la más  importante ocasión para la exhibición de arte y mostrar el estatus mediante la vestimenta y otras artes de adorno corporal, con el que revelan distinciones, cambios en el estado y la dedicación temporal de funciones, así como las preferencias personales y afiliaciones.
Todo ello se utiliza y muestra en esta ocasión y entre otras cosas, con la pretensión de recargar el poder espiritual del jefe. 

Durante la guerra de Akatamanso, como hemos comentado anteriormente, otros pueblos Akuapem también capturaron figuras de dioses de la guerra e insignias de los Asante.  Así, también se rememora en el festival Odwira dicha captura y se muestra con ellos el camino, ya limpio, que conduce al hogar inicial del Odwira.

Se trata de un festival donde se aboga por el fin de las guerras a través de los rituales odosu odwira, llevados a cabo para la purificación y limpieza  de contaminación, del mal, para venerar a los antepasados y contra las enfermedades producidas por la ingesta de productos pasados o en mal estado, por lo que se asocia con el consumo del ñame nuevo, con lo que se previenen los malestares de estomago.

El proceso de Akanizacion discrimina a los sacerdotes Guan y les relega, negándoles la participación en el festival Odwira de Akropong. No se adora a los dioses durante este festival, más bien en el se venera a los antepasados.  Debido a esta distinción, sacerdotes y sacerdotisas no participan en el. Ellos mismos rehúsan su participación debido a su aborrecimiento por los taburetes negros, el oro y las obras realizadas en esos materiales ostentosos o que llevan  símbolos que se acentúan en la regalía Akan.

La introducción de la llamada regalía Akan fue sólo por razones políticas, ya que se dejó a los Guan practicar sus creencias, con lo que el Odede, el Asofo y Akomfo continúan adorando a sus dioses y celebrar sus fiestas. A pesar de la separación de las funciones religiosas de las políticas y judiciales, todavía existe cierta colaboración entre los jefes y el Odede, Asofo, Nnadefo y Akomfo.  Por ejemplo, en algunas ciudades tales como Guan Adukrom, Amanokrom, Obosomase y

Late-Ahenease, los dioses están asociados a los taburetes de color oscuro y los tiempos para propiciar y alimentar a estos dioses son parte de los festivales en los que intervienen tanto jefes como sacerdotes.

En Late-Ahenease, el dios Konkon, que se considera como masculino, porque aparece como un hombre con medio cuerpo y reside en un santuario propio, es adorado los martes y viernes y durante el Festival Ohum Odwira y, de hecho, el osofo Konkon es la kyeame nnedefo, y durante estos festivales, la resposabilidad de sus celebraciones y rituales se convierte en su responsabilidad.

En Late, el siguiente miércoles después de Odwira, los sacerdotes y sacerdotisas de la santuarios se reúnen para cocinar, ofrecer alimentos a los dioses y danzar.  En la noche, cada casa que tiene un dios, enciende un fuego y el sacerdote asa un ñame dando vueltas alrededor y posteriormente lo deposita en el centro como ofrenda a los dioses.

Es evidente que las creencias y los sacerdotes siguen en activo en las comunidades Guan, pues el número de santuarios existentes en Akuapem en 1988,(——) documentó noventa y un santuarios en Akuapem, aunque el número puede ser mayor. Estas comunidades mantienen sus altares hacia los dioses a la par que se adhieren a las formas tradicionales del arte y la regalía, celebrando su independencia política.

La popularidad de los santuarios se ilustra con el de Akonnedi, pues durante el festival Asuo Gyebi en el santuario Akonnedi, se reunen adeptos y antiguos alumnos de este santuario, venidos no solo desde todo Ghana sino inclusive de remotos países africanos e incluso desde los Estados Unidos, para adorar a esta deidad y participar en el festival.

En Akuapem, los diecisiete pueblos celebran fiestas anuales con insignias Akan durante los que muchos de los jefes son llevados en palanquines y desfilan por las principales calles el último día del festival, que culmina en una gran Durbar. Durante el Ohum Mamfe por ejemplo, el asofo y otros líderes tradicionales realizan ritos tradicionales, incluyendo la atasafosa, ceremonia de purificación y potabilización del agua. Las mujeres promulgan aworebe, una ceremonia de barrido y limpieza de la ciudad, antes del durbar, que culmina la celebración el sábado por la tarde con la celebración y presentación de la regalía Akan.

El Akuapem Odwira, Abiriw Akpe Odwe, Mamfe Ohum, Mampong Odwira y LateOhum, son todos los festivales que se celebran en Akuapem en la que los jefes muestran insignias de origen Akan. Las nuevas obras de arte presentadas en Akuapem articulan nuevos valores Akan. Estos fueron el uso del oro y la exhibición de poder, pompa y boato. Hoy todos los jefes Akuapem, llevan y alardean de Arte Akan. 

Mientras que estas influencias Akan tienden a eclipsar a los sacerdotes, estos mantienen unas típicas fiestas religiosas de gran tradición entre los Guan, tales como el Asuo Gyebi del santuario de Akonnedi y la celebración una semana después de Late Odwira donde los sacerdotes y sacerdotisas incluyendo los de Konkort y Tshawe, realizan ceremonias de posesión de los espíritus, danzas y distintos rituales de exhibición.

Las sacerdotisas llevan paños blancos, perlas en el cuello, las muñecas, las rodillas y tobillos y se untan el cuerpo con arcilla blanca. Durante el festival Gyebi Asuo, observado en enero de 1989, la difunta Nana Oparebea, entonces sacerdotisa del santuario de Akonnedi, tenía un taburete especial en el que estaba sentada. El énfasis lo ponen en la idoneidad religiosa, basada en la mesura y el simbolismo así como en la proyección de la la personalidad y el poder del sacerdote o sacerdotisa del santuario, en lugar de la parafernalia y la estética de color,

Algunas fiestas religiosas Guan, son célebres festivales que se celebran con el mismo énfasis que los festivales estatales, como el de Ohum, y los Akan de Awukudae y Akwasidae. 

El proceso de introducción de un nuevo orden político, no impidió a los Guan relacionarse, celebrar sus festividades religiosas dedicadas a sus dioses o dedicar toda su capacidad creativa a su más importante festival.

Akyem y mujeres Akuapem desde Gold Coast “. Fecha: 1880 “Aburi Wukuda (miércoles)”; a partir de ese día se prohíben trabajar el miércoles. 

Rico hombre de Abury 1907

La causa por la que los Akuapem se convirtieron en un Estado independiente, se narra en una tradición popular que cuenta lo que sigue:

Ansa Sasraku, de Akuamu, tenía dos díscolos sobrinos, Oteng Abransamadu y Agyare. 

Estos jóvenes príncipes acababan de comprase unos tirachinas con los que hacían puntería, apuntando a los pechos de las muchachas de Akuapem como principal objetivo. Los jefes se vieron obligados a informar de esta impropia conducta de los príncipes a Ansa Sasraku, y el resultado fue, que ambos fueron enviados al gobernador holandés en Accra, en la costa, para ver si los reconvenía.

A su llegada, se negaron a comer nada, por lo que el gobernador se vio obligado a convencerles durante tres días antes de que dieran su consentimiento para probar la comida. A sus esposas se le pidió que prepararan algunos platos de la comida que más les gustara. Ellos, en privado les dijeron que en el transcurso del día, cuando les llevaran los platos de comida, les proporcionaran dos cuchillas de afeitar para arreglarse la barba. Consecuentemente, las mujeres llevaron los platos de comida y las cuchillas de afeitar. Después de haberse lavado a sí mismos, ambos se cortaron la garganta con ellas. 

El Gobernador, sumamente afectado y entristecido al enterarse del suicidio cometido por los príncipes, despachó mensajeros para informar al rey.

La respuesta de Su Majestad al Gobernador fue: “Yo no he oído nada!” 

El gobernador ante la respuesta, pensó que los primeros mensajeros habían sido incapaces de llevar a cabo la comisión, por lo que envió otros mensajeros a decirle al rey que estaba dispuesto a pagar cualquier cantidad para satisfacerlo. La ultima respuesta del rey fue: “Aceptaré como ahum, satisfacción, aham ne, nnonno ne nhaha “, es decir, todo lo que en el mundo es: piedras, árboles, polvo, oro, plata, cobre, latón, tela, gallinas, ovejas, cuadrúpedos, pájaros y demás. Este mensaje en sí, molestó enormemente el Gobernador. Él convocó una reunión del rey y los jefes de Accra y les consultó lo que se debía hacer. Estos le dijeron al gobernador que estaban cansados ​​de la tiranía Akwamu, que se unirían y lucharían por su independencia.

En ese momento Gyedu Nkansa estaba formando Akuapem y los Akyem estaban todavía en Adanse. En 1660 estalló la guerra entre los Akyem y los Adanse. Nana Kuntunkununku que era entonces el jefe del pueblo Akyem, se trasladó con algunos individuos del clan de los Asona a Abrakaso en Edweso y permaneció allí durante unos 30 años.

En 1699 se trasladaron a Banso en Akyem y en 1700 se trasladaron en gran número a Kyebi, que ahora es sede de las personas Akyem Abuakwa.

En 1702 Ansa Sasraku de los Akwamu declara la guerra a los Akyem que le derrotan. A partir de entonces Ansa Sasraku dirigió su rencor hacia los Akuapem y empezó a aterrorizarlos. La historia está repleta de algunas atrocidades innombrables que se decía que había cometido. Las gentes de Akuapem solicitaron ayuda del Ofei Akwasi Agyemang de Senkye entonces Jefe de Gyakiti para combatir a los Akwamu pero perdieron a Ansa Sasraku. Así Ofei Akwasi Agyemang buscó refugio en Gyedu Nkansa. Pero los Akwamu le nombraron su recaudador de impuestos, así Ofei Akwasi Agyemang acabó recaudando impuestos a los Akuapem en nombre de los Akwamu.

Justo en ese tiempo los Akuapem fueron informados por la gente de Accra, sobre la idea de luchar contra la tiranía Akwamu. El Jefe Gyedu Nkansa también informó al Jefe Ofei Akwasi Agyemang, este trajo una pequeña fuerza en su ayuda y dieron la batalla a Ansa Sasraku, con las fuerzas combinadas de Accra, los Akuapem y los Gyakitis; pero fueron incapaces de hacer frente a los valientes Akwamu.

Así Gyedu Nkansa no tubo más opción que solicitar la ayuda de los Asante.  Mampong era entonces la capital de los Asante, que les envió una delegación de guerreros a Akuapem. Gyedu Nkansa los instaló en la actual Mampong Akuapem.

Más tarde, también buscó la ayuda de Ofori Panyin tambien Akyem. El contingente que se reunió con el Jefe Akyem, incluía a los: Osew de Adukrom, Awukutia de Awukugua, Domfoe Mante de Larteh y Kwabena Yobo de Obosomase. El príncipe Safori, hermano del rey y gobernador de Akyem Akropong, recibió la orden de marchar con un gran ejército para ayudar. 

Ba, el rey de Krobo, también fue invitado a unirse, aunque obligado por Ofori Panyin. Se unieron a la guerra y lucharon junto a los tres reyes de Akyem;  Firempong Manso, Bakwante y Owusu Akyem.

Los Akwamu fueron finalmente expulsados. Tras la guerra que se libró entre los años 1730-1733, Firempong, el principal rey de entre los tres, murió ocho años después de eso. Su sobrino Karikari Apaw le sucedió en 1741, año en el que la guerra estalló entre los Asante y los Akyem de Da y Abuakwa, dandose la batalla de Benna en 1742. Cuando los dos jefes de Bakwante que intervenían, Karikari Apaw y Owusu Akyem fueron asesinados y los Akyem eran conquistados, los Kotoku, que eran los principales guerreros de la campaña, fueron forzados a trasladarse desde Da Pra a Dampong.

La tierra conquistada a los Akwamu se dejó enteramente a los Abuakwa, entonces gobernados por Ofori Panyin, por lo tanto, se le conocía como el rey que luchó y delegó en su pariente de sangre Safori el gobierno de Akuapem. De lo contrario no tanto los Abuakwas, pero si los Kotoku habrían tenido la prerrogativa sobre el dominio de los lugares conquistados. Los Abuakwa se aprovecharon de la situación y se impusieron no sólo sobre los Akuapem, sino también sobre los Accra También estuvieron durante algún tiempo bajo la jurisdicción de Ofori Panyin, como ya se ha narrado. Pero la jurisdicción de Ofori Panyin sobre Accra fue muy corta, ya que el Gobierno holandés y toda Accra reconocieron a Lete Boi, alias Boi-Tono, como el rey de Accra en 1734; por lo tanto, para los holandeses Accra se llama Boimang. Para demostrar que la jurisdicción sobre los Accras duró poco tiempo, y que a poco se convirtió en una mera alianza, es que los reyes de Abuakwa fueron compensados mediante la obtención de pagarés tanto del rey como del jefe de los holandeses y británicos de Accra, lo que les satisfizo suficientemente. Mientras los Akuapem, no obtuvieron nada parecido; el Rey Adjunto, el Príncipe Safori, prometió gobernarlos en caso de que les entregaran las tierras Akwamu. A tal efecto le dieron Amanprobi para quedarse. Algunas de las personas del clan Asona que llegaron con Safori desde Akyem se reubicaron en Amonokron, que se convirtió en la sede de la División Gyaase. 

Después de la guerra una sección de los Akwamu desertó y se quedó, integrándose entre la gente Akuapem. Ellos se establecieron inicialmente en Aburi Amanfo y posteriormente dirigidos por, Opare Peteprebi, un cazador, se movieron aún más hasta llegar a su actual emplazamiento en la cima de la montaña. Uno de los jefes que estuvieron involucrados en esta deserción fue Opong Tenten. Por razones de seguridad y como mecanismo de defensa, Safori delegó a uno de sus jefes para supervisar este grupo, que se convirtió en la División de los Akuapem Adonten.

Safori quedó en Amamprobi durante siete años, pero más tarde se quejó de que su “Gobierno” estaba muy lejos del centro de la acción y además de que la tierra era pantanosa. En 1740, el Abiriwhene, Nana Baagyiri, otorgó a Safori un pedazo de tierra en Nsorem, dentro de Akropong. La leyenda dice que la tierra estaba llena de palmeras, sin embargo en poco tiempo todo fue consumido y por lo tanto, la denominaron “Akropong, Kwakwaduam osono a odii mme” … la tierra vacía.

Como puede verse en la narración anterior, se impusieron las Divisiones en el nuevo estado Akuapem entre las comunidades existentes, reflejando su diversidad étnica y lingüística. Las cinco ciudades Guan formaron la Benkum, Extremo izquierdo. Los cinco Kyerepong o puieblos Okere Guan, formaron el Nifa, Lateral derecho. Los restos de las ciudades Akwamu que se habían separado de Akwamu y unido a los Akyem se convirtieron en el Adonten, El ala central o eje.

Los Kamena también fueron Adonten, al igual que más tarde la gente de Amanokrom que se separaron de la familia real de Akuropon. En la década de 1930 los tres Adontenhene Akan, jefes de Akuropon, Amanokrom y Aburi, se convirtieron en Kurontihene, Gyaasehene y Adontenhene. Esto racionalizó el sistema y lo hizo ajustarse más estrechamente a los de otros estados Akan. 

En la actualidad se sigue renegociando la ubicación de estos pueblos, en relación con la lengua o la etnicidad pero no siempre impera la sutileza y a veces la violencia hace su aparición.

*Esta documentación básicamente de la Universidad de Iowa, es como en todos los trabajos, vista de diferente manera por otros estudiosos que disienten de la manera en como los Akyem liberaron a los Akuapen del terror de los Akwamu, y precisan que no fueron los Abwakua Akyen sino los Kotuku quienes a base de gran esfuerzo humano posibilitaron la derrota de los Akuamu.

Así mismo las Divisiones que se separaron de la regla del Okuapehene, firmaron un acuerdo posterior refrendado por sus jefes en Koforidua

Dada la escasa estructuración y la exigua población de los Akuapem, los Akyem usaron su caciquismo y habilidades políticas para tomar ventaja cuando el Acuerdo de Abotakyi se firmó en 1733. Desde entonces, la regla Akyem, bajo el liderazgo de Ofori Kuma y la regla del Taburete, como se habrá comprendido, el sistema institucional de administrar, no es que fuera diferente de la de los Akwamu, sino peor.

El Estado Akuapem nunca probó la paz y la tranquilidad. Para los Akyem, el nombre del juego era “divide y vencerás”, lo que se agravaba con la sospecha, la frustración, la corrupción, el egoísmo, la arrogancia y poniendo siempre como premisa sus ansias de expansión territorial.

PROVERBIOS

Kakra kakra, akok o sea nsu nom

Poco a poco bebe agua el pollo

Akok o nto baa dwom

Un pollo no pone huevos en el mercado

Wo suro en e ky e wo ntoma ne fura

Si el barro le mancha y eso le molesta, usará su tela

Nifa horo benkum. Nifa horo benkum

La mano derecha lava la izquierda, se lava la mano izquierda con la derecha

Abofra nwa bo, na ommo akyekyere

Un niño puede romper un caracol pero no es capaz de romper a la tortuga

Adru kum adru, dade dade twa

Medicina mata a medicina, como cuchillo corta a cuchillo

Gregerías de los Bono Takyian:

Kwaku effah-gyamfi Los tambores parlantes hablan

Bono kyempin duoduaka? Cuando el creador creó, que hizo primero?

Oboo Takyiman Creó Takyiman

Takyiman gallina firi? De donde proceden los Takyiman?

Takyiman firi tete Takyiman es antigüo

Takyiman kan, kan, kan Tankyiman es mas antigüo que el primero

Asuo atware kwan, okwan atware yi asuo

El arroyo cruza el camino, el camino cruza el arroyo.

Hwane opanyin ne?

Cual de ellos es mayor?

Bo kwan ko a yi asuo?

Acaso no atajamos para ir a esa corriente?

Tete asuo yi firi

La corriente es muy muy antigua

Asuo yi firi Odomankoma

La corriente nació del Creador

Dee oboo kronkron tano

También el puré de tano

Wo ko baabi

Si fuiste a otro lado, ven mejor aquí

Na ye hwe wo kwan

Y buscaremos el mejor camino para ti

Kompan Adepa

Ademas de la religión tradicional, los Akwapon practican otra religión antigua, Kompan Adepa, de la que a continuación hacemos una breve reseña tal como ellos lo cuentan:

“Kompan Adepa, no es una religión es una via espiritual ancestral, anterior a la historias que hablan de Onyame.

Kompan Adepa existe desde el principio de los tiempos y tiene sus origenes en Odomankoma el Creador. El creó las cosas y creo Kompan Adepa. Esta es por tanto la práctica autentica que debemos seguir todos los que estamos aquí, reflejándose e integrándose en nuestras vidas.

Kompan Adepa es compatible con todas las religiones africanas aunque se le conoce en cada lugar con otro nombre

Kompan Adepa fue trasmitida a los Bono por su Abosom, Atano.

La palabra kom , se refiere al hambre y la sed, pero en sentido espiritual, es el hambre y sed de Onyame. Es el hambre y sed que sienten los Obosomfo y Okonfoo cuya profesión requiere que se aparten de la gratificación fisica con el fin de que el Abosom pueda mostrales cosas extraordinarias. Kom también tiene otro significado que es el de la posesión del Abosom. Kom por tanto es un camino, okwan, que te lleva por el Onyame.

La siguiente palabra es Pan, proviene de Panyin, que significa madurar, maduro o con experiencia. Ade se refiere a las cosas, hechos o acontecimientos. Pa significa simplemente, buena.

Estos conceptos nos han sido trasmitidos por Nana Kwaku a quien se los trasmitió Nana Kofi Effa.

Nana Kyereme, ofrece por su parte otro significado para Kompan Adepa, según ella es un tejido, Olden, que generación tras generación uso tras uso y lavado tras lavado, permanece inalterable.

Estos conceptos reflejan la actitud y compromiso de los antepasados a Kompan Adepa y los que deseen seguir sus reglas deben practicar Sankofa, que es rememorar estas reglas ancestrales heredadas.

Es el ideal más alto de la cultura Bono-Akwapen que se trasmite de generación en generación. Así nos lo contó Nana Sakyi y a el Nana Kofi Effa y Nana Kofi Donko, su padre y maestro, a este Nana Kofi Kyereme, que es Obosonfo Ta Kwasi, es decir la persona de más alto grado de conocimiento, quien también se lo trasmitió a Nana Adowoa Akumsa. Y fue de esta manera que desde ese rinconcito de Ghana se trasmitió por todo África, el continente americano y todo aquel territorio donde haya un africano sediento y hambriento de saber llevar a la práctica su espiritualidad.”

Breve glosario de la lengua Twi

Abono me – Días de festival y adoración

Abusua – Uno de los 8 clanes, todos de ascendencia matrilinial.

Adae – Celebración cada 42 dias en torno aun Abosom, antepasado o Suman y día en que descansa el Okonfoo y el Obosonfo

Adapaa – Vispera del Adae, está considerado día propicio.

Aduto – Cualquier pócima o ungüento destinado al mal

Afahyo – Festival anual de la recolección del ñame. Simboliza la mitad de todo, pues se basa en que una mitad de la cosecha es para el consumo y la otra para resembrar.

Asafee – Las tres marcas hechas con arcilla sobre las articulaciones de los Okonfo o Obosonfo como medicina preventiva en la fiesta del Adae

Aseda . Ceremonia de agradecimiento al Aboson por la ayuda recibida

Asuo Yaa – Nombre dado al espíritu que habita en la vasija con los objetos de adivinación, que utiliza el Okonfoo femenino.

Atano – Nombre genérico de los Abosom surgidos del río Tano, y que los distingue de los Abosommerafoo o del resto

Bo Mpae Ye – El acto de verter la libación.

Doso – Falda de rafia ritual del Okonfo o el Obosomfo durante el Okom

Donko – Nombre dado a un esclavo. También se utiliza para engañar al espíritu de un feto o aborto involuntario y la madre quiere recuperar a ese hijo.

Dufa – Medicina a base de hierbas y extractos diversos macerados y endurecidos con forma rectangular o redonda, que se utiliza para prever actos de brujería y curar dolencias.

Dunsini – Especialista en el tratamiento de enfermedades y dolencias a base de aplicas plantas y Nsuman

Eto – Bolas de ñame triturado que se ofrendan al Abosom para que se alimente.

Kra – La chispa de la vida. Fuente vital de la creación que emana del Abosom

Kwabena – Un Adae que cae en martes, también el nombre de un varón nacido en martes.

Mogya – Línea matrilinial ancestral de sangre, del clan familiar

Mmoatia – Espiritu enano ayudante del Abosom, que vive en el bosque y le proporciona hierbas y substratos sirviendole como ayudante y mensajero.

Mpesempese – Peinado del Abosom que usa un Okomfo en formación o un Obosomfo bloqueado, de Ntoa

Nana – Título de respeto dado al Abosom, a un antepasado o anciano merecedor de ello. También puede otorgársele a u jefe o sacerdote en el que se cree se ha reencarnado un antepasado

Ntoa – Familia que posee Nsumabrafoo. Normalmente se encuentran en el monte y visten con tela o pieles.

Nton – Aspecto espiritual patrilinial del hombre que se trasmite a traves del esperma y otorga el Sunsum. Hay doce grupos cada uno bajo los auspicios deun Obosom

Obayifoo – Bruja. Solo aplicable a las mujeres.

Obosom – Nombre del Abosom hijo de Oyame Van asociados a los ríos o

elementos peculiares de la naturaleza y forman en sí una familia. Se clasifican de acuerdo a sus funciones.

Obosonfoo – Es el sanador hereditario que puede poseer el Abosom matrilinial de la familia dentro de sí, de su cabeza, lo que le confiere poder divino. Es un varón elegido por la familia y encargado de llevar a cabo las funciones asociadas con el Abosom familiar. El Obosomfo más antiguo es el de más alto nivel incluso para los Akofoo asociados a la familia, asumiendo la responsabilidad de ser la cabeza espiritual. El punto de distinción más importante entre un Okomfo y el Obosomfo es que este al llevar el Abosom sobre si, puede entrar en contacto con el en cualquier lugar y a cualquier hora. Por eso tambien es un personaje de mayor relevancia.

Okom – Celebración que se da durante el Adae donde se canta y toca el tambor para propiciar la posesión del Obosom

Okomfoo – Es aquel que practica Okom, la vía para Onyame y puede ser hombre o mujer. Tienen la capacidad de penetrar en el reino espiritual con el fin de comunicarse con su Abosom.

El Okomfo practica Okom que es la abstinencia que deben mantener por un largo período de tiempo mientras realizan trabajos para su santuario o cuando los posee el Abosom. Los Akofoo reciben este nombre cuando se les reconoce su pericia en el desempeño de las habilidades necesarias para la adivinación, la realización de rituales, la curación, el canto, el baile, el conocimiento de los protocolos del santuario, de los tabúes y su capacidad de conocer y ver las cosas ocultas.

Obosommerafoo – Cada miembro del tribunal que sanciona a quien infrinja la ley, Mmra. Es además el Obosom que ejerce de Obrafo que es aquel que sujeta, porta y trae la raíz de la ley, Mmra, a los humanos.

Odomakoma – El creador

Onyame – El ser supremo.

Onyankopon Kwame – Él. Uno. Solo quien es único o grande es Kwame. Suman – Espíritu menor que recibe su poder del Obosom y de determinadas plantas.

Sumambrafoo – Espíritu menor que se ocupa de castigar a las brujas, Obayifoo, y a los infractores de la ley y las reglas morales.

Sunsum – Rasgos de la personalidad, carácter o talento que se hereda de padre a hijo y que se manifiesta en el mundo de los sueños.

Yawa – Bandeja de adivinación de bronce. Alberga al Obosom cuando se le invoca. Llamada Didi Pono o mesa de comer del Obosom

Yi muso – Sacrificio realizado en el santuario para alejar calamidades o atraer prosperidad.

Circundado en negro zona de influencia del grupo Akan y en rojo de los Bono-Akwapen a caballo entre Ghana y Costa de Marfil.

Sus principales vecinos son los Dagomba, Senufo, Mandinga, Guro, Ewe y Yauré

** Cita de Henings Christoph, autor de varias de las fotos que se acompañan y referida como pie de foto a la del okra, que el realizó.

“En África, el continente más pobre y con más guerras, hambrunas y enfermedades del mundo, es donde los reyes hacen mayor ostentación de su riqueza y su poder. Los hay que se hacen habitaciones de oro, réplicas de catedrales europeas o colman de bienes a sus cien nietos y decenas de mujeres. Aquí pongo una foto, por ejemplo, de OSEADEEYO ADDO DANKWA III, Rey de Akropong-Akuapem, Ghana. A su izquierda, el portavoz sostiene un elefante que significa que su reinado se impuso por la fuerza. En frente tiene a su hijo más joven, un ‘fetiche’ que en la batalla lleva cascabeles para recordar al rey que su espíritu está junto a él y para inculcar moral a los guerreros. Atención a las sandalias, que también son de oro macizo.”

Castillo fortaleza de Cape Coast

Playa de pescadores

Bob Marley era de ascendencia Akuapen

Akuapem

Rita Marley mujer de Bob, también. 2008.

Akuapem
Akuapem
Akuapem
Akuapem
Akuapem

Dama aristocrática Akuapen

Akuapem

Creditos:

Universidad de Iowa.

Archive.libmsu.edu/DMC/África //

Akuapem.com/gpage4.htlm //

kwekudee – kwakutee.org.

Documentación jj andreu

A.T.A.

La puerta de al lado

Juanjo Andreu
Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

sígueme

Publicado en: África, PUEBLO AKUAPEM o AKUROPOM Etiquetado como: AKUROPOM, Ghana

Hoodoo el vudú en Haití

octubre 14, 2022 by Juan Jose martin Andreu Deja un comentario

Hoodoo

El Vudú en Haití

Haití, el país

El territorio que actualmente ocupa la República de Haití, era como el resto de la isla a la que llega Colón y que llama La Española, colonia del Reino de Castilla y posteriormente del Reino de España desde 1492 hasta 1696, en que presionada por los barcos corsarios y sus conflictos en Europa, cede esa parte norte del territorio, al Imperio Francés en el tratado de Ryswick

En Haití, el idioma oficial es el francés, que utiliza la élite financiera y política, siendo el créole o criollo el lenguaje en el que se desenvuelve comúnmente el pueblo. Este idioma, deriva del dialecto normando que hablaban los corsarios*1 franceses que desembarcaban al norte de la isla, entre los siglos XVI y XVII, al que fueron anexionando vocablos españoles, ingleses, africanos y autóctonos.

En origen, los habitantes que allá se encontraban eran indios araucanos que habían llegado desde sus asentamientos en las orillas del Orinoco huyendo de pueblos más poderosos y belicosos, y que eran conocidos como tainos o lucayos.

Es tras el domino francés ya en el siglo XVII que para potenciar la producción de cultivos, se empiezan a introducir esclavos negros procedentes de África, ya que los lucayos, aquellos habitantes primitivos habían prácticamente desaparecido en toda la isla, debido a los excesos obligados en el trabajo y las enfermedades que se les contagian, trasmitidas por los europeos. De lo que da cuenta el fraile Bartolomé de las Casas en su ‘Archivos de las Indias’.

Como a muchas otras, la legislación francesa permitía que los colonizadores traficaran con esclavos para incrementar dicha producción y como servidumbre.

Esta situación se mantiene hasta casi el primer tercio del siglo XX.

Entre 1956 y 1971 Haití estuvo bajo el férreo yugo, sustentados por sus temibles “tonton macoute”, de Francoise Duvalier, alias Papa Doc y tras él su hijo Jean Claude Duvalier, Baby Doc, desde 1971 a 1986, en que este es derrocado por una insurrección militar apoyada en la población civil.

. Papa Doc y Baby Duvalier

el vudú en Haití
el vudú en Haití

Tonton Macoute “hombres del saco”

Es por tanto que debido a los continuados golpes de estado, la población está sumida en la más profunda miseria y marginación, consecuencia de esos gobiernos tiránicos, bien vistos desde el poderoso vecino, EEUU, que siempre ha pensado que era la barrera contra el comunismo cubano con quien el país forma frontera al norte.

La endémica corrupción de sus gobernantes, falta de lo esencial que cualquier sociedad mínimamente necesita, coerción para ello de libertades y presión militar, no solo no han abolido ni amortiguado la predisposición al vudú, de los haitianos, sino que si cabe y sin otra salida, el pueblo se ha parapetado y puesto a la sombra de lo único que no le pueden quitar, su personal creencia en que con el Hoodoo puede llegar un tiempo mejor.

La fe, reciba el nombre que reciba, es la última esperanza de los desamparados.

Origen del Vudú en Haití

el vudú en Haití

El origen del vudú en Haití se remonta a la época colonial francesa, trasmitida por los esclavos provenientes de Dahomey la actual Republica de Benin.

Dahomey desde el siglo XVII, fue la principal suministradora y base del comercio de esclavos, que eran capturados de entre las poblaciones vecinas. Hasta 20.000 esclavos al año, salían bien desde Ouidah o de Gran Adra, vendidos a los mercaderes esclavistas blancos. La zona que empezó llamándose Costa de las Especias se trasmutó entonces en Costa de los Esclavos.

Esta religión se enraizó entre las poblaciones negras, tanto por el espíritu de supervivencia de cualquier ser humano, como por el desinterés de los colonizadores ante lo que consideraban simplemente “ganado”.

La pasividad y muchas veces temor, ante las actividades de los esclavos, siempre y cuando cumplieran con sus trabajos, propició que estos se vincularan socialmente, agrupándose en torno a estas practicas sincréticas, “… si ahora viene el amo esto es X santo o virgen y si se va es mi ente protector X”.

Era trasmutar sus recuerdos africanos en aquello que el blanco pretendía y exigía.

el vudú en Haití

Algunos investigadores asertan que el termino vudú, proviene de Vaudoux, que literalmente significa “hechicero negro” y este del vocablo francés vaudois que según la Gran Enciclopedia Mundial, versión de 1978, hace referencia a las “practicas de hechicería”.

Otros sin embargo, afirman que dicho término tiene raíces de una voz africana similar, vodun, que significa “El Onipresente” o lo sobrenatural y que esta figura adopta la representación de una serpiente pitón*2.

Tras la reagrupación de los libertos vueltos a África tras su liberación, se populariza el termino vudú en todo el Golfo de Benin y se designa con el nombre de vaudou non al sacerdote varón y con el termino vaudou si, a la sacerdotisa.

Es sin embargo en América, donde el sacerdote es llamado Hougan y Mambo a la sacerdotisa.

Estos sacerdotes, tienen la facultad de entrar en contacto con los Loa, a través de otorgarles la posesión temporal de los cuerpos de adeptos que entran en un estado catatónico, que les permite realizar los rituales pertinentes.

Como en el resto de creencias aquí también existe la dualidad: vida-muerte; bien-mal; o noche-día, por tanto la antitesis del Hougan es el Bokor que utiliza el rito llamado Petro, que utiliza para contactar con los Loa negativos, que dan pie a la creación de los mal llamados y peor conocidos zombis.

el vudú en Haití

Esta religión, reconocida como tal oficialmente, está basada en las creencias originales provenientes de la antigua Dahomey y de las aportadas por la religión católica romana, dando pie al sincretismo formado por ambas.

Sus cultos litúrgicos más importantes en Haití son:

Rada, de origen africano. Rinde culto a determinados dioses que conforman el panteón africano de Benin y seguidos mayoritariamente.

Petro, de origen criollo, nombre de su creador, Pedro, un esclavo africano que trabajó en las primeras plantaciones de caña de azúcar de Haití.

Ambos cultos resumen la esencia ritual y mística del vudú haitiano que en sí es la suma de las aportaciones de las tres creencias de las que se nutre, la dahomeyana de la que provienen la mayoría y la que más aporta, la yoruba y el catolicismo. En contraposición con los orixás yoruba, los médium o loas dahoameyanos están más asociados al concepto de castigo, y manifiestan un comportamiento austero y grave. Sostienen que cada persona tiene un alma compuesta de dos partes a las que denominan gros bon ange, ‘gran ángel bueno’ y ti bon ange, o ‘pequeño ángel bueno’; esta última puede abandonar el cuerpo durante el sueño o cuando la persona es poseída por un loa durante los rituales, el problema es que ti bon ange puede ser dañada o capturada por un acto de hechicería mientras está alejada del cuerpo. Del catolicismo se apropia de elementos litúrgicos que incorpora a sus ritos, como determinadas oraciones y letanías en latín y francés, y el bautismo como acto de consagración.

La realidad del vudú, y es una opinión personal, persistió y se incrementó, como un elemento de defensa ante las innumerables penalidades infringidas a estos hombres y mujeres, asentados en los recuerdos e identidad de sus raíces africanas tanto geográficas como religiosas.

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Los Loa

Aunque prolijamente explicado en otros párrafos, no podemos por menos que hacer de nuevo referencia a los Loa.

Es una palabra de origen congoleño, que significa “espíritu”.

Ante las necesidades que acucian al hombre en el día a día, dicho “espíritu”, tiene la facultad de acomodar o modificar el destino de los humanos, interviniendo en las fuerzas de la naturaleza.

Se les honra con ofrendas como sacrificios de animales, danzas, cánticos y ritos de acuerdo con su personalidad.

No hay un número determinado o concreto, y un Loa puede llegar a una precisa personalización, siendo los más significativos entre la comunidad haitiana:

Agbate y Aclobe. Son los introductores de las enfermedades y por tanto los mismos que las retiran.

Alegda. Malvado y temido. Fuente de males pero también de vida. Azaca. La prosperidad y abundancia en la tierra.

Danhome. Benévola y señora del agua, es divinidad dispensadora de la fortuna.

Erzulie. Diosa de la pasión, su deseo va mas allá, es la lujuria.

Ezili Freda Dahomey. Es la Afrodita negra. Loa de la fertilidad y las cosechas y diosa del amor.

Heviesso. Es el dios del rayo

Legba. Es el introductor y comunicador entre ambos mundos el de los loa y el de los humanos. Es el espíritu de los encantamientos.

Ogou. Es el Loa que conoce y trasmite el conocimiento metalúrgico, como Marte o Vulcano, es el protector de herreros y guerreros el Ogún africano.

Sakapta. Es la viruela.

Terremille. Es el loa protector.

Al frente de todos ellos está como divinidad máxima Bondye. Es el Yhavé, Buda o Cristo de los haitianos, que deriva del francés ‘bon dieu’ o ‘buen dios’.

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Concretando tenemos las siguientes premisas:

– Hay un solo dios, Bondye.

– Hay tres categorías de espíritus o Loa. Estos son los espíritus de los miembros de la familia; los de las fuerzas de la naturaleza, el bien y el mal, la fertilidad, la salud; y los que regulan todos los aspectos de la vida cotidiana.

Ellos interactúan con la gente, enviando mensajes y mediante actos o sucesos tanto buenos como malos, tristes o alegres. Son dueños de lo contradictorio.

Se les honra mediante ceremonias tendentes a favorecer a los vivos, con lo mejor que estos poseen, sus muertos.

Las almas de los miembros de la familia difuntos y que no han sido reclamadas por sus allegados, esos muertos ignorados, son peligrosos. Los atendidos, honrados y cuidados son benefactores.

El objetivo primordial del vudú es la sanación. Curar enfermedades alcanza el 50% de las prácticas de vudú. Para ello con la ayuda de los Loa y su fe en ellos, no se desdeñan hierbas o medicinas convencionales.

Sacerdotes, Houngan o sacerdotisas, Mambo, dirigen sus funciones a curar, a presidir y ejecutar los ritos para pacificar o solicitar a los espíritus. Iniciar a los nuevos adeptos. Adivinar o interpretar sueños. Crear pociones con fines como sanar, fecundar, o propiciar el amor, estando autorizados en algunos casos a percibir honorarios.

Otra actividad reside en el servicio a las ceremonias propias de su religión. Generalmente se llevan a cabo en recintos acotados y alrededor del poto mitan o poste ceremonial, siempre dirigido por un houngan o una mambo. Al son de los imprescindibles tambores, los asistentes participan enfervorecidamente en el rito. Es aquí donde los Loa se manifiestan “montando” a las personas, tomando temporalmente sus cuerpos. Cuando el Loa posee el cuerpo, el alma de la persona se va, aunque no queda claro donde. Si el Loa es el de un varón pero toma el cuerpo de una mujer, se le llamara “el” y viceversa. Casi todas las ceremonias conllevan sacrificios de animales pues esto implica la liberación de vida que revitaliza a los Loa que a veces, se extenúan en la ardua labor de hacer funcionar el universo.

el vudú en Haití

Por tanto, más allá de lo entendido como magia negra al servicio de venganzas espúreas o pensamientos que se escuchan sobre esta religión, el vudú es una religión también estructurada como cualquier otra, con su legado histórico y su liturgia propia.

Surgió como mecanismo de defensa ante los dramas que conllevó la esclavitud y ahora es símbolo común de la población negra americana.

Aunque vudú es el nombre genérico con el que es conocido en todos los ámbitos, en Haiti es conocido y así nombrado por sus adeptos como…

HOODOO

el vudú en Haití

Foto Jordi Cohen

Vudú y Libertad, Libertad y Vudú

La rebelión

La ceremonia vudú de Bois Caïman. 14 de agosto de 1791.

Un elevado número de esclavos de las llanuras del norte de Haití, se juramentaron para luchar hasta obtener su libertad de los terratenientes esclavistas franceses.

Tras esta ceremonia, el 22 de agosto, en la llamada ‘noche de fuego’, se inició la rebelión de los esclavos, en la que se quemaron gran cantidad de plantaciones y fueron asesinados cientos de blancos. Este acto es considerado como el punto de inicio de la Revolución Haitiana.

el vudú en Haití

En 1791 se produjo la primera Revolución Independentista triunfante en Sudamérica, en Haití, entonces Saint Domingue o Santo Domingo, la más africana de todas las colonias de aquel entonces y hoy en día la más africana de todas las repúblicas americanas.

Fue una revolución de negros africanos esclavizados y traídos a América, que se habían escapado masivamente hacia las montañas, donde habían construido una sociedad y una cultura autónoma y libre, “de maroons”, los cimarrones.

El líder fue un sacerdote Vudú, llamado Zamba Bouckman. Con él Haití fue el primer país libre de América del Sur.



El vudú tiene sus orígenes más remotos en África, aunque no con ese nombre, que se adoptó tras la llegada de los esclavos libertos que retornaron a África, en principio a Liberia, cerca de las mismas regiones donde más activo había estado el tráfico de esclavos. Los conceptos religiosos que aquellos primeros esclavos tenían en África se trasplantaron a América, donde enraizaron, prosperando con mayor vigor en La Española, luego Saint Domingue, hoy Haití

el vudú en Haití
el vudú en Haití

En Saint Domingue donde ya residían más de medio millón de africanos y sus descendientes, fue donde el vudú germinó en una fe muy poderosa, firmemente arraigada en la conciencia social de esos hombres y mujeres esclavizados. De especial importancia es cómo esa intensa fe, para todos los efectos constituida en una poderosa fuerza material, estaba identificada totalmente con la pasión por la libertad y el odio al amo y a sus crueldades.


El episodio de Mackandal *3 y la revuelta de cimarrones y esclavos alrededor de los años de 1750 ofrece un testimonio dramático de la poderosa fusión de la fe del vudú y la irreversible rebeldía de las poblaciones esclavas y cimarronas de Saint Domingue.

Solo ciertos mulatos, libertos, que se denominaban así mismos como los affranchis, algo así como ‘afrancesados’, se aferraron al más ortodoxo de los catolicismos romanos y no perdían una oportunidad para rechazar el vudú, y de paso, cualquier herencia africana.

el vudú en Haití

Grabado haitiano de finales del XVIII donde se ve a adoradores del Loa Legba, cuyo símbolo es la serpiente pitón.

Ajusticiamiento de Ogé

Vicente Ogé fue un liberto luchador abolicionista que tras interpelar a los diputados franceses en el mismísimo Paris, se trasladó a Haití para propiciar y al final encabezar la rebelión, en la que se unieron negros con cimarrones o mulatos, que a su vez soportaban la crueldad de sus amos. La rebelión fue aplastada por los refuerzos enviados por la metrópoli y por la falta de recursos de los insurrectos. Ogé junto a otros, huyó a la parte española de la isla, pero a pesar del tratado de inmunidad que la corona española exhibía en estos casos, el gobernador, Joaquín García, lo entregó a los franceses.

El gobernador francés Blanchelande, le mandó ajusticiar públicamente, exhibiendo su cadáver junto el de sus compañeros, el 25 de febrero de 1791.

el vudú en Haití

El hecho, pretendía servir de lección para todos los habitantes no blancos de la colonia, pretendiendo dejar a las claras el status que ocupaba cada uno y que ninguna alteración al respecto sería tolerada., le suerte estuvo echada.

El 14 de Agosto de ese mismo 1791, no obstante quedó marcado para siempre en la historia uno de los episodios más dramáticos que jamás fuera escenificado. Los esclavos de Saint Domingue se levantaron, derrotando a los dos ejércitos europeos más poderosos de la época, el británico y el napoleónico, y constituyeron la primera nación libre de América Latina.

Todo comenzó en Bois Caïman, en aquella época un tupido bosque en la región norteña de Morne Rouge, al suroeste de Cap Français.

Un cimarrón, descrito por los contemporáneos como un ser gigantesco, poderoso, grotesco, con un rostro más parecido a una talla de un dios africano que a la de un ser humano, feroz y temible, era un líder inspirador para los esclavos. Su gran influencia sobre los esclavos del Norte se proyectaba también por su profundo dominio de las dimensiones espirituales del vudú, del cual era un reconocido sacerdote. Su nombre era Dutty Boukman, conocido por Zamba Boukman por sus seguidores. Dice la tradición que su nombre se deriva del inglés de sus amos originales en Jamaica, quienes en reconocimiento de su dominio de la lectura le llamaban Bookman.

Esa noche retumbaron los tambores en el Bosque del Caimán. Los esclavos y cimarrones bailaron con frenesí. La Mambo, sacerdotisa vudú, Cécile Fatiman, invocó a todos los espíritus que vinieran en auxilio de sus hijos africanos.

En el momento culminante de la ceremonia, Boukman, esclavo y Houngan o sacerdote vudú, clavó un puñal en la garganta de un jabalí o cerdo negro, como recordaban se hacia en sus tierras de origen africano, sacrificado para conseguir, según su creencia, algún grado de invulnerabilidad en el enfrentamiento con sus enemigos. 

Bebió de su sangre caliente, mientras elevaba su demanda en un cántico diciendo:

Eh! Eh! Bomba! Heu! Heu! “
Juramos destruir a todos los blancos
Canga, bafio té!
y todo lo que poseen.
Canga, mouné de lé!
Antes de fracasar
Canga, do ki la! en cumplir este juramento,
Canga, do ki la! mejor morir”.
Canga, li!
Traducido libremente al castellano

Entonces, narran los cronistas que han recopilado la tradición oral, Boukman lanzó esta oración al cielo:

“El dios que creó la tierra; el dios que creó el sol que nos brinda la luz. El dios que sostiene los océanos; que hace tronar al rayo. Nuestro dios, el que tiene oídos para escucharnos. Tú, dios, que te alojas en las nubes; que velas por nosotros desde donde resides. Tú puedes ver cómo el hombre blanco nos inflige grandes sufrimientos. El dios del hombre blanco lo mueve a hacernos daño. Pero tú, nuestro dios, quieres que seamos justos. Nuestro dios es tan bueno, tan justo, que nos ordena vengar el mal que se nos hace; es él, nuestro dios, quien dirige nuestras armas y nos traerá la victoria. Él nos asistirá. Desechemos la imagen del dios blanco que ha sido tan cruel con nosotros. Escuchemos la voz de la libertad que clama en todos nuestros corazones”.

En pleno trance, procedió, a escoger de entre sus ardorosos seguidores a tres “generales” que les dirigirían a la batalla, en la primera ofensiva insurreccional en contra de los amos blancos. Estos tres “generales” eran Georges Biassou, Jean François Papillon y Jeannot Bullet.
La revolución de los esclavos de Saint Domingue había comenzado.

El cine comercial y la mala literatura, han creado una imagen siniestra del vudú, representándolo como una magia malvada que torna los muertos en unas criaturas asesinas y en ocasiones, antropófagas, los notorios zombis. Este estereotipo delata el persistente sesgo racista de la sociedad blanca, respecto a la minusvaloración de las sociedades con un pasado esclavista.

Como todas las religiones, el vudú emplea el ritual y le imprime contenido mágico a la fe. Las religiones que surgen de sociedades que aún se encuentran muy cerca de la naturaleza, le imprimen a sus creencias un contacto muy directo con las fuerzas que ésta encierra, y es capaz de experimentarlas como seres con vida y personalidad propia. Acumulan, además, un amplio, y secreto, conocimiento del poder farmacológico, curativo, narcótico o letal, de substancias provenientes de las plantas, los animales, o la materia inerte. En el vudú, ciertas ceremonias, y el empleo de la música, los tambores, el baile, y substancias que producen esos efectos, pueden inducir catalepsia, trances, visiones, convulsiones y profundas transformaciones psíquicas. Lo que no solo vemos en esta denostada y menospreciada religión sino también en determinadas ceremonias religiosas, exaltadas hasta el paroxismo, mucho más cercanas a nuestro ‘civilizado’ entorno.

el vudú en Haití

La insurrección de los esclavos, sacudió el inhumano sistema de explotación

EL HOODOO

el vudú en Haití

Cuenta la leyenda que el 16 de Julio de 1847 cerca del lugar conocido como Salt DÉau o Salto del Agua, junto a la Ville de Bonheur, en el Departamento de Centro y como a 140 Kms de Puerto Principe, se apareció, encumbrada en un árbol, Erzili Freda Cantor, la divinidad del amor y la belleza. Corriéndose la voz, acudieron miles de devotos, ante lo cual los sacerdotes católicos mandaron cortar el árbol, erigiendo en su lugar una iglesia en honor de la Virgen de los Milagros, más conocida por el pueblo como la Virgen del Monte Carmelo.

Erzili, indignada ante la afrenta y cuando estaba a punto de ser introducida la imagen de la Virgen en el templo, se camufló en su interior, quedando entronizada a la par que la efigie.

Tras este reconocimiento tácito, el Salto del Agua pasó a ser lugar de culto y festejado en esa fecha, donde acuden miles de adeptos, devotos y curiosos a beneficiarse de los poderes curativos que Erzili y o la Virgen, conceden.

Despojados de sus ropas, niños, mujeres y hombres se bañan durante horas, frotándose el cuerpo con el aceite resultante de la presión de las hojas del llamado árbol de Trois Paroles, “las tres palabras”.

Las mujeres embarazadas, con el emblema de Erzili Freda, un corazón y un cuchillo, enarbolado o sobre el pecho, ruegan a esta por su gestación y parto.

Los hounsi, o iniciados, lavan su cuerpo a la par que limpian y preparan su espíritu.

Los tambores, sincopados en cadencias de 13 golpes, abren la puerta de Ginen, la del África ancestral, que les permitirá conectar con Iwa, la divinidad personal sincretizada con alguna Virgen, manchons en creóle, y con la que cada individuo entablará, su personal comunicación.

El Salt D’Eau

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Puerto Príncipe

Es la capital de Haití, donde la población se amontona, buscando huir del hambre y la miseria, o las hipotéticas ayudas prometidas e incumplidas por los gobiernos más poderosos, o cuando no, huyendo de terremotos o huracanes devastadores.

Al hilo de esta situación no queda otro refugio que creer. Creer en soluciones aleatorias o al menos las que palien o deriven el pensamiento de la realidad; y nada mejor para abstraerse, que la creencia en la ayuda de los conocidos o entes que moran al otro lado, en el mundo del más allá.

Los Loa familiares, las divinidades como Iwa, a las que se recurre con la ayuda del Houngan o de la Mambo, son propicios para mediante ritos, ceremonias u ofrendas asentar la fe en un futuro mejor.

Ni mejor ni peor ni distinto, a lo que acontece en cualquier otro lugar.

“Vestidos de impoluto blanco para iniciar el rito de Rada, el que nuestros padres africanos nos trasmitieron y con el que solicitamos nos sean concedidos salud, bienestar y estabilidad”

Los benefactores loa haitianos como el Barón Samedí, Maman Brigitte o Samballa o las Iwa como Santa Barbara o la Virgen del Cobre, a los que serán ofrecidos, gallinas, chivos o vacas y con la mediación de los sacerdotes, sus espíritus o los de los familiares difuntos, “montarán” sus cuerpos o el de algún otro, pero de cualquier manera, trasmitirán aquello que les es mas conveniente.

Una ciudad alberga todo tipo de pensamientos, creencias y actitudes, y si licito es recurrir a los benefactores, también y por que no lo es a los del lado oscuro. En ello están los que practican el ceremonial de Don Pedro, el Petro, el antiguo esclavo y Bokor que le dio origen y que reúne a los Loa iracundos o perversos.

Ellos practican el poderoso Vudu Kongo, el que requiere para su consecución resistir agudo dolor, o fuerte carga sexual, pero que nunca falla.

Todo ello es el Hoodoo de Puerto Príncipe.

El sacerdote supremo del Hoodoo en Haiti, Max Beauvier y sus acólitos.

Preparando el terreno. Relegando al mal

La reunión. Iniciación al rito

Limpiando el espíritu. El Bautismo

Llamando a los Loa

La puerta está abierta

El Loa, complacido, “monta” el cuerpo propicio

Presentando el sacrificio

Sacrificios que alimentarán al Loa tras su transito

Objetivo realizado

Ahora toca insuflar el Espíritu

Iniciando a una joven adepta

Una Mambo preparando el sacrificio.

La Mambo Pier Janis de 42 años y con 6 dedos en cada mano, con su pertinente cigarro

San Francisco de Asís

Es una remota región de las montañas, donde se conservan las raíces más puras del movimiento que aunó el Vudú y la Rebelión, cuando se inició el levantamiento, al frente del cual se colocó el Hougan Boukman.

El tiempo parece haberse parado.

Un cuchillo y un corazón, los emblemas de Erzili Freda Cantor La diosa de la fertilidad y el amor. La Afrodita Negra cuya efigie muestra sus escarificaciones tribales. Y ese mismo cuchillo con el que se realiza el sacrificio y cuya sangre aún caliente, no solo rememora un origen, sino que como a los Loa, también a los sacerdotes, humanos al fin, revitaliza cuerpo y sobre todo el espíritu.

La extenuación de la Mambo

En plena introspección

El sacrificio

La firma del Loa

La luz que no solo ilumina

Los poseidos

Son aquellos cuyos cuerpos son “montados” por los Loa. Ellos aceptan o se someten a la voluntad del Loa para temporalmente, ceder su cuerpo para que el espíritu demandado, se apropie de él para servir de trasmisor de las dádivas, consejos o reconvenciones que tenga a bien otorgar, en un caso, o para demandar, castigar o vengar una afrenta, produciendo algún tipo de desdicha.

Son los popularmente llamados Zombis.

Unos, utilizados en películas o documentales buscando más morbo que verdad…

.., y afortunadamente otros, intentando reflejar la realidad.

Cierto o no, la verdad es que consciente o inconscientemente, a estos individuos, a los que se les presupone subyugados por los Loa negativos, se les utilizaba para realizar los más duros trabajos o las mas arduas tareas.

*Nota 1: Corsarios. Marineros piratas con ‘Patente de Corso’, lo que les otorgaba un estatus como protegidos de la corona que se la otorgaba. Asaltaban barcos, puertos o pueblos bajo la bandera de ese país. Expertos marinos, con barcos bien armados y ligeros, causaban estragos a los enemigos. Repartían el botín con el estado que les arropaba.

*Nota 2: Serpiente piton. Emblema del Loa Legba, de origen dahomeyano. Hoy en día existe un templo en Benin City, dedicado a tal Deidad, lleno de estas serpientes.

*Nota 3: Mackendal François Mackandal, muerto en 1758. Líder haitiano cimarrón, que a base de sus conocimientos sobre la fabricación de venenos, consiguió aterrorizar a los colonos esclavistas franceses, tejiendo una red de ayudantes que envenenaban, agua, comida, animales y por tanto a blancos. A su vez organizó la quema nocturna de propiedades, aprovechando la desbandada para asesinar a los amos. Delatado por un esclavo torturado, fue capturado y quemado vivo en público en el lugar llamado Gorro del Francés, en la actualidad el Coronar Haitien

Bibliografía:

– Instituto de estudios del Caribe, Universidad de Puerto Rico: ‘Vudú en el Caribe.

– Agosto de Muñoz, Nélida, 1974: `’El fenómeno de la posesión en la religión del Vudú’ – Rivers Rodríguez, Melania, Dctra.: ‘Influencia de las religiones africanas en el continente americano’. Universidad Autónoma del Estado de México.

– Las Reglas Congas. Universidad de la Habana.

Créditos fotográficos:

Aloisio Milani // Anthoni Karen // Cristina García Rodero // Gany Winogrand // kwekudee // Lizzabathory // PaulBlackmorepier // Patrice Rouge // Sergi Reboredo // Tino Soriano // RTVE.

Redacción y documentación

Juanjo Andreu
Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

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Publicado en: África, El Vudú en Haití Etiquetado como: Hoodoo

Orígenes históricos del vudú

octubre 14, 2022 by Juan Jose martin Andreu Deja un comentario

VOODOO

Orígenes históricos del Vudú

Orígenes históricos del Vudú. Esta tradición religiosa procede del valle del Nilo, por eso cuando estudiamos esta espiritualidad nos damos cuenta que sus seguidores tienen como en el valle del Nilo un solo dios, que está oculto y es insondable e huidizo llamado Mawu, cuyo significado apela al que nada ni nadie puede superar, el que está por encima de todo, Dios.

Son por tanto monoteístas.

De la misma manera que en el valle del Nilo, Mawu tiene una naturaleza dual masculina y femenina, eso le permite dotar a los seres, humanos animales o plantas con esa misma naturaleza, bien masculina o femenina

Al igual que en la visión religiosa de nuestros antepasados del valle del Nilo, dios o Mawu, es como un diamante. Es decir es único, como un diamante, pero como el diamante este tiene varias facetas con las que se manifiesta a sus criaturas y a la creación, la naturaleza, los seres, las cosas etc.

En el valle del Nilo a estas facetas del dios creador Mawu se le llama Osiris, Isis, Thot, etc y a estos los europeos les llaman dioses o deidades, no, son facetas, caras del único dios, Mawu.

Entre los seguidores de esta tradición sin embargo las facetas del creador a través de las cuales este se manifiesta se llaman Orisha como Yewe Sango, Sakpata, Legba, etc.

Esta tradición espiritual posee la misma visión del hombre que tenían nuestros antepasados en el valle del Nilo, por lo tanto para nuestros antepasados el ser humano no se compone solo de alma, cuerpo y espíritu, tres componentes, como se enseña comúnmente.

Bokonon, sacerdote adivino, con sus Jogbana, asistentes

Orígenes históricos del Vudú

Para nuestros antepasados a partir de la civilización faraónica, el ser humano se divide en nueve entidades ontológicas que son:

Eidjet o Shab, el cuerpo físico que se convierte en Khat, putrescible y corruptible después de la muerte

El Sahu, que es la entidad espiritual propia que envuelve el cuerpo físico

El Kahibit, la sombra unida al cuerpo físico que permanece invisible. Esta sombra se convierte en el Shout, cuando se separa del cuerpo para hacerse visible bajo el reflejo de la luz

Ba es el alma dinámica, móvil y volátil que protege a la momia e infunde aliento vital al hombre

El Ren, es el nombre usado por la persona. El nombre revela la esencia ontológica del hombre. Dar un nombre es pues algo de suma importancia. Por eso tradicionalmente y desde los albores de la humanidad los nombres no se ponen por casualidad

El Ka, es la fuerza vital trascendente, el receptáculo de la energía divina.

El Ib, no es el corazón tomado como un órgano, sino como el centro de la conciencia interna, como la cuna del pensamiento, el fundamento de las intenciones y las emociones que emanan del cuerpo físico.

El Sekhen, es la fuerza irresistible que protege y destruye al hombre.

El Akho, Akhou o Akou, es el espíritu luminoso y eterno inmortal del difunto resucitado.

BENÍN: El VUDÚ COMO RELIGIÖN

Capítulo I

Orígenes históricos del Vudú. Si más arriba hablamos de los antepasados, es a partir de aquí donde retomamos épocas más cercanas.

Es en el golfo de Benin, la parte del continente africano donde se sitúan los pueblos que tienen esa tradición espiritual, conocida en todo el mundo bajo el nombre de Vudú

Para ellos Agbaza es el cuerpo físico que se desintegra, putrescible y corruptible

Outou es la entidad espiritual personal que rodea el cuerpo físico

Ye es la sombra

Winsangu, es el alma móvil, dinámica

Jni, el nombre que revela el ser

Indon, es la fuerza vital, la fuerza de la vida trascendente, el receptáculo de la energía divina

Ai, es la conciencia íntima, la cuna del pensamiento

Honhnlon, la fuerza que protege y destruye

Se, es el espíritu inmortal imperecedero, el espíritu divino resucitado del difunto.

3 Admitiendo estos conceptos sobre el origen de esta ya aceptada religión, sería un despropósito pretender enumerar los tipos de vudú o clasificarlos de manera exhaustiva. Monseñor Robert Sastre intentó abordar la cuestión en “Les vudú dans la vie culturelle, sociale et politique du Sud Dahomey”.  Honorat Aguessy hizo lo mismo en “Culturas vudú, Manifestaciones, Migraciones, Metamorfosis. Afrique, Caraïbes, Amériques”. Asumiendo estas importantes contribuciones, centraremos nuestro enfoque en el origen místico del vudú o vudús,  basándonos en la forma propuesta por el padre  Jacob Agossou ‘Mêdéwalé’ en “Gbêto et Gbêdoto”.

Orígenes históricos del Vudú

 Estos conceptos tamizados o idealizados a través de los años y al paso de pueblos y regiones, se asientan finalmente en Benin conocido anteriormente como Dahomey, pequeño reino situado en el golfo de Guinea, cercado por el poderío de Nigeria en su flanco oriental y los reinos de Togo al oeste, con las cálidas aguas del océano Atlántico rompiendo a lo largo de sus playas bordeadas de palmeras. 

Esta antigua colonia francesa es rica en historia colonial, siendo además el hogar de los pueblos que de Costa del Oro o de las Especias, pasó a llamarse ‘Costa de los Esclavos’. Y dentro de Benin, la ciudad de Ouidah, es el lugar del resurgimiento espiritual del Voodoo.

Este resurgir, admite a Mawu como Dios Creador que delega poderes en siete de sus hijos, a saber:

Sakpata : El hijo mayor de Mawu a quien se confió la tierra o Ayi, siendo el vudú o vodun de la tierra. Su poder es temible y aterrador. Sus atributos son el brazo portador de viruela, tijeras, una cadena y puntos negros, blancos y rojos. Sakpata tiene muchos hijos, entre ellos el vudú de la lepra, Ada Tangni, y de las llagas incurables, Sinji Aglosumato.

Xêvioso  o Xêbioso: Vudú del cielo o Ji, siendo el vodun, que se manifiesta con el trueno y el relámpago. Él es el segundo hijo de Mawu y se considera un vudú de la justicia que castiga a los ladrones, los mentirosos, los delincuentes y malhechores. Sus atributos son el rayo, el hacha de doble filo, el carnero, el color rojo y el fuego. Xêvioso tiene varios hijos, incluyendo Sogbo, Aklobè y Avlékété.

Agbe: Este es el vudú del mar o To. También es conocido como Hu. Está representado por una serpiente, símbolo de todo lo que le da vida.  Uno de sus poderosos hijos es Dan Toxosu  que se manifiesta con el nacimiento de bebés deformes.

Gu: Este es el vudú de hierro y de la guerra. Él da al hombre sus diferentes tecnologías. Él es el vudú que no acepta la complicidad con el mal. Por lo tanto es capaz de matar a todos los cómplices en actos de infamia si se apela a él. Esto es potestad del Fon, rey o jefe, término que da nombre a la etnia mayoritaria de Benin, pero en el caso de los practicantes del vudú, también, sacerdote supremo, que imprecando Da gu, es el capacitado para impartir justicia.

Edad : Este quinto hijo de Mawu es el vudú de la agricultura y los bosques. Reina sobre los animales y las aves.

Jo: Este vudú se caracteriza por la invisibilidad.  Él es el vudú del aire.

Legba: Este es el hijo menor de Mawu.  Él no recibió ningún don de su padre, pues ya se había repartido todo entre sus hermanos mayores. Celoso, es quien a veces, quebranta las rígidas normas establecidas. Él es el vudú de lo impredecible, de lo que no puede ser asignado a cualquier otro. Se caracteriza por ser causante de los sucesos cotidianos imprevistos; todo lo que está más allá del bien y del mal. Junto a los hijos de Mawu, uno encuentra otros vudú,  que son los protectores de los clanes e igualmente importantes. Estos son los Toxwyo: antepasados deificados del mismo nombre. Ellos mantienen un vínculo entre el mundo invisible y los seres humanos en su vida cotidiana.

Favi, muchacho en el rito de iniciación.

Orígenes históricos del Vudú

II capítulo 

LA TEOLOGÍA EN EL VUDÚ De lo anterior, podemos clasificar el vudú  de la siguiente manera: De acuerdo con la tradición vudú, hay un solo Dios supremo, que es conocido por diferentes nombres en diferentes partes del mundo. En Haití, por ejemplo, se le llama Bondye, que viene del francés  ‘bon dieu’, que significa ‘buen dios’.  Estos espíritus son conocidos como  loa  o lwa en Haití, donde los antropólogos que escriben sobre el vudú africano a menudo se refieren a ellos como espíritus o dioses. Dentro de estos espíritus, también existe una jerarquía. Hay loa muy poderosos, de entre los cuales algunos tienen sus propias ceremonias, fiestas, u otras celebraciones. También hay espíritus menores, que desempeñan diversas funciones en las diferentes regiones. Las comunidades e incluso algunas familias tienen su propio loa, como son los espíritus de los miembros de la familia o de la comunidad queridos o influyentes. 

Los loa reciben su poder de Dios y de este obtienen la facultad de intercomunicación entre Él y sus fieles. Parte de la creencia vudú es que los loa se comunican con sus seguidores a través de  la posesión. Los loa desplazan temporalmente el alma de su anfitrión, o  medium, y toman el control de su cuerpo. Según esta creencia, el medium no puede sentir dolor o acabar lesionado mientras esté poseído.

Orígenes históricos del Vudú

Los  loa  hablan a través del medium, a menudo dando instrucciones, consejos o profecías de hechos futuros. A veces, un  loa  reprende a sus seguidores por no cumplir con sus deberes para con él, su familia o su comunidad. En algunas tradiciones del vudú, hay personas elegidas que tienen el privilegio de ser poseídas. En otros, el  loa  puede optar por poseer a cualquier persona en cualquier momento. Esta idea de que los espíritus poderosos o influyentes pueden poseer a la gente, une dos formas distintas de Voodoo. Uno existe principalmente en las partes norte y centro de la costa de África occidental.  El otro se practica principalmente en Haití, así como en partes de Norteamérica y Centro y Sudamérica.  Los libros que exploran una u otra forma a menudo explican la religión a través de una serie de historias o anécdotas en lugar de como un análisis sencillo.  Hay varias razones para esto: El vudú es una tradición oral sin un texto sagrado primario, libro de oraciones o conjunto de rituales y creencias.  En diferentes regiones, las prácticas del vudú, los nombres de los dioses y otros rasgos pueden variar considerablemente.

La religión hace uso de una gran cantidad de rituales y observancias, que afectan la vida de los seguidores en el día a día, pudiendo hacerse una amplia lista de observancias poco prácticas.

En muchos sentidos, el vudú es una religión personal. Sus seguidores tienen experiencias directas con los espíritus y loa, y estas experiencias pueden ser dramáticamente diferentes de un lugar a otro y de una persona a otra.

Después de estas investigaciones, parece importante hacer la pregunta: ¿Qué es exactamente el vudú?

III capítulo QUÉ ES EL VUDÚ Aquí, se nos abren diversas opciones: responder con lo que cree la inmensa mayoría de gente, condicionada por novelas o películas; lo que la gente ha creído ver ‘in situ’; lo que cree el adepto; lo que no cree el ilustrado turista accidental; y lo que al respecto se llega a plantear la ciencia; y eso solo como ejemplo. Las creencias religiosas, y esto lo es, se basan en la necesidad humana de dar respuesta a preguntas normalmente carentes de respuesta lógica. ¿Por qué se enfermó el niño o el ganado? ¿Por qué no llueve? ¿Por qué no para de llover? ¿Por qué mi mujer no tiene niños? ¿O qué he hecho yo para merecer esto? Y normalmente cualquier otra cosa o accidente que perturbe nuestra existencia. No somos dados a agradecer porque nos parece que a eso sí están obligados los dioses. Como mucho ese agradecimiento pasa por darnos un buen homenaje con divertimento de todo tipo asegurado, seguido de un buen banquete, en el que le ‘presentamos’ a la deidad una muestra de lo recolectado o conseguido, eso sí, bien envuelto, y ya está bien.

6 Las novelas y películas, malas normalmente, tiran del morbo al presentar esta religión, no olvidemos que lo es, como un tipo de magia donde al más infeliz se le subyuga condicionando su mente hasta convertirlo en un muerto, que vivo tan solo a nuestra voluntad, nos servirá sin pensarlo, entre otras cosas porque su mente es nuestra. A eso podemos sumar un muñeco al que podemos insertar astillas, clavos o agujas, para producir dolor en el cuerpo de alguien a quien queremos dañar porque sí, o para que recuerde que está a nuestra disposición.

Orígenes históricos del Vudú

Están también los que gustan de los trucos de magia. Ver cómo el ilusionista corta por la mitad con un serrucho a su exuberante ayudante, o como atraviesa con 36 espadas al amigo metido en la caja mientras este mueve brazo y pierna sin exhalar un suspiro. Y en otros casos, videos hay al efecto, en los que el ‘sacerdote’ introduce la mano en el desnudo cuerpo del ‘paciente’ arrancando de dentro de su abdomen aquel trozo de duodeno que le atormentaba o decía contenía un tumor cancerígeno, que una vez extraído y retirada la mano, cerraba y cicatrizaba la herida sin ninguna otra particularidad, ni tan siquiera gasa, y para casa. Y cómo no admirarnos de quien se come una botella de vidrio triturando los trozos entre sus dientes, o una bombilla con casquillo y filamentos incluidos.

O los incrédulos hasta de la existencia de la curvatura de la tierra, y aquí cabe el turista accidental, para los que todo es no, y entonces pensar que el que alguien pueda depositar su confianza en un ente intangible, inaudible e invisible está fuera de toda lógica existencial y que menuda ‘boutade’.

Y tras dejar respuestas incoherentes, que se hacen, y exageraciones no tan alejadas de la realidad, pasemos a las que con más coherencia, también se hacen: Realmente hay mucha buena gente que harta de infortunio, necesitan acogerse a lo insondable, por ver si en algún desconocido lugar existe respuesta a su problema. Es simplemente necesidad de resolver esos problemas de los que desconoce el origen o aun conociéndolo no encuentra la solución, y ahí, creyentes o no, estamos todos; y si esta es la religión que tengo más a mano, o de las que tengo a mano me parece más decente o eficaz pues recurro a ella.

7 Como casi todas las religiones teocráticas, esta lo es no lo olvidemos, se rigen por un código de obediencia hacia las facetas de la deidad o los espíritus, reflejado en sus ministros o sacerdotes terrenales, exactamente igual que cualquier otra. Dicha obediencia es de obligado cumplimiento porque si no es así, caerán sobre él no solo los males conocidos, sino también aquello que queda oculto, que va más allá de la imaginación, La obediencia debida, a veces con experiencias duras, no les deja exentos de realizar sacrificios de animales. Esto no tiene porqué ser necesariamente para solicitar fructíferas cosechas o ganar disputas, sino que mayoritariamente suele ser por el simple goce de resultar poseído.

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Otra cosa a especificar es en qué consiste esa posesión, que en ninguna parte de África trata de subyugar a otro, sino que pasa por un estado de éxtasis comparable al que los místicos tenían en otras épocas en Europa, capaces incluso de levitar, aunque aquí y ahora no llegan a tanto y sí se surten de diversos tipos de alucinógenos, desde luego más naturales que los que producen el mismo efecto que los sintéticos y adictivos que se toman en otros civilizados mundos. Derivados de ibogaína o efedrina que a la llegada de los colonizadores mezclan con los ‘blancos’ destilados alcohólicos de los blancos.

Contrariamente a lo que la morbosa imaginación del blanco expresaba, estas gentes pretendían, y no me salgo de conclusiones tangenciales al resto de religiones, salir del paroxismo cotidiano de lo rutinario y adentrarse en lo tenido como sagrado. Eso, en todas las épocas, pasa por el ‘estaxis colectivo’, recordemos las respuestas masivas ante determinadas procesiones, Huelva, Sevilla, Madrid… o las convulsiones en iglesias en todo el continente americano, asiático y desde luego europeo. Este ‘éxtasis’ no tiene que fundamentarse en lo sexual, parece que ver un seno ya es indicativo de perversión sexual, y no hay componente de subordinación de la mujer como ser humano, aunque al desprenderse de su consciencia, como el hombre, se actúe dentro de la indisoluble parte animal de ambos. Es a voluntad, o mejor dicho, semiprivados de ella, pues la deidad no entiende de conceptos sino de la obligación de participar en los rituales con los componentes que entraña cada persona, espirituales y carnales. La realidad es, como han estudiado ilustres antropólogos de diversas especificidades, que los rituales bailados iniciado por el sacerdote, no solo atraen a las mujeres a la ‘histeria colectiva’: “rompiendo la monotonía y propiciando una euforia que conduce a los participantes a la ‘cura de lo psicosomático y mental’ mediante una locura que no deja de ser una cura a la locura”. Los pigmentos, ropajes y aspersiones realizadas sobre las o los integrantes del rito, disfrazan o enmascaran de alguna manera al participante mutándolo en alguien tan anónimo como especial.

En este punto, tras los estudios realizados, es admisible pensar que en orígen se inventara la deidad y culto para dar cabida a justificar ‘ritos’, exaltaciones colectivas, preexistentes.

Este tema, seguro que leído de corrido nos hace pensar en lo ‘incívicos’ que resultan, pero si lo comparamos en épocas similares y nos retrotraemos a ritos de nuestros civilizados antecesores, veríamos que comparados estos son ‘seres celestiales’. Pero ese apartado que sale de África y atañe a Europa, podemos abrirlo y debatirlo si a alguien le interesa.

8 IV capítulo DESVELANDO UNA INCÓGNITA No quiero dejar de lado una mera suposición personal. No hace mucho conocí de un síndrome, manifestación de una posible enfermedad, que llamaban de Cotard. Indagué en él y vi que se centraba en manifestaciones de posibles enfermos blancos, en el mundo de los blancos y tratados por especialistas blancos en ese mundo. Vi que nadie se preguntó, si ‘eso’ existía entre otras razas y ‘mundos’, comprobé que no. Que incluso no era negocio pues había otros síndromes más lucrativos, reconozco que en los últimos 25 años algo más se ha estudiado.

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Es el síndrome de Cotard, al que los especialistas definen como “delirio de la no existencia”. Fue el neurólogo Jules Cotard en 1880 quien por primera atendió a una mujer que le manifestaba su carencia de determinados órganos vitales en su cuerpo y que por tanto ni sentía ni padecía. El describió este síndrome en el que la mujer llegado un punto, le comentó que era inmune a todo malestar o daño natural y por tanto inmortal.

Quienes padecen el síndrome tienden a negar todo aquello que les rodea, negando tanto su propia existencia, como la del mundo. Es el nihilismo existencial.

La intensidad del síndrome y su evolución, amplía o merma la percepción de la realidad del enfermo, en la que puede llegar a admitir, en función también de su conocimiento anatómico, de que órganos o percepciones de la realidad, hoy, tiene o carece.

“Los pacientes llegan a creer que sus órganos internos han paralizado toda función, que sus intestinos no funcionan, que su corazón no late, que no tienen nervios, ni sangre ni cerebro e incluso que se están pudriendo, llegando a presentar algunas alucinaciones olfativas que confirman su delirio, olores desagradables, como a carne en putrefacción, incluso pueden llegar a decir que tienen gusanos deslizándose sobre su piel”. Huarcaya y Podestá 2018.

Puede el afectado llegar a creer, así lo defiende, que él está muerto y que quien habla con él ‘consecuentemente’ también,

Creyéndose muerto, pero capaz de comunicarse con otros, da por supuesta su inmortalidad, y cataloga su existencia como de ‘alma en pena’. Recordemos que hablamos de un blanco y los conceptos básicos que como tal guarda en su memoria. “Se ha visto que la enfermedad aparece de forma repentina, es decir, no se relaciona con tener una condición psiquiátrica previa determinada, pero sí que se ha visto que su inicio viene asociado a una fase de ansiedad e irritabilidad. Además, si el síndrome posee una severidad intermedia, los pacientes suelen expresar por un lado  sentimientos depresivos y, por otro, la sensación de la pérdida de sus capacidades de razonamiento”. Muñoz, J. 2009.

Los expertos dicen que el paciente puede llegar a poseer un nivel de negación de la realidad que incluso le puede hacer desear no existir. Y que el síndrome de Cotard en su espectro más amplio, comienza con la creencia del paciente de que parte de su cuerpo no existe y sobre todo, me imagino que por mor de algo de lucidez, de sus órganos internos.

A eso suman lo que llaman ‘síntomas accesorios’, siendo los más frecuentes la ‘analgesia’  incapacidad de sentir dolor, el ‘mutismo’ o silencio voluntario por parte del paciente, las ideas suicidas, la automutilación, y alucinaciones de todo tipo. Alguno añade que es un delirio típico de las depresiones más graves, psicóticas o delirantes, derivadas a veces de fármacos para enfermedades médicas o a tóxicos.

Young y Leafhead describen en 1995 un caso de síndrome de Cotard: “El paciente había sufrido daños cerebrales producidos por un accidente de moto. Los síntomas se dieron en el contexto de sensaciones más generales de irrealidad y de estar muerto. En enero de 1990, se le da el alta en el hospital de Edimburgo, trasladándose con su madre a Sudáfrica. Allí muestra estadios de terror creyéndose en el infierno, parece ser que por el calor, y haber muerto de septicemia y de sida, ambas cosas influenciadas en un caso por un infección tratada en el hospital y la otra por la lectura de un artículo en The Scotsman. A lo que añadía como otra causa a añadir los efectos de una sobredosis en una inyección contra la fiebre amarilla. Pensaba que se habían «apropiado del espíritu de mi madre para mostrarme el infierno», y que seguía dormido en Escocia”.

Richard Trenton Chase conocido como ‘El vampiro de Sacramento’, famoso asesino en serie norteamericano por haber matado a seis personas en un mes de las que reconoció haber bebido su sangre y consumido partes de sus cuerpos, fue diagnosticado, a posteriori, 1980, del síndrome de Cotard. Él se quejaba de que le habían extraído el hígado y le estaban robando las arterias por lo que su corazón dejaba de latir, lo que le llevaba a comer animales crudos para que su corazón siguiera latiendo. Además, decía convencido que sus huesos craneales se movían libremente transformando su cara, por lo que se afeitó la cabeza para que el pelo no impidiera la vista si esta se situaba en la coronilla o el mentón o alterara su voz, pudiendo además prever por donde iban a moverse los huesos.

Amigos, esto se ha diagnosticado como ya se ha dicho a blancos en mundo de blancos, por lo que aun con el morbo de algún caso concreto, se han dulcificado los comentarios sin entrar en las manifestaciones y acciones más crudas de los catalogados ya como enfermos de Cotard. Y tras esto me pregunto: ¿Qué pasaría si se estudiaran ‘determinados’ casos de posesión entre los africanos creyentes en estas religiones u otros rituales? Los casos de posesión relatados por aquellos misioneros que llegaron a África en el siglo XV y posteriores, hicieron famosos algunos rituales donde ellos solicitaban ayuda para mantenerse en lugares tan inhóspitos y entre gentes tan necesitadas de ser reconducidas, para lo que en los documentos que enviaban o desde los púlpitos cuando volvían, ‘explicaban’ el desenfreno y grado de depravación en que se hallaban sumidos. Y eso jamás tuvo una contrapartida, si no fue a peor pues degeneró en esclavitud que por citar un solo caso, España aunque refrendado en 1886 no abolió de facto hasta 1902, la última entre las naciones europeas. Esa lacra con que se encasilló al africano, parece que perdura, y aunque algún avispado ha convertido en medio de vida, no deja de haber quien mantiene su creencia y se sume en sus rituales y ‘posesiones’, convencido de que la providencia de su deidad le solucionará su demanda. Y dada la precariedad en la que aún se mantiene el continente africano, dudo que los expertos en psiquiatría que prestan su impagable ayuda en África, tengan tiempo para dejar cometidos más necesarios, que en ponerse a estudiar algo considerado como intrínseco en la mentalidad del africano, africano que tan poco podría pagarse un dictamen sobre la posibilidad de que su predisposición religiosa haya derivado a una enfermedad como esta. Y aunque someramente, necesitaríamos de muchos estudios como este para profundizar un poco más, pero explicados algunos conceptos sobre los rituales de posesión, volvamos a donde estábamos antes.

V capítulo TEODICEA DEL VODUN

Se puede decir que el vudú lo constituyen una clase especial de seres dependientes de Mawu. Ellos están por encima de la humanidad, pero no son Dios. Reconozcamos, junto con el experto, padre Barthélemy Adoukonou y mayoría de antropólogos y estudiosos, que la definición de vudú no es una tarea fácil, incluso para los adeptos al Vodun.  Las expresiones que utiliza el Fon, sumo sacerdote, como: ‘vudú gongon, vudú d’ablu’, “el vudú es profundo, el vudú es oscuro”, lo dicen todo.  Es por ello que, como Robert Sastre, dijo: “Hay que hacer referencia al contexto social y cultural que da lugar al vudú con el fin de comprender lo que el vudú es en realidad”. 10 El Xwégan jefe del clan y sacerdote supremo, camino de Ouídha. Benin 1993

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Casi todos los pueblos del golfo de Benin, mantuvieron y mantienen esta tradición, ya aceptada como religión oficial. Podemos contar entre ellos a los pueblos Fon, Adja, Guam o Ewe, entre los que el término vudú en sí, no tiene ningún significado dentro de las lenguas de estos pueblos. Por lo que se estima que es un término generado posiblemente por los colonos europeos en América y trasladado a África, tras los múltiples viajes que realizaron transportando esclavos desde el siglo XVI al XVIII, fecha en la que ya se encuentran datos con ese nombre.

En vista de lo dicho anteriormente, se plantean ciertas preguntas: debido a las implicaciones prácticas que ilustran sus manifestaciones: ¿Puede  el vudú asimilarse con el fetichismo o el naturalismo?  ¿Qué relaciones tienen que establecerse entre el individuo y la práctica totalidad de su entorno cósmico, social y espiritual?

11 Presentando ofrendas en Haití

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VI capítulo SOCIEDAD Y CULTURA NATURALISMO. FETICHISMO. ANIMISMO.

Estos pueden ser expresiones y manifestaciones naturalistas, fetichistas y animistas, pero la visión básica a retener es qué…

El argumento para el naturalismo y el fetichismo en el vudú se basa en algunos epifenómenos de su práctica. Los Vodun o Vudú, están relacionados con diferentes elementos de la argamasa del universo y se materializan a través de objetos específicos como montículos de tierra, trozos de metal o troncos de árbol, a los que los devotos rinden culto y ofrecen sacrificios.

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Nada nos impide ver en esto desde el principio una atribución de alma y poderes, a esos objetos comunes que, como consecuencia, adquieren una importancia preponderante y aterradora. Esto plantea otras preguntas: ¿Cómo interactúa el vudú con la persona? ¿Existe algo, si no mediara el hombre, coexistiendo con el vudú? Una respuesta a estas preguntas podría ser que el vudú no es más que una estructura ética y religiosa creada para servir a la autoridad en la sociedad. Pero esto es sólo una visión limitada de la realidad del vudú.

Algunas personas erróneamente equiparan vudú con ‘fetichismo’. De hecho, algunos podrían ver el culto al vudú, como una idolatría grosera de objetos materiales o como un culto a la materia, sin ninguna consideración hacia su rica funcionalidad que ilustraremos seguidamente. Por otra parte, cabe señalar que estas opiniones erróneas se deben a los enfoques etnológicos al  fenómeno vudú,  que articulan su función exclusivamente en lo físico, cósmico y social absteniéndose de su interrelación religiosa. Es cierto “que es porque el hombre lo llama vudú que es vudú”. Pero en lugar de ver en ello un poder generado por la compleja interacción de los sentidos, las intenciones, los gestos y las palabras habladas, es mucho más una cuestión del apoyo antropológico que pone el vudú en un sistema simbólico, en el que debe su actuación a la mediación necesaria de lo físico, y por lo tanto de la materia en general. Por consiguiente, sería más correcto decir: “Una actitud personal de reconocimiento y aceptación de lo sagrado es necesaria para convertirse en símbolo”. El vudú pertenece a lo divino aunque para ello utilice el misterio.  De este modo la sospecha es eliminada, por lo menos en cuanto a la esencial, incluso si se mantiene en las manifestaciones algo desviadas de los fenómenos vudú.  La red de relaciones de las cuales el vudú es un símbolo es una prueba más de ello.

Orígenes históricos del Vudú

Orígenes históricos del Vudú COSMOGONÍA

Vudú y Gbe, vida y mundo La palabra Gbe, que significa vida, también significa universo. Es en esta segunda acepción en la que nos vamos a centrar ahora. El universo creado en su despliegue cósmico no es ajeno al despliegue del vudú. En las expresiones concretas de esta última, como ya vimos, hay un vudú de la tierra Sakpata, un vudú del cielo Xêvioso, un vudú del mar Agbe y vudús que representan a los antepasados ​Toxwyo. De hecho, todos los elementos del universo están involucrados en el fenómeno vudú. No es que la mentalidad del Sur de Benín conciba la imaginación de una cosmogénesis vudú, pues este no es el generador ni el creador del universo. Pero su relación con el todo y la naturaleza es la de mediación y protección del hombre. De hecho, su vinculación con Gbe, el universo, sólo encuentra su sentido a través de su vínculo con Gbêto, el hombre. . 14

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VII capítulo ANTROPOLOGÍA Vudú y Gbeto el Hombre El hombre manifiesta su religiosidad dentro del vudú, poniéndose al servicio de su simbolismo. Y mientras practica el simbólico rito, él, acrecienta esa fe. Además, lo que los hombres llaman vudú, es lo incognoscible, el misterio, lo inefable cuando se trata de elementos naturales y es el extraordinario, el héroe, el inigualable, el poderoso cuando se trata de seres humanos. Antes de otorgar el nombre de vudú, se le conoce como nu mê Sen, ‘Lo venerable; digno de adoración’. Esto da lugar a los cultos y la impronta que dejan. Después de identificar objetivamente el vudú, el hombre se vuelve su epicentro. De ahora en adelante, ni un solo aspecto de su vida se escapa de su objeto de adoración y veneración. El Fá*1, mensajero del vudú, interviene mientras el niño está en el vientre de su madre, para identificar su destino y, si es necesario, para evitarlo. Del mismo modo, a través de todas las etapas de la vida, desde el nacimiento y a través de las diferentes situaciones existenciales, los fieles al vudú  se sentirán envuelto en su omnipresencia y constantemente se beneficiarán de la mirada vigilante y protectora de su Panteón, con todas las consecuencias de esta solicitud. Pero curiosamente, y paradójicamente, el vudú no ‘acompaña’ a los fieles en la muerte, al más allá. En el funeral de un adepto, existe un rito para sacar el espíritu del vudú de los cuales él es el ‘cónyuge’, con el fin de dejarlo a su suerte. Aquí hay quizás dos significados que son importantes tener en cuenta. En primer lugar, el vudú se encarga de los vivos y no de los muertos; en segundo lugar, el vudú es esencialmente un intermediario entre el hombre y Dios, el Creador, a quien simplemente entregará cuando muera.

Como principio de mediación con el hombre, el vudú también juega un papel importante en la organización de la sociedad humana.

15 * Nota 1: Fá, es un término de los yoruba, sus vecinos en Nigeria que dentro de la religión de estos, designa su sistema de adivinación, que para nada tiene que ver con el concepto que el vudú le da, aunque tienden a mezclarlo.

Orígenes históricos del Vudú

IX capítulo INICIACIÓN Y EDUCACIÓN Àgbasa yiyi, ‘el acceso a la sala de estar’. Descubrir el Joto

El Àgabasa yiyi es de capital importancia en la vida de los hombres Fon*2. Es el primero de una serie de tres ritos de iniciación al  Fá a través del cual pasa la gente Fon. De los tres,  Àgabasa yiyi es fundamentalmente el más importante a través del cual todo el mundo tiene que pasar. Las niñas y niños pueden ser iniciados hasta el segundo grado de Fá, pero sólo los hombres pueden alcanzar el tercer grado de iniciación. La iniciación, como el Padre B. Adoukonou señala: “Representa uno de los medios esenciales inventados por los africanos para transmitir de una manera viva y existencial lo que a falta de una expresión mejor, llamaremos los parámetros fundamentales de la vida. Estas tres iniciaciones al Fá son en términos religiosos una especie de interludio entre una iniciación puramente profana y una consagración al vudú que puede ir tan lejos como una crisis de posesión”. La ceremonia del Àgabasa yiyi, no se celebra con una fecha fija o predeterminada. Pero nunca se lleva a cabo, antes de al menos tres meses lunares después del nacimiento. * Nota 2: Fon, es en Benín el grupo étnico dominante, también denomina al jefe o el sumo sacerdote.

16 . Fazún Santuario Vudú en Benin.

El propósito de Àgabasa yiyi es introducir al niño en la familia, en la ‘sala de estar’ o Àgbasa, del representante del antepasado epónimo. Es el rito de integración de un niño o de varios niños de la misma generación dentro de la comunidad familiar, donde están los vivos pero también los miembros fallecidos y los espíritus que la protegen. La consulta del Fá  por el Bokonon, adivino sanador, revela quién es el Joto del niño, en otras palabras, el vudú, divinidad, o el Mexo, ancestro a veces divinizado, ‘enviado’ a la familia por el gran sacerdote. El Joto es una fuerza protectora. Es un elemento dinámico que interviene en la constitución de la personalidad del individuo. El Joto es el antepasado cuyo influjo es fundamental para el ánima del niño, ese influjo es conocido como Sê Joto  o Sê mêkokanto. Sê, es el la fuerza recolectora de la tierra con la que el Dios creador da forma al cuerpo humano del recién llegado a la Tierra de los Vivos o Gbe Tomé.  Él es la fuerza, la energía vital y espiritual, que modela y dirige la existencia de la persona; de ahí el título Sê, el protector, que se le otorga. El Joto es ‘Aquel que lleva a la existencia’, el colaborador directo de Mawu en la generación del hijo. Una vez que el Joto es conocido, se le da la bienvenida: Sê doo un, ‘Usted es bienvenido, oh Sê!’, y como su ‘otro yo’, y bajo su protección, es recibido a través del rito de Jono Kpikpé, el encuentro, la bienvenida al forastero. Al nuevo huésped.

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En principio, el niño no recibe el nombre de su Joto. Él sin embargo sí puede abordar este nombre de vez en cuando con el fin de recordarle que este nombre a veces puede prevalecer si la persona en cuestión es un día llamado y consagrado al culto de su Joto.  “En tales casos, ese nombre ya bendecido se convierte en su único nombre real. Está formalmente prohibido, bajo severas penas, que el individuo sea llamado con otro nombre”.

18 A pesar de las ambigüedades terminológicas, que inevitablemente se encuentran en la formulación del término Joto, la idea de la reencarnación debe ser absolutamente descartada: el niño no es la reencarnación de su Joto, su ancestro.  La creencia religiosa Fon sostiene que el concepto o parte, Sê, del individuo es inmortal. Cuando una persona muere y entra en el Yêsùnyimê, el mundo de los espíritus, metafísico, el Sê del individuo se remonta a Sêgbo, el Gran Se, en otras palabras, a sus orígenes, a su estado original.  En su papel de Joto, es él quien impone su mano sobre la cabeza del candidato a la vida, o Alodotanumêto, ‘para resguardarlo bajo su sombra protectora’. No hay reencarnación en el sentido estricto, sino una transmisión de la personalidad. El alma individual del Joto no se encarnó en su protegido, pero el Joto  transmite a esta última ‘su parte sociológica, su estatus y su papel’. Una prueba de ello es que varias personas al mismo tiempo pueden o no tener el mismo Joto.

El Sê Mêkokanto, el ancestro que mezcló su influjo en la arcilla con la que se formó el cuerpo del niño recién nacido, imprime en este su personalidad social, lo que conlleva “a inculcar el compromiso social activo que practicó durante el transcurso de su vida y que quien debe educar al niño debe mantener” … “La personalidad social, el compromiso activo y la conciencia histórica que emanó del ancestro hacia su descendiente, constituye una herencia psicológica que da sentido a su vida y coincide con las directivas mencionadas. El ancestro protector para preservar su legado se ve obligado a salvaguardar y mantener la vida de su ‘receptor’, así como actuar de manera que florezca y se desarrolle plenamente. Es de esta manera que el Sê Mêkokanto, el ancestro protector, como importante eslabón que fue de la familia, garantiza que esta prospere y crezca”.

El Jato a veces asistido en su tarea por otro antepasado o Espíritu Divino, que actúa como auxiliar Joto, o compañero del primero. Este acuerdo es plenamente coherente con el proceso de enlace de fortalecimiento, una realidad que se ve por los Fon como un valor inalienable.

Para identificar el Joto, primero hay que determinar el Du que lo desvela.  Du es el conjunto de signos o figuras utilizados en el sistema de adivinación del Fá, signos que nos revelarán el Joto.  A partir de entonces la revelación Du  y el Joto constituyen dos componentes inseparables e intrínsecos en el destino social y religioso de la persona, así como en su proyecto vital. Mientras Joto es referencia tipológica del individuo, Du actúa como necesario y solicitado ‘embajador’ que de la bienvenida de un tercero ‘deseado’, Sêgbo, que viene como una epifanía, revelándose a través del Joto.  Du es la ‘palabra del oráculo’, la voz del Supremo Ser para cada persona que llega a la vida enfrentándose a su existencia. Como la voz de Sê, Du es también la forma en que Sê traza y se muestra al hombre. Porque como dice Angoulevan: “El mundano tiene medida, pero no podemos vivir sin medida”.  Du es el término que otorga temporalmente a los padres la vida así como el rumbo con el que guiar en sus primeros pasos a quién acaba de entrar en Gbêtomê, la tierra de lo vivo, y en Gbêtolê, el mundo de los hombres. Traza el camino a seguir, en otras palabras, establece las ordenanzas o leyes, Su, según las cuales tendrá que evitar la muerte que actúa tanto para sí mismo como para los demás en detrimento de la integridad de la comunidad. Hasta que un niño alcanza la edad de la razón, es la madre la garante de lo ordenado por su Du. Por lo general, son las madres quienes asumen la responsabilidad y preocupación de seguir estas ordenanzas para el resto de sus vidas, la suya y de sus hijos incluso cuando son adultos. Esta dedicación es la garantía de continuidad por un miembro relevante y respetado de la familia y de la vitalidad de esta y compromiso del grupo por mantenerlo. A través del rito Àgbasi yiyi, el individuo Fon es reconocido como un verdadero miembro de la familia, ya que su vínculo con los antepasados, fundadores vitales y místicos de la familia, está determinado por la misma. A través de su Joto, su integración con los miembros vivos de la familia se ve reforzada aún más por estar todos atados a los miembros fallecidos.  El rito Agbasa tiene dos dimensiones: mientras que la posesión de un Joto confiere un estatus social a una persona, la determinación de su Du, “voz del oráculo de obligado cumplimiento”, reconoce su carácter individual. Por lo tanto hay una interacción recíproca entre el estatus social y el estado de la persona.

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Los que no han pasado por el rito del Àgbasi yiyi  no tienen como personas ningún relieve ni estatus en la comunidad: “Pues ninguna palabra del oráculo les apoya en la vida”, E du é à ji.  Si estos puntos de referencia, el Joto y el Du, no son conocidos por sus familias, siguen siendo desconocidos, hombres sin raíces. De ahí la pregunta ansiosa de un Fon enfrentado con otro que muestra un desequilibrio de comportamiento habitual: ¿E ka yi àgbasa n’i à? ‘¿Qué ha logrado el Àgbasi yiyi para él?’. 

La misma pregunta se hace a menudo de forma espontánea por lo que respecta a la ceremonia de SunkÚnkÚn: “¿Ha cumplido él, el rito de Sunkunkun?”, E ka Kosun n’i à?  . Se dice de alguien cuando se aprecia un comportamiento inusual posiblemente debido a que algo preocupa a su espíritu: à huhwê Ayi; ayi j’ayi a, “el espíritu está agitado”.  Esta agitación es una manifestación de una falta interna, social y religiosa de la armonía.  Se considera que no puede ser de otra manera, porque ni esa persona ni nadie son conocedores de la voluntad sublime del ‘Gran Sê’ que da sentido a su vida, la ‘palabra del oráculo’, que gobierna y dirige la vida del individuo.

Los relatos sobre la historia y los mitos, refuerzan el carácter de los jóvenes; su formación moral se basa en gran parte en los mensajes de los ejemplos recibidos, tanto de los que hablan de la ejemplaridad de los ancianos, en particular los de la historia de los ascendentes, como los mitos que relatan los hechos de los héroes.

X capítulo INICIACIÓN

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Para ellos una educación que no asuma los valores morales y religiosos como esenciales no es una educación de calidad. La convicción religiosa da sentido a la conducta y decisiones morales. La educación religiosa de los Fon, de acuerdo con Monseñor. AT Sanon, conduce al individuo a “percibir lo invisible a través de lo visible y concreto”.

El jóven Fon se enfrenta a sus responsabilidades religiosas en cuanto se aproxima a la edad de Do nu tan kan, de 12 a 13años. Sus padres le enseñan a conocer su Joto y su Du, y le repiten ciertos dichos como: Du le wê jo, bo nù le vê. “Quien nace bajo un signo, está bajo su protección” “Es nefasto para ti que hagas o comas cosas prohibidas”.

Hasta ese momento, por su corta edad, ha estado exento de cumplir lo ordenado por su Du.  Su madre lo hizo mientras en su nombre. Pero de aquí en adelante, él debe tomar la responsabilidad de respetar estas ordenanzas, incluso aunque su madre lo siga haciendo por él. “La vida de una persona puede estar compartida por otra, pero no es óbice para que el interesado cumpla y acreciente su existencia”. “Si bien es cierto que andamos por los demás, también es cierto que cada uno camina por sí mismo”. “Sólo de esta manera todos vamos a llegar a la plenitud de la vida”.

Son dichos recurrentes y monótonamente repetidos.

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Agoo ma yi sogwé es la etapa que marca la adolescencia tardía, alrededor de los veinte años. A partir de este momento tiene lugar la segunda iniciación al Fá, conocida como Fá Sinsen, o adoración del Fá, o el Fá yi yi, recepción del Fá.  En esta etapa de sus vidas, los niños y niñas en general están en una crisis de crecimiento. Se dice que un joven está ‘perturbado’ por el Fá. Él o ella deben ‘recibir’ y ‘venerar’ la Ley, en otras palabras, en un acto religioso público, conforman su voluntad a la del Ser Supremo, del cual Fá es el mensajero, o Fá Gbêwêndoto. La libertad juvenil se enfrenta luchando por el autocontrol, a proferir el más profundo ‘sí’ a la voluntad de Dios, Gbe, con el fin de ser más fuerte. Este será el Du, palabra del oráculo, de su adolescencia.  Para cada uno y con cada uno de ellos, el Bokonon, adivino curandero, prepara el Adra, en otras palabras, ofrece el sacrificio que limpia su camino, es decir, la vida, de obstáculos, accidentes o desgracias, Adra.  Se les da la Ley y la reciben, es la palabra de Mawu Gbêdoto, Dios, para cada uno, ya que definitivamente dejan la infancia para entrar en la vida adulta.

La tercera iniciación al Fá está reservada para los candidatos masculinos o Alone. Y se adhieran a él como adultos, o They. Es la puerta, aunque estrecha, a los secretos del sistema de adivinación Fá.  Se llama Fá Tite, o consulta al Fá, un rito mediante el cual el hijo de Fá ‘recibe la revelación de la totalidad de su destino’. El candidato ya no es sólo aquel para el que se realiza la consulta, sino que es quien consulta por sí mismo. Huelga decir que, dado el carácter esotérico de esta iniciación en comparación con las anteriores, los no iniciados y las mujeres ni siquiera pueden asistir como espectadores.  La ceremonia tiene lugar en el Fázun, el bosque o monte sagrado del Fá. Como iniciador principal el candidato tiene un Bokonon. Con las manos juntas, en una guarda los frutos secos sagrados, reza tres veces a Mawu Gbêdoto  el Dios Creador, para que él envíe el Joto del Favi, o iniciado. El Bokonon presenta a Dios la tierra que servirá para el rito, junto a su protegido. Luego, bajo la protección de su Joto, el Favi manipula el cuenco del oráculo Fágbo, que contiene 36 amuletos, o Dafa, para extraer los números cabalísticos parciales del Du, signos del oráculo que escriben sobre el terreno a medida que salen y se depositan sobre la tierra.  Una vez que se forma el signo, el Jogbana, o asistente del Bokonon en la ceremonia, los lee en voz alta. Luego recoge la tierra donde está escrita la inscripción Du y la coloca en un saco de tela. Esto constituye la Kpoli  Favi, el signo visible del principio espiritual que está en el hombre, es decir, el signo visible de Sê.

Otra consulta se lleva a cabo para asegurarse de que la señal que surge es por el bien del Favi. Una respuesta positiva será recibida con alegría y satisfacción por todos. Una respuesta negativa conduce a una ofrenda de sacrificios para desechar a Kù, la muerte, Azon, la enfermedad, Hwe, la culpa y la citación legal, y a Gallina, la pobreza, la miseria. Al final de este sacrificio de exorcismo, el Favi toma un baño ritual en el agua que fluye.  El pelo del Favi, las uñas, un pedazo de su taparrabos y todo lo que simbolice impureza serán enterrados en el bosque sagrado.  Todo el mundo se vuelve a la casa del Bokonon, el ‘padre espiritual’ del Favi. 22

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“Si el significado esotérico de los signos no resulta legible para el consultor, informa, por lo menos en parte, y una vez que sale del Fázun, el calvero en el bosque sagrado, antes de irse, el adivino revela, sumariamente, las peculiaridades del signo encontrado durante la consulta. Más tarde, se dará una explicación más precisa en la casa, primero por los colegas del iniciador, luego por él mismo”. A lo largo del período de iniciación, al Favi no se le permite tener relaciones sexuales, él está en un período de estrecha y especial relación con lo sagrado. La continencia sexual dispone al candidato a preservar toda su energía vital para el beneficio de su encuentro con el ‘poder divino’; que permite a la energía sagrada operar eficazmente sobre el candidato, libre de cualquier obstáculo.  El levantamiento de la prohibición del sexo ocurre tres días después de haber regresado del Fázun, el bosque sagrado. Ocurre después de una consulta del Fa para asegurarse de que el Favi Du  se hizo para su bien. Después de esta consulta y levantamiento de la prohibición del sexo, el Bokonon da consejos y recomendaciones al Favi. 23 Esta es una especie de tradición en la constitución de su nuevo estado. Hay un énfasis en el significado del sentido de hermandad hacia el resto de Favi y el respeto y el apego debido hacia el padre espiritual y todo los otros Bokonon.

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Finalmente el Favi se viste con un nuevo taparrabos blanco volviendo a su casa. Él es un completo iniciado en cuanto al orden de las etapas reservadas al hombre común. Desde ese momento ya conoce el significado de la vida y su destino personal.

XI capítulo EL NOVICIADO El vodunsi: ‘La escuela de la vida’ El mismo día que un niño ingresa al Hun kpamè o Vudu Kpamê, recinto del vudú, o convento vudú, recordemos vudú es la Divinidad, esta se apodera del niño o niña elegido. Él o ella por lo tanto, es Vodunsi, ipso facto; y durante tres meses, será Kajèkaji, ‘una calabaza que aumenta el número de las calabazas’, un neófito. Por tanto, lo que nosotros llamamos ‘noviciado’ es el proceso por el cual se les hará llegar a ser, de hecho, lo que místicamente ya son.

Los neófitos son supervisados por el Xwégan, jefe de familia, el Kankan, maestro de la cuerda a cargo de la disciplina, entonces aparecen la Hunso y la Nagbo que son respectivamente la maestra del ‘novato’ y la esposa. El Hun kpamê, el convento, es una dura escuela de la renuncia y la resistencia. Dentro de ella, los elegidos se inician con el culto a su ‘esposa’, el vudú a lo que son consagrados para toda su vida. La iniciación al vudú es un momento particularmente importante que marca profundamente la vida del individuo. Su objetivo es conducir gradualmente al profano, de la nada, a su existencia como persona sagrada; el novicio sufre una serie de separaciones que son cada una, como una muerte a la vida profana anterior.  Antes que nada, el Vodunsi debe hacer un voto solemne de absoluta discreción en lo que respecta a lo que haya visto y oído, o vaya a ver y oír en el convento. Cualquier Vodunsi que no pueda guardar silencio sobre lo que ha de permanecer en secreto y actuar con la veneración que se debe al objeto sagrado que lleva en su cabeza será un traidor. El incumplimiento de las normas de la iniciación, de la consagración y de la conducta apropiada en el ambiente profano es una infidelidad y una amenaza a la autoridad, no de los hombres, sino a la Divinidad.  Exponiéndose a los efectos desagradables de su ira. Los culpables sólo pueden reparar el daño mediante el pago de una cuantiosa multa y adherirse a los ritos del Fla, el conjuro y su purificación, el Wùslasla. Ante tanto dato y precisión, no debemos perdernos ni olvidarnos de qué hablamos: de religión, de fe, de creencia y en este caso concreto del Vudú y sus normas..

En la pedagogía de la iniciación, se requiere que el neófito muestre su capacidad y resistencia durante los ensayos de formación; pues en sí mismos son una forma condensada de lo que afrentará en la vida. La formación a través de ensayos, ya es una característica del sistema educativo Fon en general, que encuentra su expresión más fuerte en el Hun kpamê. La disciplina y la tenacidad son esenciales, y el castigo corporal sirve para desarrollarlos. En este sentido, se puede decir que “el conocimiento deja marcas en el cuerpo”. Cada Vodunsi ‘almacena en su mente y hasta en su cuerpo, la palabra iniciática que se inculca por medio de gestos, actitudes, ritmos y, si es necesario, la flagelación’, las palabras y los gestos del profesor tienen que ser memorizados y reproducidos exactamente por los estudiantes. La pedagogía de la iniciación consiste en la transmisión de las palabras y los gestos, lo que requiere que se interactúe entre el grupo de iniciadores y el de los iniciandos. La mente, el corazón y el cuerpo trabajan juntos para construir el hombre o mujer total.

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Además de aprender la lengua vudú y los cantos y bailes culturales, para satisfacer las necesidades materiales del convento y del Hunnon, sumo sacerdote vudú, los jóvenes deben dedicar ciertas horas de trabajo en los campos y en tareas manuales: hacer cestas, esteras, tejer rafia… que luego se venden en los mercados locales por los sirvientes del convento. “No hay un dolce far niente en el período de iniciación; la pereza es tan odiada como la peste; Kajêkaji mo¿hwemê mlon, dicen: ‘el neófito no toma siestas’ ”.

El Vodunsi, hombre o mujer, debe demostrar madurez y ser serio en materia de religión.  De esta manera contribuyen al equilibrio y orden, la integridad social, cultural y religiosa de su comunidad y gente. Antes de volver al mundo de los no iniciados, después de su iniciación y consagración, entre otras recomendaciones se les insta a cultivar un sentido de hermandad con todos los demás Vodunsi, a respetar el vudú y sentirse responsable de la tierra de sus antepasados.  La ceremonia de la entrega de tierra al ex Kajêkaji es significativa a este respecto.

“Unos quince años después de que yo fuera Kajêkaji, el Vodunun reunió a todos los Vodunsi de mi año y nos dijo que él iba a encerrarnos en un retiro, Xwe xo. Nos habían exhortado a llamar con un grito estridente, ¡¡gbo!! al Vodunon, hasta llegar a nuestras casas”. Cogió un poco de tierra en la mano izquierda y con el gesto de ofrecerla, dijo: Tonye Danxome ko emi alomê nu hwi ma nu e Jê ayi gbede o “Esta es la tierra de la Danxomê que pongo en tus manos, nunca la dejes caer!”

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Orígenes históricos del Vudú SOCIOLOGÍA

De la familia o Hennu, al país o A.

Hennu designa la familia, reducida o ampliada, es la primera unidad de la organización social Es una comunidad en línea de sangre, unidos por un mismo antepasado, con reglas que prohíben desde determinados alimentos a estrictos actos morales, la familia Vodun es leal a sus cultos y divinidades. Tò es una agrupación de varias familias o varios Xwe, recintos de los padres.  También están obligados a cumplir las reglas, Tosu, y huir del pecado mediante prácticas sagradas que impone el protector de vudú, el Tovodun  y los sacerdotes del culto.  Aquí, más que en el ámbito familiar, la influencia recíproca de la autoridad política y religiosa es evidente. Es corriente, que en el vudú prevalezca la consagración de los jefes tradicionales.  Y, en general los oráculos Vodun también son irrevocables: de ahí el miedo que inspiran y la capacidad consecuente para controlar los actos sociales. De este modo, en la sociedad tradicional, un grupo social sin su vudú es frágil y abocado a desaparecer. Cabe señalar aquí que aparte de la composición étnica o interétnica  de los integrantes del vudú, este es más eficiente cuando la mayoría de sus componentes son de origen extranjero.

De hecho, en vista de estos ejemplos sobre el papel funcional del vudú, no podemos sino admitir la dimensión del fenómeno: el vudú no es un fin en sí mismo, pero el conjunto de sus prácticas si conducen a un mismo fin.

26 XIII capítulo Vudú y monoteísmo Ciertos etnólogos llegaron a la conclusión de que el vudú es la ilustración perfecta de politeísmo, al identificar el vudú como un fetichismo idolátrico o un animismo supersticioso, Esta es tal vez la verdadera y única relación con el Panteón de los dioses griegos.  Pero con cada analogía que se explora se ajusta cada cosa en su medida y proporción, incluso el desconocido dios al que se erigió un templo en Atenas en tiempos del apóstol Pablo, no tiene el mismo valor que el Mawu del Sur de Benin a quien allí se rinde culto, e incluso este no es invocado por todos los sacerdotes de los diversos vudú.  De hecho, el fenómeno vudú tiene un único objetivo a pesar de su multiplicidad de expresiones y manifestaciones. Es la expresión del ‘homo religiosus’ a través de una cultura determinada. En el imaginario colectivo de sus creyentes, el culto rendido a las divinidades conocidas como Vudú es un atajo hacia el Dios Verdadero cuya revelación aún se está desvelando; en última instancia, es a este Dios al que se da todo el culto, el único digno de ser adorado.  De hecho, en este mismo punto de vista, es el gran Dios que creó a todos los hombres y a todos estos vudú, dándoselos a los hombres como intermediarios.  Hay quien ve similitudes e incluso concomitancias entre esta actitud mediadora y la que se le otorga a Jesucristo, introduciendo la idea de que la intermediación del vudú es un escalonado paso previo para la aceptación de Jesucristo como el único mediador entre Dios y el hombre. Digamos que esto está fuera de lugar: Para un creyente vudú, este es el camino y para un cristiano Cristo está más allá de modelos. Aunque es bien cierto, que muchos sincretizan ambas creencias. Reseñemos no obstante que estos no dejan de ser más que conceptos religiosos interpretados por gentes religiosas.

Aunque para definir esta creencia he puesto como idea de Dios un diamante al que se tallan facetas acrecentando cada uno el brillo de un único dios, lo que me sirve a su vez para el resto de religiones teocráticas, otros ven directamente en esto un sistema politeísta. Ni me planteo una discusión, pues allá cada cual con sus creencias. Pero me parece que el vudú, como las otras, conforma un monoteísmo poliédrico que se atribuye una relación activa con el cosmos, la naturaleza, y los seres humanos fallecidos, intermediando, como la Virgen y los Santos, ante Dios, obviando la relación directa con él. El panteísmo, Dios en todo, es más bien ‘pan en teísta’, todo en Dios. Lo que no está muy lejos de la creencia cristiana en un Dios único.  27 Iniciando la ceremonia vudú en Benin.  Foto de Marilynn Windust

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XIV capítulo LUCES Y SOMBRAS DEL VUDÚ No todo es santificable en cualquier religión. Y aceptando los valores sociales y éticos que encierran, todas, el vudú también, tienen lados oscuros. Veamos los dos principales.

Lo sagrado y la violencia Algunos estudiosos del vudú, lo definen como ‘dictadura de lo sagrado’, al observar determinadas prácticas en sus manifestaciones culturales y conductas morales.  Lo sagrado es por lo general, lo que nos supera y en lo que en última instancia, depositamos nuestra confianza, lo que somos y tenemos, para que nos proteja y asegure la supervivencia. 

Esto encierra de por sí la idea de por qué se consideraba sagrados a los soberanos, a los que incluso llegaba a deificarse. En el caso del vudú, lo sagrado asume niveles aún más aterradores. A veces, determinado vudú puede buscar venganza. Otro matar. Y otro requerir un sacrificio humano. Quien haya logrado esclavizar a un vudú para sí, previó beneplácito del pueblo, y se encuentre socialmente aislado por ello, se olvida fácilmente la gente que es alguien que habla en nombre de la divinidad. Por tanto, ejercer la violencia se convierte en algo normal y sagrado, sobre todo en la medida en que las represalias ejemplares se suelen solicitar para disuadir a aquellos que pudieran estar tentados de preguntar por qué. Esta violencia se manifiesta tanto en la mística austeridad conventual como a nivel de las prácticas ocultas complementarias.   Lo que a veces se pone de manifiesto en sus actos culturales, incluso en los folclóricos.   Frente a esta violencia las posibilidades humanas quedan totalmente indefensas.  A veces se designan individuos susceptibles del sacrificio en los mismos conventos. A la llegada del cristianismo, las autoridades de las Iglesias cristianas, mantuvieron tensas disputas con los sacerdotes principales vudú de conventos, que se judicializaron administrativamente, dados los múltiples secuestros de catecúmenos. En comparación con los casos de violencia física, la dimensión oculta del vudú es aún más aterradora.

Vudú, brujería y magia Con la funcionalidad que del vudú se ha descrito anteriormente, se podría decir que es simplemente una religión naturalista. Sin embargo, todo el poder del fenómeno se basa en dos realidades meta-racionales, la magia y la hechicería. Son estos los que le confieren su poder, la viabilidad de sus estructuras jerárquicas y de su crédito con el pueblo. Es un universo complejo al que no se puede penetrar y salir indemne. Lo que es aún peor es el uso maléfico que se hace de su poder. Las palabras clave son Bô, encantamiento, y Azé, brujería. El primero se supone que protegerá de maleficios. Pero el que sabe cómo hacer el antídoto también ha conocido el veneno… Así el Bô también puede lanzarse contra alguien como un maleficio, o Ë bo’é.  En cuanto a Azé, parece que debe haber también un conjuro de protección denominada magia blanca. Pero no hay nada más peligroso que este mundo inescrutable donde el mal toma la forma del bien e impone un código de conducta. Es precisamente esta connivencia entre el vudú y estos círculos esotéricos dañinos que encuentran en la incultura su caldo de cultivo, dado que en el vudú los rituales de culto están ampliamente mezclados con los culturales.

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XV capítulo CULTO Y CULTURA Distinguir culto de cultura es condición sine qua non para cualquier intento de inculturización.

En el área cultural del sur de Benin, que es en la que nos movemos, es innegable la arraigada influencia de lo religioso en las estructuras sociales, económicas y políticas. El hoy en estas estructuras, sigue en lo básico anclado en la época de los venerables antepasados; los eventos, conmemoraciones o rituales, mantienen, casi en su más mínimo detalle, los modos y formas originales, proyectando una cierta continuidad según la voluntad del vudú. La farmacopea constituye una fuerza importante de los conventos. Cada hijo, cada familia, cada entidad sociogeográfica grande, o A, tienen su especial vudú que se impone como el área principal de la búsqueda de sentido existencial. Para entenderlo mejor, para un dominico nadie mejor que santo Domigo, para un franciscano que san Francisco o para un jesuita que san Ignacio.  La sabiduría tiene como base el temor al vudú. Hasta la economía está supeditada a las decisiones que tome sobre ella el vudú. “El arte de las artes, en otras palabras, la política, está marcada por la realidad vudú”, llegan a decir.  De estos diversos datos, provenientes de fuentes en la zona, se podría inferir que la religión vudú impregna el tejido social hasta el punto en que la veneración puede suplantar la cultura. Esta deducción es mucho más teórica que real pues el vudú no absorbe todo lo que es cultural. Hay una fuerte tendencia en todas las religiones a ser reemplazo de la cultura. De hecho la liturgia, no deja de ser referente de aspectos culturales, de los que se ha apropiado para desarrollar el culto, aunque los presente como signos propios, como determinadas vestimentas, colores, palabras o gestos; aquello que sirve al hombre para su comunión con lo trascendente.  En el vudú, esto es muestra específica de devoción y religiosidad. Los actos esenciales de la adoración en la religión vudú son sacrificios, de propiciación o acción de gracias, con ofrendas y oraciones. Comuniones y ritos anuales de purificación completan la amplia gama de formas de culto ritual. Del impacto del vudú en la vida cultural, son muestra las obligadas prohibiciones morales y prescripciones varias o vudú Su. Para muchos, interesados en concitar el vudú y el cristianismo, deslindar el culto y la cultura es la condición primordial para un diálogo veraz entre esta cultura y el cristianismo, con el fin de iniciar un proceso de inculturización. Aunque para limar asperezas, enseguida se afirme que de ningún modo se pretende insinuar que la religión en su conjunto sea una grosera y negativa idolatría.

. 29 Indudablemente y como en todo, y donde no digo yo, hasta ellos admiten desviaciones y fallos, en encantamientos, magia, brujería, fetichismo o su capacidad para explotar los sentidos, que se utilizan sobre todo para ostentar poder. Se apropian y utilizan signos que promueven actitudes supersticiosas y mágicas, que acaban por infundir una sensación generalizada de terror y maldad en las prácticas del vodun. De ahí la perplejidad y escepticismo cuando de repente se topan con un vudú que promueve una cierta moralidad.  El Hennu, el Ako, o linaje y el A, el vudú, constituyen un elemento de cohesión social. Las ceremonias particulares regularmente celebradas por cada entidad social vudú, proporcionan grandes momentos de fraternidad, a las que sus seguidores están obligados por prescripciones legales y prohibiciones específicas.  Entre los componentes se establecen normas de solidaridad, en las que las disputas entre seguidores del mismo vudú se solucionan, generalmente, en el convento o en la Vodunun, casa común. Además, el vudú no tolera la trasgresión de sus prohibiciones. Esto mantiene entre los adeptos al Vodun una fidelidad permanente. El compromiso total de los exadeptos al Vodun que se han convertido al cristianismo es una prueba de ello. Por último, cabe señalar que si el vudú no se opone a las reglas de la vida conocida como Gbêsu, los acepta de manera implícita. Los Gbêsu sostienen que la destrucción de la vida o la traición entre amigos son abominables. Las características que se centraron en consecuencia, son los valores de la fraternidad, la solidaridad, la comunión y la fidelidad religiosa, sin olvidar las prohibiciones sociales a los que el vudú implícitamente dan crédito.

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XVI capítulo CONCLUSIÓN Para concluir esta reseña sobre la religión tradicional vudú de Benin, cabe señalar que no es posible contarlo todo, ni incluso en sus aspectos esenciales. Sin embargo, a pesar de todos los excesos a su descrédito y como fenómeno cultural, llega a ofrecer numerosos valores. Pero el nudo gordiano sigue siendo la dificultad de otorgarle una coherencia y sentido, como el de  vaciar el vudú de su magia y hechicería que resultaría beneficioso para el pueblo de Benin.  Pero por el momento, esto parece una empresa utópica, hoy aún más que en el pasado. 30 De camino a Ouídah. Benin 1993

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De hecho, los diecisiete años de políticas marxistas-leninistas en Benin, 1972-1989, con campañas antireligiosas y la caza de brujas, habían contribuido a la disminución de la importancia y la reducción de la influencia del vudú. Pero con la llegada de la renovación democrática desde 1990, el vudú ha recuperado la vitalidad.  Entre el 28 de mayo al 1de junio 1991, un simposio de los grandes líderes del culto Vodun se celebró con el objetivo de restablecer un cierto grado de reconocimiento legal de esta religión tradicional. En 1993, se organizó un gran festival internacional que se celebró en Benin: “Ouidah 92”. Su efecto fue fomentar su renovación. En el mismo año, la visita del Papa Juan Pablo II y su encuentro con los lideres Vodun, profusamente difundido, activo a los que lo interpretaron no como un signo de diálogo, sino como la indicación de que la Iglesia, por fin reconocía que el culto vudú tiene su lugar. Esta combinación de circunstancias hace que en Benin, el vudú se esté organizando y estructurando cada vez más como una religión tradicional, con su propio día nacional festivo, el 10 de enero y una jerarquía representada a nivel nacional. En suma, para llegar a estos  adeptos al Vodun, a las Iglesias evangelizadoras ya no les bastará con usar sólo la Biblia y agua bendita, sino que tendrán que ofrecer otras contrapartidas y sobre todo entenderles y escucharles antes de empezar el sermón.

31 Juan Pablo II En Ouidha saludando al Sumo Sacerdote del Vudun en 1983

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NIGERIA – VUDU – BENÍN

Lo primero recordar cómo se trazaron las fronteras. Lo segundo, cómo los siglos pasados han trazado conciencia de pertenencia en las siguientes generaciones, marcando también esas fronteras en lo cultural, diferenciándose.

33 El Vudú entre Nigeria y Benin

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Desde 1997, un año después de que el gobierno decretara oficialmente el vudú como una religión, practicada por cerca del 60% de los 7,4 millones de residentes de Benin, miles de creyentes se congregaron en Ouidah, el centro histórico de culto vudú, para recibir las bendiciones del jefe vudú de la ciudad. Las celebraciones comenzaron cuando el sacerdote supremo del vudú sacrificó una cabra para honrar a los espíritus, y se caracterizaron por los numerosos cánticos, bailes, batir de tambores e ingestión de ginebra. La playa también se convirtió en una improvisada pista de carrera de caballos por unos momentos.

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La espiritualidad conocida como Vudú por tanto no proviene de Benin sino que es una herencia ancestral llegada de las orillas del Nilo en su ribera Occidental. Las ‘bases de las tradiciones originales religiosas’ conocidas como Vudú son exactamente iguales a las de los pueblos Yoruba de Nigeria. Herencia directa de las tradiciones milenarias de las riberas del gran río. Ambas religiones sin embargo difieren sustancialmente en lo místico y litúrgico en los respectivos países, siendo en determinadas zonas del continente americano donde se funden. Los, seguidores de la religión Yoruba y del Vudú, sí recurren a los Orishas para manifestar las diversas facetas del Dios Creador.

Dada la relativa cercanía entre estos pueblos, los Ewe o Fon de Benin entre otros y los Yoruba de Nigeria, es por lo que a veces nos encontramos con manifestaciones al creador designadas con el mismo nombre o guturalmente similares.

Así tenemos al Shango Yoruba nombrado de igual manera por los Ewe y Fon

Como Shango podemos citar a Legba que para los Ewe, Fon y demás es Papa Legba y es Elegbara para los Yoruba

Yemanya, Sakpata y otros, son así mismo conocidos por ambos pueblos, o el concepto Fa que para los Yoruba es Ifa, que varían en lo litúrgico, medios y modo, pero no en lo místico.

Parece que el término Mawu, también podría derivar de un antiguo vocablo Yoruba. Recordemos que estos, también fueron originarios del valle del Nilo, como acreditan fundados estudios entre los que destacan los trabajos del antropólogo Cheikh Anta Diop y que relata en su libro ‘Naciones Negras y Cultura’ o en el de Olumide Lucas en su libro ‘Religión de los Yoruba’.

Parecen refrendar también todos estos estudios que el origen de los pueblos más al este, en Benín, como los Ewe, Fon, Adja, Goun o Nago y otros. serían de descendencia y origen Yoruba y que escindidos se ubicaron en territorios no muy alejados de sus mayores.

Es por causa de la esclavitud extrema que se produjo desde el siglo XVI al XIX y de la que los pueblos del golfo de Benin fueron esenciales suministradores, que dicha tradición se instalo en el recién descubierto continente americano y se asentó en poblaciones como Brasil, Cuba, Haití el Caribe en general, las Antillas y Luisiana o Florida en USA.

Es significativo en toda África y por tanto en estas dos religiones el concepto de ‘posesión espiritual’. Donde el espíritu de un difunto en unas o de un vivo en otras, puede ‘tomar’, ‘montar’ o ‘poseer’ el cuerpo de una persona.

35 El nigeriano Egungun, por ejemplo, foto nº 35, se cree que está poseído por los espíritus de los antepasados muertos colocados sobre la tierra para guiar a los vivos debiendo ser tratados con respeto. La idea del “espíritu” aparece en muchas formas Egungun es sólo una de entre las muchas encarnaciones espirituales.  36 Egungun, en Benín y otras partes de África Occidental, comparte nombre pero se manifiesta de manera diferente como vemos en la foto nº 36.
Al tiempo en que tiene lugar este pintoresco festival en Ouidah, que implica una semana de actividad, se unen concitadas personas llegadas del resto de Benin, así como de Togo y Nigeria que descienden sobre la ciudad el último día. Los seguidores de la religión se reúnen junto con los turistas. Estos devotos, muchos cubiertos con las pieles de animales sacrificados, cantan y danzan con los lugareños mientras beben ginebra. El festival muestra a estos espíritus voodoo, pero de origen nigeriano, caminando por las calles. Cada espíritu representa la reencarnación de un miembro muerto de un clan, como en este caso del pueblo Nagu de origen yoruba, pero asentado en Benín. 

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Zangbeto 37

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E festival cuenta con diverso tipos de espíritus Egungun como Zangbeto, que gusta de hacer trucos y magias. Los Egungun son bailarines enmascarados que representan los espíritus ancestrales de los Yoruba, un grupo étnico de Nigeria, que se cree bajan a visitar la tierra para poseer y dar orientación a los vivos. La ciudad de Ouidah es el corazón del Voodoo de Benin, y con el convencimiento de ser el lugar de nacimiento espiritual del Voodoo, Vudú, o Vudun.

Para saber sobre los distintos festivales Egungun, ir a los respectivos textos disponibles sobre los pueblos que los practican, como los Yoruba, Fon, Ewe o Ga entre otros.

38 El Papa Benedicto XVI reunido con adoradores del vudú en Ouidah. Benin. Como anteriormente lo hizo su predecesor Juan Pablo II.

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Porqué el Vudú ha sido demonizado en todo el mundo?

En un primer lugar por las claramente imperantes religiones llamadas reveladoras, judaísmo, cristianismo e Islam, a las que les cuesta dar cabida a cualquier otro concepto o interpretación espiritual que no pase por sus conceptos o proselitismo.

En segundo lugar la cantidad de hombres esclavizados provenientes de África que asolados y desolados tuvieron que buscar refugio en sus creencias como medio de resistir mentalmente su situación. Lo que a su vez propició la unión entre ellos y que de esta manera se opusieran paulatinamente con más resistencia contra dicha situación, lo que produjo no pocos quebraderos de cabeza a los esclavistas colonos.

Este fue el caso por ejemplo de Haiti donde los esclavos usaron el conocimiento iniciático obtenido de esta espiritualidad en la famosa ceremonia llamada del ‘caimán de madera’ a fin de poner en marcha la revolución haitiana y liberarse

La tercera razón es el fracaso de los occidentales y sus misioneros, pese a su reiterada obstinación basada prácticamente en el mal trato y el abuso, por convertir al cristianismo a los practicantes de estas y otras creencias similares.

Este dilema de o conmigo o contra mí, es el que ha preconizado la diabolización de estas otras creencias, el llamado Vudú, o la religión Yoruba.

Vodoussis en un festival vudú 39 Es clara la influencia española en las mantillas de estas dos sacerdotisas, como lo son de su origen africano los collares de una, claramente nigerianos, a la izquierda y de Benin la de la derecha, pero asistentes como tantos otros al congreso anual en Ouidah, aunque tal vez llegadas del continente americano.

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40 En las habituales ofrendas de sangre esparcida sobre los concurrentes y vertida sobre la tierra, no es usual que dejan participar en ellas a forasteros.

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Aparte del sacrificio de pollos al estilo primitivo o la automutilación, el festival cuenta con el ondear de falos de madera además de la desenfrenada ingesta de ginebra.  Los sacerdotes arrancan la garganta del pollo con sus dientes, rociando sangre por todas partes y avivando así el miedo a la infección de la gripe aviar.  Sin inmutarse, los sacerdotes beben alegremente la sangre. .

Además, ellos matan una cabra, en honor al espíritu de la pitón asentada en el corazón de la religión vudú, a la que llaman Dangbe, que tiene su propio templo vivienda en Ouidah donde más de 400 pitones son mimadas por los devotos del culto, Legba, a la serpiente.

 41 Imagen a la entrada del templo de pitones, junto al Bosque Sagrado, en Ouidah

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Pitones aparte, a casi todo lo que importa se le da una categoría y nombre vudú.  La votación nominal incluye la tierra, el viento, el trueno, los árboles baobab gigantes y los murciélagos vampiros: todo ello mezclado en una especial ‘sopa mágica’ virtual.

El bosque tiene una serie de estatuas de los espíritus vudú más venerados. Entre ellos a Kpassé. La leyenda cuenta que hace siglos el Rey Kpassé huyó de sus enemigos y escapó hacia el bosque donde se encontró a sí mismo en un árbol llamado Iroko. Este Bosque Sagrado en Ouidah, es donde nació y se puede ver a Abojevi.     Allí en el bosque Sagrado de Abojevi se verá a Legba, con su gran erección, el dios favorito de Abojevi, al que reverenciaba por lo que es el lugar idóneo, que incluso él hubiera elegido para el templo a la pitón. Recordar que la comunidad también se llama Dangbe, comunidad de la serpiente.   También se puede ver a Shangó, dios del trueno, con los cuernos y la flecha roja en la boca.  Los visitantes que van a honrar a alguna de estas ‘deidades’, al final entonan: “Esperemos que nosotros también lleguemos a ver nuestro propio bosque sagrado algún día”.

Allí cerca se creó el  Womad  el festival inter étnico de las culturas.  

42 Seguidores de Vodun, Benim. Foto de Ann Christine Woehrl

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PINCELADAS En una breve visita a Benín

En Ouidah reside quien es considerado el Sumo Pontífice de la religión vudú, El Dagbo Hounon Tomadjlehoukpon II que se sienta con toda majestad en su trono, que no pasa de ser una amplia butaca de madera. Su tiara es un gorro de paja de aire playero, y todo su armiño una túnica con pantalón de tela estampada de vibrantes colores. Pero las apariencias engañan. Viene un fiel a verle y se postra ante él hasta besar el suelo con la frente. La gente le tiene por un descendiente de una estirpe divina que vino del mar. El Dagbo, decimoprimer descendiente de la suprema jerarquía, acepta como óbolo una botella de ginebra holandesa. No hay problema en visitar su casa palacio, decorada con los escudos pintados de su dinastía. En el patio hay un ara de sacrificios llena de huesos de animales. En este diminuto Vaticano de Ouidah, con suelo de arena y paredes descascarilladas por el aire caliente y salitroso, no preside San Pedro con sus llaves sino una estatua de escayola de Hévioso o Shangó, el dios del trueno, el que lleva un martillo en la mano. Aunque para ver estatuaria del vudú no hay mejor sitio que el bosque sagrado de Kpassé, en el barrio Tové. Nada más adentrarse uno en ese jardín urbano de Ouidah, empieza el estruendo. Millares de murciélagos colgados boca abajo de las ramas de los irokos y otros árboles majestuosos lamentan la irrupción a mediodía y despegan. Hay partes del cielo que se oscurecen mientras aumenta el griterío. ‘El guardián’ del bosque sagrado no ve ninguna contradicción porque los murciélagos frugívoros vuelen de día en vez de salir al atardecer en busca de frutos: “Este es un bosque sagrado. Por eso todos los seres siguen normas distintas a las normales”.

El bosque de Kpassé debe su nombre al segundo rey de Savi, localidad a 11 kilometros de Ouidah que fue capital del reino de Huéda. Se atribuye a Kpassé la fundación de Ouidah en 1550. Al morir Kpassé se metamorfoseó en un árbol, y de ahí quizá venga la sensación de intriga que produce el bosque sagrado. El capitán Jean Adjovi se hizo cargo del lugar entre 1920 y 1928, y lo fue llenando de esculturas de divinidades, a cuyos pies se celebran aún ceremonias de Vudú Gozin, y algunas duran tres lunas. Tras una puerta decorada con panteras pintadas, da la bienvenida una estatua de Legba, el dios de las encrucijadas, el infractor, representado con cuernos y un gran miembro viril. Un mero ejemplo de las esculturas de esta especie de Bomarzo beninés lleno de un gusto entre esotérico y extravagante. Dan, otra deidad del vudú, tiene tres caras: ve todo. Otra es una serpiente que se muerde la cola, el Uróboros clásico revisitado en un bosque donde tus pasos resquebrajan hojas secas mientras los murciélagos ahogan la paz con su algarabía.

Un panteón con 260 deidades. Kpassé no es un mundo tan lejano para el sentir de la cantante Angélique Kidjo, que nació en Ouidah y que ha conseguido fama mundial con su voz y su forma de sentir las raíces. Las vibraciones artísticas siguen sus  propios caminos y, a veces, se cruzan.

Ahí está la emotiva versión que hizo la Kidjo en 2003 de Voodoo child, de Jimi Hendrix. O su Djin, Djin de 2007, que significa “cuando suenan las campanas anunciando el amanecer”, algo que en África está fuera por un momento del duelo y la necesidad. “No acepto un no como respuesta”, cantaba Kidjo, lo mismo que Hendrix, que simulaba ser un “niño vudú”.

Es, ya se sabe, tiempo de fusiones, y también de confusiones. Aunque el vodoun sea una religión seguida por el 17 por ciento de la población, según un recuento oficial de 2002, la mayoría en Benín, siendo cristiana o musulmana nominalmente, respeta los cultos del vudú. Sus ceremonias no faltan en sus ritos de pasaje, en su folclore y curanderismo. Cuando el comandante Mathieu Kérékou dio el golpe de Estado en 1972, el vudú quedó prohibido en Benín. En nombre de la revolución marxista leninista, que duró 17 años, muchos sacerdotes o vodounon fueron encarcelados. No era tolerable adorar serpientes, o que entrara en trance una vodoussi o sacerdotisa del vudú, ni cualesquiera rituales en público. Pero por la noche, en la casa, bajo cuerda, continuaron las ofrendas a los dioses de un vasto panteón, donde lo mismo se adora a Mami Watta, la sirena, que a los Marassa, los dioses gemelos.

Típico de algunos yovo, como llaman en Benín a los blancos, es asociar la palabra vudú con maldades como pinchar muñecas con alfileres o poner la foto de un enemigo en un frigorífico. Desde un tiempo ancestral, pongamos cuatro mil años, el vudú, una religión sin biblia ni libro mayúsculo, venera un principio de energía creativa o acé. Eso aparte de panteones tan floridos que cuentan hasta con 260 deidades, y con el juego constante de los cuatro elementos: aire, tierra, agua y fuego. Y además tienen el fa, un sutil arte de la adivinación que mueve 16 símbolos primarios, que dan combinándolos 256. Un oráculo más sofisticado, creen algunos, que los I Ching de los taoístas con solo ocho símbolos y 64 combinaciones. Al mismo tiempo un beninés tiene en cuenta que en las encrucijadas de la vida conviene una protección que puede proporcionar Legba, dios representado en infinidad de estatuas con un gran miembro viril. Es el mismo dios a quien llaman Exú en Brasil y en cuyo honor la gente echa al suelo las primeras gotas de su bebida. En Benín los sacrificios del vudú suelen ser más voluminosos. En el mercado de Dantokpa en Cotonou hay una sección de materiales mágicos, cráneos de babuinos, lagartos disecados, todo cuanto parece poseedor de fuerza oculta, de ser susceptible de constituir un talismán, o de incorporarse a un fetiche, al cual se riega con sangre de pollo o de cabrito. Y antaño, con sangre humana.

Adoradores de serpientes. En asuntos de perfil inseguro no es extraño que la rumorología se dispare. Ni siquiera se ha librado el alcalde de Cotonou, Nicéphore Soglo, un antiguo alto funcionario del Banco Mundial que enfermó al poco de ser nombrado jefe del Estado de Benín en 1991, tras el largo periodo de dictadura. Dijeron que su mal era por un embrujamiento, y el caso fue que Soglo viajó a París para curarse. Luego están los innumerables curanderos de vudú, y los guardianes de la noche o zangbetos, como si fuesen los mágos de las calles de Benín, y la gente cree en ellos por inercia, por falta de recursos o de una sanidad extendida. 

Todo eso y más es moneda corriente en Ouidah, epicentro del vudú también por la importancia del culto consagrado a Dan o Dangwé, la serpiente del arco iris. El gran templo de esa deidad mayor del vudú queda frente por frente de la catedral de la Inmaculada Concepción, construida por los franceses en 1905. Dangwé tiene entre sus prerrogativas la de ser deidad de la prosperidad y del dinero.

Descendiendo a lo visible, Dangwé es una serpiente pitón, o muchas, porque todas son sagradas en su templo. Hasta un centenar de pitones reales se acogen en una capilla abovedada y ornada con frescos que, a su modo, describen una Creación. Los adoradores de las serpientes de Ouidah no dicen que una pitón ha muerto, sino que ha caído la noche. Cada siete años se celebran grandes fiestas de purificación en el templo de Dangwé, no importando que sus cúpulas de sacrificios sean de altura mucho más modesta que la del cercano campanario católico.

Richard F. Burton, cónsul inglés en Fernando Poo, en su visita a Dahomey en 1863 observó que ya no se cogía a las vírgenes por las calles en Savi para llevarlas a los conventos de Ouidah. Pero seguían con sus procesiones de serpientes y la gente de Ouidah les ofrendaba “arroz y maíz, aceite y alubias, tejidos, cauríes y otros bienes”. Marc, el actual guardián del templo de Dangwé, te conduce hasta el foso donde se amontonan decenas de pitones reales buscando un hueco para refrescarse y beber en una olla de barro. Una boa particularmente gorda y activa ha ocupado el recipiente sin miramientos y Marc ha de cogerla tirando con fuerza con sus manos para dejar sitio a las demás. “Todos los días, dice Marc,  hay que traerles ratas, es su comida principal”.

Fuera del templo alguien toca la gran calabaza con ritmo de tchinkoumé y los pies se van solos. El mar, como la vida, continúa.

Maquis, las mejores delicias de Benín
Los maquis, palabra importada de Costa de Marfil, son restaurantes populares que se pueden encontrar en cualquier rincón del país. Una especialidad que no suele faltar en estos establecimientos es el agutí, un gran roedor, y a veces el mono. Entre las variaciones vegetales está el ñame pilée, que se hace machacando ese tubérculo en un mortero y asándolo. La popular gboman es una salsa elaborada con pimientos rojos y verdes, jengibre, ajo y cebolla, para acompañar pescado seco, gambas o carne. El monyo es una salsa de tomate y cebolla con pescado frito. Por las calles también se vende el waragachi, un queso con forma de bolas y color rosado, que hacen los pastores fulani, la etnia peulh, del norte del país. Mezclan en la leche látex de un arbusto, el ‘manzano de Sodoma’, o del ‘algodón de seda’, Calotropis procera. Tras una coagulación de unos veinte minutos añaden una hierba, Xylopia aethipica, pimienta negra y sal.

 En los lagos de agua levemente salobre hay poblados de palafitos, como Ganvié, donde la gente va en piragua a la iglesia de los Cristianos Celestes o a un santuario de Kokou, el dios de los guerreros, el que pide en sus rituales pintarse el cuerpo y la cara con djassi, harina de maíz y aceite de palma. Entrar así en trance es lo suyo. Especialmente los esclavos de las etnias fon y yoruba fueron quienes llevaron a América los principios del vudú que se practicaba en Dahomey, el antiguo nombre de Benín, y que para ellos era una religión, y una forma de entender el mundo y la vida. De ahí viene parte del vudú de Haití, del candomblé de Brasil, del hoodoo del sur de Estados Unidos, de la santería de Cuba. 

La propia palabra vudú, y sé que me repito, deriva de vodoun, que en la lengua fon de Dahomey significa lo inefable, lo ineludible. Algo a lo que no se puede uno abstraer, que tiene que ver con el mundo de los antepasados, y con su vigilancia sobre los vivos, y que en principio supera una mera superchería para sacar cuartos, o para hacer maldiciones al estilo de muñecas pinchadas con alfileres. El vudú constituía una religión ancestral, y en Benín la siguen acatando, con sus más y sus menos, la mayoría de la población.

No hay lugar más intenso en Ouidah que la Ruta de los Esclavos, una pista de tres kilómetros jalonada con estatuas de dioses del vudú. Al final, al borde del Atlántico, se alza la Puerta de No Retorno, un arco solemne que simboliza el punto de embarque de los esclavos y su despedida de la tierra natal, de las palmas cargadas de frutos de aceite rojo, y de sus raíces.  Muchos estaban destinados a la muerte en la travesía. A los supervivientes les esperaba una vida de látigo y humillaciones en la plantación o en la mina americana. Y con todo, los esclavos conservaron su fe en dioses o luas de su tierra natal, y en que hay una vida tras la muerte. Egungun, el dios de los antepasados que retornan, está representado en la Puerta de No Retorno con una estatua sin ojos ni boca, recubierta de cauríes, las conchas que hasta el XIX equivalían al dinero.

En 1680 los portugueses edificaron en Ouidah un fuerte, São João Baptista de Ajuda, reconvertido en Museo de Historia. En realidad fue más que una fortaleza al uso, teniendo la virtud de simbolizar la capital de un país aparte, o mejor, de una entidad política fantasmal. Los portugueses reclamaron como propio su exiguo territorio de Ouidah, para ellos Ajuda, y no aceptaron su incorporación a Benín cuando la independencia del país en 1961, sino en 1975, cuando otros claveles habían florecido. Por supuesto, los ingleses, dominando en los Golfos de Benín y Biafra, trataron de hacerse también con la Costa de los Esclavos, desde Ghana a Nigeria. Luego cambiaron su política y se hicieron antiesclavistas, aunque a mediados del XIX aún triunfaban negreros de la calaña de Souza. Ése fue el Virrey de Ouidah en1980, según la novela de Bruce Chatwin, llevada al cine por Werner Herzog con el título de Cobra Verde de1987, y con las facciones de Klaus Kinski como protagonista.

El Vaticano de Ouidah.  Muchos puntos de Ouidah evocan su pasado negrero: el barrio Blézin o de Brasil con la casa de Souza; la antigua cárcel de Zomai, que significa “sin luces”, donde encerraban a los esclavos para que perdiesen la noción del tiempo antes de ser embarcados. La espuma de las olas parece nata batida en las largas y vacías playas de Ouidah, la vieja capital de los esclavos. La resaca es traidora y aún queda la barra: “Cuidado, prestad atención a la ensenada de Benín, donde muchos fueron y pocos regresaron”, cantaban los viejos marineros. Pero la peor parte fue para los esclavos, los que salían por miles de Ouidah, rumbo a América, llevando, además de sus grilletes, los fundamentos del vudú.

Sí, hay imágenes que espeluznan pero hay ataduras peores que los grilletes y cadenas que parecen regalos extraordinarios y que resultan más dolorosas para el cuerpo y corrosivas para la mente que las que tan desagradables os parecen en este tipo de foto. A veces las disfrazamos de esperanza, lo que en realidad es peor que la realidad que se aprecia y conoce cuando te ves así ‘revestido’.

Orígenes históricos del Vudú

VOODOO EL VUDÚ DE HAITÍ

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Orígenes históricos del Vudú

Haití  por muchas razones cambia su forma de culto desligándose de sus vínculos originales y desarrollando un carácter propio. El vudú creció en un medio de odio, sangre sufrimiento y tortura. El ritual  que se ofrece hoy reúne, en una misma fe, a Dios, los Santos y a numerosos elementos de la liturgia cristiana como son velas, campanas, cruces y oraciones, así como el bautismo y la señal de la cruz. Al vudú se le conoce su nacimiento más antiguo en Benín antiguo Reino de Dahomey, con capital en Abomey. Los cultos vudú veneran un dios principal, el Bon Dieu; a los ancestros y a los espíritus llamados Loa. A través de un houngan o sacerdote, o una mambo, sacerdotisa, se invoca a los loa con tambores, bailes, cantos y banquetes, y el loa toma posesión de los danzantes; durante la posesión y mientras permanecen en trance realizan curaciones y proporcionan consejos.

El 30 de Noviembre es el día especial en que los haitianos rinden tributo a los muertos; el sonido de los tambores, Macumba se hace sentir en toda la isla.

44 el Vodunun junto a sus acolitas Kajêkaji,

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45 Imprescindible licor blanco producido por blancos, preferiblemente ginebra.

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Abajo baño ritual… en la Laguna de Santiago y sus perennes cascadas, representación de continuidad y vida eterna que les introduce en el éxtasis previo a la magia de la posesión cuya puerta de entrada parece poder ser atravesada como lo es el agua de la cascada y conectar así con el espíritu que les propicie sus necesidades de descendencia, estabilidad o fortuna.

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La importancia que tiene el Hoodoo o vudú haitiano, creemos que merece su propio estudio, que está disponible con el nombre que ellos le dan Hoodoo.

LOUISIANA VOODOO


El Vudú de Luisiana , también conocido como New Orleans Voodoo, describe un conjunto de ceremonias religiosas que se originaron a partir de las tradiciones de la diáspora africana, básicamente producida por los algodoneros que los utilizaban como esclavos en sus plantaciones. Es una amalgama folclórico cultural derivada de las religiones que estos africanos practicaban en sus países de origen y que a través del tiempo se fue implantando entre sus descendientes afroamericanos, que se desarrolló al principio en francés y español, y que derivó en el creole, una mezcla de ambos idiomas, más los propios de los africanos que allí se juntaron y que acabó por asentarse entre la población de origen africano del estado de Louisiana, en EE.UU.  

Es una de las muchas encarnaciones basada en las religiones arraigadas en África Occidental con origen en cultos ancestrales originarios de Dahomey, en el Golfo de Guinea en África.  Sin estar realmente convertidos al catolicismo pero no quedándoles más remedio que aparentarlo de cara a sus amos, sincretizaron sus creencias con las del catolicismo y asumieron la cultura francófona implantada en Luisiana del sur, todo ello como consecuencia del tráfico y la trata de esclavos.  El Vudú de Luisiana se confunde a menudo con el haitiano y aunque tienen conceptos distintos es cierto que comparten más cosas que las que los separan, lo mismo sucede con el vudú del sur o Hoodoo. Se diferencia de otros Vodou en su énfasis sobre las Gris gris, reinas del vudú, que no comparten en otros lugares como Haití. El uso del Hoodoo sin embargo oculta una parafernalia única en el continente americano, y el llamado Li o Zombi Magnífico, el de la deidad de la serpiente. Fue a través del vudú de Louisiana que se dieron a conocer términos tales como el gris gris, un término utilizado por los Wolof, pueblo mayoritario de los actuales Senegal y Gambia. Igualmente las muñecas del vudú fueron introducidas en el léxico americano.

Reinas del vudú Durante el siglo XIX, las Reinas del Vudú se convirtieron en figuras centrales del Voodoo en los Estados Unidos.  Las Reinas del Vudú presidieron reuniones ceremoniales y danzas rituales. También obtenían ingresos mediante la administración de encantos, amuletos, y polvos mágicos garantizados para curar enfermedades, conceder deseos y confundir o destruir a los enemigos. Marie Laveau, 10 septiembre 1794 a 16 junio 1881, fue una médium criolla de Louisiana, renombrada Voodoo en Nueva Orleáns, donde ya nació libre. Retrato de Marie Laveau
Una vez que la noticia de sus poderes se extendió, su fama la convirtió en la única Reina del Vudú de Nueva Orleans. Ejerció como un oráculo, llevó a cabo rituales privados detrás de su casa de campo en St. Ann Street en el barrio francés de Nueva Orleans, realizó exorcismos, y ofreció sacrificios a los espíritus. También fue una devota católica, animando a sus seguidores a asistir a la misa católica. La influencia de sus creencias católicas facilitó aún más la adopción de las prácticas católicas en el sistema de creencias del vudú. Hoy, ella es recordada por su compasión por los menos afortunados, y está considerada una de las figuras espirituales más apreciada del vudú de Luisiana. Hoy en día, miles de personas visitan la tumba de Marie Laveau para pedir favores y su tumba tiene más visitantes que la de Elvis Presley.  Al otro lado de la calle, frente al cementerio, se dejan ofrendas de bizcocho a la estatua de San Expedito, pues la creencia popular asevera que estos presentes aceleran las gracias pedidas a Marie Laveau. San Expedito representa el espíritu que comunica el mundo de los vivos y el de los muertos. Marie Laveau sigue siendo una figura central del vudú de Luisiana y de la cultura de Nueva Orleans. A pesar de que aún no se la considera oficialmente santa, hay un fuerte movimiento a favor de su canonización. Muy poco se sabe sobre ella y los datos aceptados durante años dicen que Marie nació en 1794 en una plantación de un criollo francés, Charles Laveau y su amante Marquerite Darcentelin en Saint Dominique, la actual Haití, trasladándose a Nueva Orleans de niña. No hay pruebas concluyentes de que Marie en realidad naciera en 1801 en Nueva Orleáns, aunque en la investigación realizada recientemente por Ida Fandrich, esta encontró un certificado de bautismo de una Marie Laveau nacida el 10 de septiembre de 1801 en Nueva Orleáns, aunque no hay constancia y sigue siendo discutible que se trate de la misma Marie Laveau ya que era un nombre común en Nueva Orleans.

Marie fue descrita como guapa, alta y escultural con pelo negro rizado, parpadeantes ojos brillantes, piel rojiza y características ‘buenas’, lo que significaba que en ella prevalecía su ascendencia blanca en lugar de la africana. Se casó con un hombre de color, nacido libre, Jacques de París, en 1819, por lo que tendría entre 18 o 25 años en ese momento.  Sin embargo Jacques desapareció poco después de su matrimonio y fue dado por muerto. Cualquiera que fuera la explicación, Mari, a partir de ese momento se hizo llamar, la Viuda París. Tras esto se instaló como peluquera, arreglando lo mismo a mujeres criollas blancas, como a mujeres de color libres, con notable eficacia.

Marie finalmente terminó viviendo con Louis Christophe Duminy de Glapion en una unión de hecho. Fandrich cree que Glapion no era un hombre libre del color como se ha repetido en varias biografías, sino un hombre blanco que intentó superar las trabas de unos y otros, pero que no consiguió ser aceptado como su marido. Aunque las habladurías cuentan que Marie y Glapion tuvieron 15 hijos, Fandrich cree que sólo tuvieron cinco, sólo dos de los cuales llegaron a la edad adulta, y que los otros niños que se le atribuyen pertenecían a su media hermana, la otra Marie Laveau. La ciudad de Nueva Orleans en los años previos a la Guerra Civil americana, tenía una sociedad interesante que la convirtió en una de las ciudades más singulares de la nación. En la jerarquía de Nueva Orleans, estaban en la cúspide los hacendados criollos franceses y sus familias que ocupaban el barrio francés, a continuación, los estadounidenses que empezaron a llegar a la ciudad después de la compra de Lousiana a los indios, que se instalaron en el distrito de Garden, y luego las nuevas generaciones de ‘couleur’, o mestizos y la gente libre de color que eran una especie de sociedad en la sombra que imitaba la estructura social de los blancos. Muchas personas libres de color incluso poseían esclavos.  Las hijas de la generación de couleur, eran ofrecidas a los plantadores criollos blancos en las bolas cuarterón, donde las más hermosa eran elegidas para ser ‘placees’, término simple que en realidad quería decir ‘señoritas especiales como compañía de lujo”, en las casas abiertas en la calle North Rampart. Las madres que a su vez habían sido ‘placees’, negociaban acuerdos, exigiendo que los niños en particular, si los había, fueran educados en Francia. Este acuerdo era formalmente registrado, en previsión de que el hacendado criollo se cansara de su placee y decidiera abandonarla. La gente graba sobre la pared de su tumba tres Xs para solicitar a Marie que les conceda algún deseo Cuando su deseo ha sido concedido, vuelven y rodean las xs con un círculo. Eso, que llega a cubrir esa pared, obliga para dar cabida a más peticiones a arreglar y pintar la pared al menos dos veces al año. Las ofrendas que la gente deja, la mayoría de las veces son retiradas lejos, pues la gente trae cosas como cabezas de pollo u otras cosas poco higiénicas.

Este era el mundo que a Marie Laveau le toco vivir y aunque se había criado católica, ella se involucró en la religión que ahora conocemos como vudú. En ese momento en Nueva Orleans, era común que los Voodoo se practicaran conjuntamente con el catolicismo, de igual forma en que los antiguos celtas mantenían sus antiguas prácticas a la par que el cristianismo, ritos que se extendieron por toda Irlanda y Escocia. El Voodoo en los Estados Unidos era una combinación de varias religiones africanas, la superstición, el ritual de la sangre y el animismo. El  Voodoo nació muy probablemente en Santo Domingo, hoy en día en la zona de Haití, donde los esclavos practicaban los rituales del poder de la naturaleza y veneraban a los espíritus de los muertos. El término “vudú” probablemente es una adaptación de la palabra vodun o espíritu, en el idioma del pueblo africano Fon. Para muchos esclavos, estas tradiciones eran el único medio de resistencia emocional y espiritual frente a las dificultades de la vida que tenían que soportar. Después que Toussaint L’Ouverture derrocó al Gobierno de Santo Domingo, los plantadores criollos franceses huyeron llevando a sus esclavos con ellos a Nueva Orleáns, lo que sirvió para introducir el vudú que practicaban.  En los primeros días, a los esclavos se les permitía congregarse por las tardes después de sus tareas diarias.

El principal lugar de reunión para el culto vudú era Congo Square, ahora Square Beauregard, en North Rampart Street, pero estas reuniones asustaban a los ciudadanos blancos de la ciudad, que temían que las reuniones podrían conducir a un levantamiento de esclavos. Como resultado, las nuevas leyes que fueron promulgadas en 1817 prohibieron a los negros reunirse para bailar o cualquier otro propósito, excepto en domingo, y sólo en lugares que habían sido designados por el Alcalde de la Ciudad. Sin embargo, resultó que la Plaza Congo fue el lugar elegido, el mismo que habían estado utilizando y las reuniones continuaron como siempre, pero sólo en domingo. Como Harlem en la década de 1920, la Plaza Congo se convirtió en un lugar popular para los blancos y turistas, que se congregaban para ver el espectáculo.

En Nueva Orleans, el vudú era un matriarcado, donde dos terceras partes eran mujeres. En algunos momentos llegó a haber más de 40 sacerdotisas vodoussi reconocidas, pero Marie Laveau fue la reina de todas ellas. Marie había trabajado y aprendido con el famoso médico Voodoo Jean Montaigne, más conocido como Doctor John o Juan Bayou, que era entonces el más poderoso practicante de vudú en Nueva Orleans, del que aprendió cómo hacer los encantamientos más potentes, pociones y gris gris. Ella también adquirió un amplio conocimiento sobre plantas, hierbas y otros remedios naturales de curación.

La leyenda dice que María adquirió una casa en el 1020 de St. Ann Street de un padre agradecido cuyo hijo tenía problemas con la ley. Marie, cuentan, puso pimienta gris gris verde bajo la silla del juez, lo que le indujo a ser indulgente. La verdad es probablemente mucho más simple, Marie tenía una red de espías compuesta de sirvientes y esclavos que trabajaban en las casas de la elite en Nueva Orleans, a los que controlaba con el miedo. Ella también sonsacó muchas historias mientras arreglaba el pelo de las mujeres criollas que competían por sus servicios. Entonces, como ahora, las mujeres tendían a confiar los secretos sobre sus vidas a sus peluqueros. Marie utilizó esta información para el chantaje y para acrecentar la idea de que ella tenía conexión con los espíritus.

La tumbade Marie Laveau 

Foto de la tumba de la reina del vudú Marie Laveau. Cosas rojas, Xs y regalos, son dejados por las personas que buscan la satisfacción de deseos, algunos son un círculo que significa que el deseo se hizo realidad.

Marie Laveau, utilizó sus confidencias secretas obtenidas en los tocadores criollos qué combinado con su propio y considerable conocimiento sobre hechizos junto con su talento, la convirtió en la mujer más poderosa de Nueva Orleans. Los blancos buscaban su ayuda en sus diversos asuntos y amoríos, mientras que los negros la vieron como su líder.  Los jueces le pagaban hasta 1.000 dólares por ganar una elección, otros blancos pagaban 10 por una consulta personal o una visita. Ella ayudaba sin embargo libremente y sin cobrar a la mayoría de los negros. Visitarla para una lectura o coloquio era un distintivo social y llegó a ponerse de moda.

Como otras mujeres estrambóticas, también aprendió a cultivar la prensa. Cuando ella murió, el Times-Picayune publicó un editorial diciendo “Mucho mal muere con ella, pero no dejemos de añadir, que también una gran parte de poesía”. Incitó a público, prensa, incluso policía y otros amantes de la adrenalina a asistir a la diversión prohibida. Consiguió además hacer rentable el vudú por primera vez. Cientos de personas aseguraban haber visto a Marie hipnotizar a la serpiente gigante Zombi en las ceremonias de vudú. Ella mezclaba aspectos del catolicismo con el Voodoo, añadiendo incienso y agua bendita a la mezcla que ofrendaba a estatuas de vírgenes o santos. Se comentaba que organizaba orgías entre mujeres y hombres blancos que pagaban un alto precio por sus servicios, en sustitución de las mulatas que habían estado de moda antes de la guerra.

A pesar de su reputación como sacerdotisa vudú, Marie también seguía siendo una católica devota. Ella visitaba a los condenados a muerte en la prisión, llevándoles alimentos y granos de rezo. En 1853 la fiebre amarilla, una vez más amenazó Nueva Orleans. Un comité especial de caballeros fue encargado rápidamente para solicitar la ayuda de Laveau en nombre de todo el pueblo para intentar que remitiera la fiebre del pánico. Muchos de los que sobrevivieron a la endémica epidemia deben su supervivencia a los cuidados y preparados administrados por Laveau. En 1875 Marie Laveau anunció su retiro con el fin de concentrarse en atender a los enfermos y condenados en las prisiones de Nueva Orleáns. Algunos años después sin embargo, se trasladó a una habitación trasera de 150 St. Anne Street. Allí, bajo el cuidado de su hija mayor, Marie Laveau II, pasó un tiempo postrada en la cama, hasta que finalmente pasó al mundo de los ‘loas’, espíritus de los antepasados, el 15 de junio de 1881.

Después de su muerte, surgió el mito de que Marie se había levantado de la tumba. En realidad, se trataba de su hija Marie Laveau II, que continuó el trabajo de su madre hasta bien entrado el siglo 20. Marie Laveau II tomó gradualmente el control del negocio, lo que añadido a los muchos mitos y leyendas que rodeaban el nombre Laveau. Marie II era una mujer sorprendente con muchas de las características de su madre; ella también tenía una personalidad fuerte y dominante que utilizaba para controlar la vida de otros.  Al igual que su madre, Marie II también comenzó como peluquera. Marie II continuó dirigiendo los rituales y las fiestas de la ‘Maison Blanche’ en el lago Pontchartrain, la casa que su madre había construido para las reuniones secretas del vudú y sus reuniones con la élite. Al igual que su madre, ella también hizo arreglos especiales con la policía y los medios de comunicación, que nunca allanaron sus instalaciones sin previo aviso, y cuando no, era más por guardar las apariencias y dar espectáculo que acallara a los más intransigentes.

Marie II también era experta en el uso de hierbas y otras técnicas de curación, y las personas enfermas a menudo llegaban a la casa de St Anne Street para tratamientos o curas. La mayoría de sus eficaces medicamentos combinaban el uso de productos naturales, raíces y hierbas que contenían auténticos elementos curativos, pero también empleaba otros factores, incluyendo los propios mecanismos curativos naturales del cuerpo y los poderosos efectos de la sugestión. Con este fin sus curas eran acompañadas a menudo por rituales de oración, cánticos y la quema de velas e incienso para mayor efecto.

Marie Laveau logró trascender las líneas raciales, sociales y religiosas de siglo XIX de Nueva Orleans, algo inusual en una ciudad segregada, donde los negros y los blancos no se podían mezclar con libertad después de la Guerra Civil. Se podría decir que ella elevó la práctica del vudú, de una religión local practicada por esclavos, a una forma de arte. A día de hoy, los visitantes de su tumba en el cementerio de Saint Louis nº 1 dibujan tres cruces, XXX, de su lado, con la esperanza de que su espíritu les concederá sus deseos. Hay quienes creen que Marie Laveau vuelve a la vida una vez cada año para llevar a sus fieles a la adoración en la víspera de San Juan. Otro mito dice que su fantasma se ha visto en el cementerio, siendo reconocible gracias al ‘tignon’, el pañuelo de siete nudos, que llevaba alrededor de su cuello.

Persiste la controversia sobre el lugar donde están enterradas Marie Laveau y su hija del mismo nombre. Algunos como Hauck 1996, dicen que esta última reposa en el cementerio llamado St. Louis no. 2 en una tumba que reza “Marie Laveau Tomb”. Sin embargo, esa cripta muy probablemente contiene los restos de otra reina del vudú llamada Marie, Marie Comtesse. Numerosos sitios en otros tantos cementerios se dice que son el lugar de descanso final de una u otra Marie Laveau, según Tallant 1946, p. 129, pero la principal evidencia sugiere que la tumba real es la de Laveau Glapion en San Luis N º 1. Comprende tres criptas apiladas con una ‘bóveda de recepción’, es decir, un receptáculo con los restos de los desplazados por un nuevo entierro.

Un contemporáneo de Marie II , como fue Tallant,1946, p. 126: aseguró que había estado presente cuando murió de un ataque al corazón en un baile en 1897, e insistió: “Todos esas otras historias no son ciertas. Fue enterrada en el cementerio de la calle del lavadero que llaman de San Luis nº I, y la pusieron en la misma tumba con su madre y el resto de su familia”.

La inscripción tallada de esa tumba registra el nombre, la fecha de la muerte, y la edad, 62 años de Marie II: “Marie Philomé Glapion, décédé le 11 Juin 1897, Agee De ans Soixante-deux”. Una placa de bronce colocada en la tumba anuncia, bajo el título ‘Marie Laveau’, que “Esta tumba de estilo renacimiento griego, tiene fama como lugar de enterramiento de notorias ‘Voodoo Queen’…, probablemente una referencia a las Marie originales. Una prueba que corrobora que fue enterrada ahí se encuentra en su obituario, ‘Muerte’ 1881, que señala que “Marie Laveau fue enterrado en la tumba de la familia en St. Louis Cemetery No. 1”. Guiley, 2000, afirma que: “Mientras que Marie Laveau Según los informes está enterrada aquí, ‘La bóveda no lleva su nombre’. Sin embargo, me llamó la atención el hecho de que las dos primeras líneas de la inscripción en la tumba de lectura Laveau-Glapion Famille Vve. .. París / soltera Laveau. Obviamente, ‘Vve’ es una abreviatura de Veuve, ‘viuda’; Por lo tanto, la frase se traduce, “Familia de la Viuda París, nacida Laveau”, es decir, Marie Laveau I. Tomo esto como prueba de que esta es de hecho la ‘tumba de la familia’ ”. Robert Tallant, 1946, p127, sugiere: “Probablemente hubo una vez una inscripción que marcaba la bóveda en la que la primera Marie fue enterrada, pero se ha cambiado por una marca de un entierro más tardío. Los huesos de la Viuda de París deben estar por debajo posiblemente protegidos”.

La tumba Laveau-Glapion es un punto focal para los viajes turísticos de vudú. Algunos visitantes dejan pequeños regalos en el sitio de las monedas, cuentas de Mardi Gras, velas, u otros, siguiendo la tradición de las ofrendas de vudú. Muchos siguen la costumbre de pedir un deseo en la tumba. El ritual necesario para esto ha sido descrito de diversas maneras. La versión más antigua que he encontrado, Tallant, 1946, p.127, dice que la gente daba “tres golpes en la losa y pedían un favor”, y destacó: “Siempre hay cruces a lápiz sobre la losa. El sacristán lava los cruces al poco, pero siempre vuelven a aparecer”. Una fuente más reciente aconseja combinar el ritual con una ofrenda colocada en la copa que se adjunta: “Dibuje las X, coloque su mano sobre ellas, frote un pie tres veces contra la parte inferior, lance algunas monedas de plata en la taza, y pida un deseo”, Haskins 1990.  Una vez más se nos dice que los peticionarios deben “dejar las ofrendas de comida, dinero y flores, y luego pedir la ayuda de Marie después de girar alrededor tres veces, marcando una cruz con ladrillo rojo en la piedra”, según Guiley 2000, p. 216.

Aunque algunas de las marcas se hacen en negro, a partir de carbón vegetal, la mayor parte se representan en un rojo oxidado a partir de trozos de ladrillo. Una guía turística de Nueva Orleans dice de la tumba: “La familia propietaria ha pedido que esta falsa tradición destructiva debe parar, entre otras cosas porque la gente está tomando trozos de ladrillo de otras tumbas para hacer las cruces. Los practicantes del vudú responsables, que solo dejan velas, flores de plástico, perlas o las botellas de ron en torno a la parcela, deploran también la práctica, considerándola como una profanación que persigue el espíritu de Laveau away”, Cook 1999. Haciéndose eco de este punto de vista, otro guía aconseja: “En el tour de St. Louis, por favor no rayar Xs en las tumbas; no importa lo que has oído, no es una práctica de vudú real y está destruyendo tumbas frágiles”, según Herczog, 2000.

Su hija Marie Laveau II, 1827 – c 1895, también practicó el Vudú y los relatos históricos a menudo confunden a los dos. Ella y su madre tuvieron una gran influencia sobre sus múltiples seguidores multirraciales. En 1874, más de doce mil espectadores, tanto blancos como negros, se congregaron a las orillas del lago Pontchartrain para participar y observar a Marie Laveau II realizando sus ritos legendarios en la víspera de San Juan la noche del 23 al 24 de junio. Mientras Laveau II continuó reinando sobre las ceremonias de vudú efectuadas en la Maison Blanche, nunca obtuvo el mismo respeto que su madre se había ganado. Al parecer, ella carecía de la calidez y compasión de su madre, y en su lugar inspiró miedo y sumisión. Algunos afirman que Laveau II se ahogó el 11 de junio 1897 durante una gran tormenta en el lago Pontchartrain.

Creencias y prácticas

El vudú de Louisiana es un conglomerado de creencias que ha evolucionado con el tiempo y continúa adaptándose a su entorno. Como ha sido una religión conservada por la tradición oral, no tiene libro sagrado o canon pero es seguido por muchos adeptos; las creencias del vudú de Luisiana variar algo de una persona a otra. El vudú de Louisiana combina elementos de las creencias europeas y africanas aunándolo al catolicismo romano. Es una religión dinámica que se ha adaptado a esos rituales y a la cultura de Nueva Orleans. 
La palabra vudú viene de la palabra vodun, el ‘espíritu’, de Dahomey, una misteriosa fuerza invisible que puede intervenir en los asuntos humanos. El culto de los espíritus continúa siendo una importante parte de las prácticas del vudú de Luisiana. Sus seguidores creen en un solo Dios, y en varios espíritus menores pero poderosos que presiden los asuntos cotidianos de la vida, tales como los que pueden acaecer a la familia, como un accidente o un juicio. 
Las creencias fundamentales del vudú de Luisiana incluyen el reconocimiento de un Dios que no interfiere en las vidas de las personas y en los espíritus que presiden la vida cotidiana.  Las fuerzas espirituales interceden tanto para conseguir bendiciones o solucionar dilemas como para actuar de forma maliciosa, conforman la vida diaria a través de mediar en las vidas de sus seguidores. La conexión con estos espíritus se puede lograr a través del baile, la música, el canto, o el uso de serpientes, que representan a Legba, “el espíritu Voodoo conductor esencial de todos los demás”. A diferencia de la imagen judeocristiana, la serpiente representa a Voodoo, “el conocimiento, la curación y la conexión entre el Cielo y la Tierra”. Los antepasados fallecidos también pueden intervenir en la vida de los seguidores del vudú. 
Hoy en día el objetivo principal del vudú de Louisiana, es servir a los demás e influir en el resultado de los acontecimientos de la vida, a través de la conexión con la naturaleza, los espíritus y los antepasados. 

Los verdaderos rituales se llevan a cabo ‘a puerta cerrada’ porque un ritual llamativo sería considerado una falta de respeto a los espíritus. Los métodos Voodoo incluyen lecturas, baños espirituales, dietas especialmente ideadas, la oración y la ceremonia personal. El Voodoo a menudo se utiliza para curar la ansiedad, las adicciones, la depresión, la soledad y otras dolencias. Su objetivo es ayudar a los hambrientos, a los pobres y los enfermos como una vez lo hizo Marie Laveau.

Como resultado de la fusión de la cultura francófona y el vudú de Luisiana, muchos espíritus del vudú se asocian con los santos cristianos que presidían el mismo dominio. Aunque las prácticas del vudú y las católicas son radicalmente diferentes, ambos, santos y espíritus actúan como mediadores con la Virgen María y Legba, presidiendo actividades específicas. Los primeros seguidores del vudú en los Estados Unidos adaptaron la imagen de los santos católicos a sus espíritus. Otras prácticas católicas adoptadas al vudú de Louisiana incluyen recitar el Ave María y el Padre Nuestro.

Supersticiones vudú y hechizos 
Existen muchas supersticiones también relacionadas con la práctica del Hoodoo desarrollado dentro de la tradición vudú de Luisiana. Si bien estas supersticiones no son preferentes dentro de la fe vudú, su aparición es en parte resultado de la tradición vudú en Nueva Orleans y desde entonces han influido de forma significativa.

Caben destacar entre ellos las siguientes prácticas
· Un mechón de cabello de una niña trae buena suerte. · Si se pone una escoba tras de la puerta por la noche, la bruja no puede entrar y hacer daño. · Que en la mañana del lunes, lo primero sea que te visite una mujer, traerá mala suerte para el resto de la semana. · No pida prestado o preste sal, porque eso trae mala suerte. · Si se barre la basura fuera de la casa durante la noche se le barrerá su suerte. · No agite un mantel en la calle o patio después del anochecer o alguien de su familia morirán. · Para detener un hechizo vudú que nos hayan echado, adquirir algunas cerdas de cerdo cocinado en un ritual vudú, atar las cerdas formando un haz y llevarlas contigo en todo momento. · Si una mujer rocía un poco de sal en su casa, le dará mala suerte hasta que limpie y saque la sal y ponga pimienta sobre el umbral de la puerta. · Si una mujer quiere que su marido se mantenga alejado de otra mujer, debe ponerle un poco de su sangre en el café, y él nunca la dejará. · Si el esposo de una mujer muere y usted no quiere que ella se case de nuevo, corte todos los zapatos del marido en pequeños pedazos, tan pronto como él muera, y ella nunca volverá a casarse. · Puede proporcionar a alguien dolor de cabeza cogiéndole una foto y colocándola del revés. · Puede dañar a una persona en la manera que desee, consiguiendo un mechón de su cabello, quemando una parte y tirando el resto.

En los hechizos de vudú, el ‘curalotodo’ era muy popular entre los seguidores. La cura para todo era un hechizo vudú que podría resolver cualquier problema. Había diferentes recetas de hechizos vudú como panaceas; una receta consiste en mezclar estramonio*4, con azufre y miel. La mezcla se coloca en un vaso, que se frota contra un gato negro, y luego la mezcla se bebe lentamente.  * Nota 4: Cuidado, debido a la toxicidad de esta hierba, lo mejor es ni tocarla. Estos son meros datos. La muñeca vudú es una forma de gris gris, y un ejemplo de la magia simpática. Contrariamente a la creencia popular, los muñecos vudú se utilizan generalmente para bendecir y no como maldición. El propósito de los alfileres adosados a la muñeca no es causar dolor a la persona asociada a la muñeca, sino más bien solicitar datos o favores para esa persona en nombre de la muñeca, que tradicionalmente representa un espíritu.

Muestras de preparados en el museo del Voodoo de Nueva Orleáns

 El gris gris se estructura dentro de cuatro categorías: el amor; el poder y la dominación;  la suerte y las finanzas; y descruzar el vudú y el espiritismo. 
El vudú a acabado atrayendo ahora a muchos blancos y nativos americanos.  Un sello distintivo de las Iglesias Espirituales de Nueva Orleans es honrar el espíritu del nativo americano llamado Halcón Negro, que nació y vivió en Illinois y Wisconsin, y no en África o Haití.  Además, los nombres de algunas iglesias minoritarias, como la denominada, Israel Divina, traen a la mente los nombres de iglesias bautistas negras típicas, más que las católicas. La religión espiritual de Nueva Orleans es una mezcla de espiritismo, el vudú, el catolicismo y el pentecostalismo; las ‘Iglesias Espirituales’ de influencia Voodoo que sobreviven en Nueva Orleans son el resultado de una mezcla de estas y otras prácticas espirituales. Es único entre las religiones afroamericanas el uso de ‘guías espirituales’ en los servicios de adoración y en las formas de posesión ritual que practican sus adherentes.

La reina del vudú real de Nueva Orleáns, Voodoo Macambre.

El vudú fue traído a la colonia francesa de Luisiana por los exiliados haitianos después del levantamiento y posterior revolución que llevaron a acabo en Haití. Por otro lado la mayoría de los cautivos africanos llegaron a la colonia francesa de Louisiana entre 1719 y 1731, llegando directamente del actual Benin, en África occidental, trayendo con ellos sus prácticas culturales, idiomas y creencias religiosas arraigadas en el alcohol y el culto a los antepasados. Su conocimiento de hierbas, venenos y la creación ritual de encantos y amuletos, destinados a protegerse uno mismo o dañar a los demás, se convirtieron en elementos claves que junto a los aportados por los haitianos, dieron como resultado el vudú de Luisiana.

Reina del Voodoo, Lala y su marido Louie en Nueva Orleans, Louisiana en la década de 1930, el fotógrafo y la fecha me son desconocidos.

AlRose, en Storyville, escribe que: “Una asociación de damas del barrio rojo de Storyville, que se reunían con asiduidad, acordaron negarse a utilizar los servicios de Lala y otros practicantes del Voodoo”. La favorita de la dama principal era Eulalie Echo. Siempre estaban discutiendo sus servicios para curaciones y hechizos. Su verdadero nombre era Laura Hunter y ella levantó Jelly Roll Morton. Ella era su madrina…

A finales de 1970 Irma Thomas, la famosa cantante de Nueva Orleans, grabaría una canción llamada ‘Princesa Lala’, basada en Lala, la famosa Reina Vudú de Nueva Orleans, de los años 1930 a 1940 con una aproximación bastante exacta sobre las prácticas del vudú descritas en sus letras.

Robert Tallant escribió en 1946: “Si hay una sucesora al trono del Voodoo dejado por Marie Laveau, esta es sin duda Lala, ‘He tenido problemas para sobrevivir’; admitió Lala. ‘He caído un montón de veces, pero me he levantado sin daño. Una vez le dije a un juez que me dejara su anillo que quería hacerle caminar. Cuando él vio caminar cierta distancia a su anillo, dijo, Está claro que usted es una mujer que sabe lo que hace. Y me dejó ir. Verás, he estado estudiando toda mi vida…’ ”.

La ‘comunidad auxiliar’, un eufemismo para denominar a los esclavos, adquirió rápidamente una presencia fuerte en Luisiana. La colonia no era una sociedad estable cuando llegaron esos esclavos, y se permitió que la cultura africana mantuviera una posición prominente entre esa comunidad.  Según un censo de 1731-1732, la proporción de esclavos africanos y los colonos europeos era de más de dos a uno. La propiedad de estos esclavos estaba concentrada en las manos de sólo unos pocos colonos blancos, lo que facilitó la preservación de la cultura africana. A diferencia de otras áreas con trata de esclavos activa, había poca disgregación en Luisiana entre las familias, la cultura y los idiomas.  El acto del embargo de 1808 terminó con todas las importaciones de personal auxiliar, a Luisiana. Las autoridades promovieron el crecimiento de dicha población prohibiendo por ley la separación de familias. Se vendieron desde ese momento a los padres junto con sus hijos menores de catorce años de edad.  La alta mortandad entre los esclavos llevó a los supervivientes a adoptar entre ellos un alto sentido de solidaridad. La ausencia de fragmentación entre ellos junto con el sistema de parentesco producido por el enlace creado por las dificultades de la esclavitud, dio lugar a una “comunidad coherente, funcional, bien integrada, autónoma y con esclavos más confiados”. Como resultado de la cultura africana, la espiritualidad no murió, sino que prosperó adentrándose en la cultura criolla francesa. 
La práctica de hacer y usar los encantamientos y amuletos para la protección, la curación, o el daño a los demás, fue un aspecto clave para los inicios del vudú en Louisiana. El Ouanga, un encanto utilizado para envenenar a un enemigo, contenía las raíces venenosas del ‘árbol maldito’, traídas de África y preservado en las llamadas Indias Occidentales. La raíz recuperó terreno al combinarse con otros elementos, como los huesos, las uñas, las raíces, el agua bendita, velas sagradas, incienso santo, pan sagrado, o crucifijos.  El administrador del ritual con frecuencia evocaba la protección de Jehová, el Dios de los cristianos, y de Jesucristo. Esta apertura de la creencia africana, permitió la adopción de las prácticas católicas en el vudú de Louisiana.

Grabado de la época, 1885, de un danza Voodoo en Congo Square

Congo Square, en Nueva Orleans, Louisiana fue el principal lugar de reunión para los primeros practicantes del vudú en el siglo XIX. Enseguida fue clausurado por temor a un levantamiento, pero luego en la década de 1840 se levantó la prohibición y volvió a permitírseles las reuniones. Desde entonces y hasta el inicio de la Guerra Civil, se mantendría como un pilar para las reuniones y los rituales del vudú. Los periódicos de Nueva Orleans comenzaron a defender a los practicantes del vudú en sus artículos, muy probablemente debido a la publicidad que les dio. En 1850, la policía arrestó a un gran grupo de mujeres blancas y negras que se habían reunido en una danza vudú. Las detenciones se dice que obedecieron al carácter indecente en que derivó el acto. Las mujeres detenidas se defendieron alegando violación de sus derechos y esto marcó un hito en la historia al ser la primera vez que un grupo de mujeres practicantes del vudú se defendieron plantando cara a la ley. Convocaron a un abogado que luchó alegando que la práctica del vudú no era nada más que una religión. Por lo tanto, las detenciones contra ellos eran injustificadas. Sin embargo, los tribunales adoptaron un giro diferente en el juicio y utilizaron la ley que prohibía a las mujeres blancas y los esclavos reunirse en cualquier manera o forma. A partir de entonces, los practicantes del vudú empezaron a dar quebraderos de cabeza a la policía.  La lucha entre los bandos opuestos sólo había comenzado.

Fuente: Tallant, Robert  “Vudú en Nueva Orleans”. 1994

Mi opinión.

Estos extractos que he traído aquí, provienen de los trabajos de campo, publicados y mucho más extensos, de los expertos, antropólogos e historiadores, a los que se hace referencia tanto en la bibliografía como entre los propios textos. Al no haber estado en ninguno de los lugares reseñados, ni participado ni visto en directo ninguna manifestación ni ritual ni religiosa de este tipo, pongo en valor mi total incapacidad sobre el reconocimiento de las realidades que se le atribuyen en un sentido u otro a este tema. Lo conocido como vudú, vudun, voodoo, o hoodoo.

Pero si tengo opinión al respecto. Está basada en la documentación que he buscado, recopilado, leído con fruición y desgranado, amén de alguna transmisión oral de buenos amigos conocedores in situ del tema en densas tertulias. Sumando a eso mis estudios sobre África, y amalgamado y deglutido todo me lleva a hacerme las siguientes reflexiones:

A mi parecer, lo conocido “actualmente” como vudú es la corriente de ritos y liturgia que llega a África tras la liberación de los esclavos africanos y la vuelta de algunos de ellos a sus países de origen, que no era Liberia precisamente.

Estas gentes llegaron con un conocimiento y vivencias muy distintas a las de sus pueblos de origen en África. Pero aunque posiblemente bien recibidos al principio, con afecto, ansia e incluso extasiados esos parientes y vecinos por los regalos, vestimentas y modos de los recién llegados, al final esos pocos recién llegados se encontraron con las arraigadas costumbres y la jerarquización establecida, que no les permitía sacar la cabeza como pensaban o pretendían. Dada la endémica superstición en la que el africano está tan imbuido, incluso ahora, tal vez algunos de los recién llegados vieron en ello una salida, tratando de infundir en las creencias existentes, los rituales y liturgia que tanto temor producían al otro lado del océano.

Baso en parte esta idea en la nula documentación al respecto del vudú desde el siglo XVI al XVIII, lo que sí se encuentra sobre la religión yoruba.

Brevemente; el esclavo africano recurre a sus creencias en su forzado exilio y al ver que al amo blanco esto le infunde miedo, y no es capaz de controlarlo, esos esclavos van exagerando los ritos y liturgias.

Cuando ese esclavo vuelve a su origen, se aprovecha de sus conocimientos, y también de este, el vudú, del que se llega a crear una religión oficial, admitida como tal.

Con grandes concomitancias con las creencias y religión Yoruba*5, estudiando desde sus orígenes ambos conceptos y dando por cierto que tienen un nexo común, hay un hecho incontestable; tanto antes como ahora, desde sus más humildes sacerdotes a sus grandes jerarcas, tienen buen cuidado de no mezclarse aunque mantengan cordiales relaciones. Dejan bien claro que son dos religiones distintas, Como cristianos y judíos. Siendo a nivel popular, actualmente aunque de manera confusa, que lo que mezclan de ambas religiones son básicamente ritos y modos.

Me parece que gentes llevadas hasta el extremo de su existencia, tienen pleno derecho a defenderse, a abstraerse, de los que o quien les niega el aire.

En mi opinión, tal vez errónea pero mía, las religiones son debidas al temor a lo desconocido; reconozco mi desconocimiento absoluto, quede claro, aunque curiosamente no creo en nada.

Creo que en estos casos, como sucedía en el medioevo europeo, Estos seres humanos en su exilio y en sus expoliados lugares de origen, no se les dejó otra opción. Revelarse y morir o adaptarse y sincretizar. En ambos casos, abundan los historiadores, mas de diez millones, 10.000.000, de seres humanos, murieron, por el simple hecho de tener la piel negra*5. Y a otros tantos no se les dio más opción que sincretizar todo aquello en lo que creían o dudaban.

Si nos basamos, por ejemplo en su música*5, oiríamos los ritmos cadenciosos que se les permitía cantar en los campos al llegar al Nuevo Mundo, pues el amo se percibe que esas melodías tranquilizan y con ellas aumenta el rendimiento. Al poco se les permite hacerlo en eventos para los amos y de ahí saltan a las iglesias de donde entresacan que “todos somos hermanos” y empiezan a darse cuenta de que deben y pueden, y surge el principio del gospel y subiendo el tono y el ritmo, le siguen el soul, blues, rhythm and blues, jazz…. Hasta hoy.

Es curioso escuchar lo que se cantaba en los ritos vudú al principio de las primeras grabaciones y lo que cantan hoy….. aunque no difiere mucho de ese desglose relacionado más arriba, sobre todo sacado del contesto del espectáculo total.

Obviamente todo esto da para más que estos breves párrafos, por lo que si queréis abundar me tenéis a vuestra disposición como sabéis. * Nota 5: Ver nuestros temas sobre los yoruba, la esclavitud, o la música.


Louisiana, Nueva Orleáns. Baño ritual

Marie Leveau Enmascarados Ju Ju en ritual vudú.

Bailarín en trance

Esperemos que aquellos recuerdos no sean

. imborrables, y el ser humano recuerde, siempre., que esté donde esté, sea como sea, crea en lo que crea y piense como piense, no es menos, sino que es tan necesario y útil, como necesarios y útiles somos tu y yo.

Gracias

jj Andreu

BIBLIOGRAFÍA: ORIGENES HISTORICOS DEL VUDÜ · Según Cheikh Anta Diop en: ‘Nations Négres et Culture’. · Olumide Lucas en: ‘The Religión of Yorubas’. · Jean Charles Coovi: ‘La signification du vocable Akhu en Egypte ancienne et en Afrique noire contemporaine, parutions dans la revue’. ANKH, Revue de É’gyptologie et des Civilisations Africaines. Paris 1993. · Basile Goudabla Klige: ‘Le Vudu expliqué à mon voisin du París’.

EL VUDÚ HOY COMO RELIGIÓN EN BENIN · Robert Sastre: ‘Les vudú dans la vie culturelle, sociale et politique du Sud-Dahomey’.  · Honorat Agüéis: ‘Culturas vudú, Manifestaciones – Migraciones -. Metamorfosis (Afrique, Caraïbes, Amériques)’. · Mêdéwalé Jacob Agossou en: ‘Gbêto et Gbêdoto’.

BIBLIOGRAFIA

Orígenes históricos del Vudú según:

– Cheikh Anta Diop en: ‘Nations Négres et Culture’.

– Olumide Lucas en: ‘The Religión of Yorubas’.

– Coovi, Jean Charles. 1993: ‘La signification du vocable Akhu en Egypte ancienne et en Afrique noire contemporaine, parutions dans la revue’ ANKH, Revue de É’gyptologie et des Civilisations Africaines, Paris.

– Goudabla Elige, Basile: ‘Le Vudu expliqué à mon voisin du Paris’.

– JeffreynE. Anderson. 2008: ‘Hodoo – Voodoo and Conjure’. Hanbook a.

– Gerber A. David – Moraska, Ewa, et alter, 1977: ‘Vudú Etnohistory’. Social Science.

– Dra. Densen Gerber, Julianne. 2003: ‘Vudú y mafias organizadas’. Temas de hoy. – Charles Spencer King, Charles. Traducción Gabriel Ernesto Arévalo Luna: ‘IFA Y Los Orishas: La Religion Antigua De La Naturaleza’. – Eddy Delgado Torres, Alejandro.2005: ‘El Gran Libro de la Santería’. Esfera de los Libros, Madrid. Palmyra, Madrid 2006. ISBN: 84-9734-257-7 – Burgos, Bartolomé. 2007: ‘Culturas africanas y desarrollo’. Fundación Sur. Madrid. – Okot P`Bitek. 1970: ‘African religión in Western scholarship’. East African literature bureau, Kampala. – S. Mbiti, John. 1975: ‘African view of the Universe, in An introduction to African religion’. Heinemann, London. – O`Donohue, Jonh. 1994: ‘New Wine and Old Bottles’. Uppsala University, Sweden. – Elungu P. 1978: ‘Tradition Africaine et rationalité moderne’.

– Universidad Nacional de Santiago de Cuba: ‘Las Reglas Congas’. -Seabrook, William .2005: ‘La isla mágica’. Editorial Valdemar. Colección: El Club Diógenes / CD-229 Traducción de José Luis Moreno-Ruiz. ISBN 84-7702-510-X. – Hurbon, Laënnec. junio de 1998: ‘Los misterios del vudú’. Ediciones B – Grupo Z. Colección Claves. Traducción de Juan Gabriel López Guix. ISBN 84-406-8171-2. – Pancorbo, Luis. 1993: ‘Reflejos del vudú’, ‘El Canal de la Tortuga’. En: Río de América». Barcelona: Laertes – Hurbon, Laënnec.1993 / primera edición en francés: 1984:. ‘El bárbaro imaginario’. México DF: Fondo de Cultura Económica. Traducción de Jorge Padín Videla. ISBN 968-16-3879-4. – Urquijo Valdivieso, José Ignacio. 2016: ‘Cultos Afroamericanos.Dioses, Orishas, Santería y Vudú’.  Eunate. ISBN 9788477682936. – Agosto Cintron, Nelida. 2017: ‘La Religión Vudú’. S.L. Calambur Editorial. ISBN 9788483594087. – Lorimer Denis y Duvalier, François. 1944: ‘Evolution stadiale du Vodou’,  – Berrios, G. E., & Luque, R. 1995: ‘ Cotard’s syndrome: analysis of 100 cases’. Acta Psychiatrica Scandinavica, 91(3), 185-188.

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Enlaces:

http://www.cienciadelespiritu.org/wp-content/uploads/2013/11/49b-Religiones-tradicionales-africanas.pdf http://www.africafundacion.org/IMG/pdf/Bustince. Religiones tradicionales africanas -.pdf http://www.youtube.com/watch?v=e_QkYpdNhvU&feature=player_embedded #!

Créditos fotográficos:

Adam Cohn // Anja malusa // Ann Christine Woehr // Annie Leroy // Corrie De Winter // Dan Kitwood // Frederic van Walleghen// Gabin Djimasse // Hal Schneider // Hening Christoph // Jean Claude Coutausse // Jonh Mark // Kwekudee // Veera Lheto.

Angela Fisher y Carol Beckwith, antropólogas

Recopilación y documentación

Juanjo Andreu
Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

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