REGLAS SOCIOMORALES
Como sucedía antiguamente, en la actualidad los asante siguen siendo los máximos contribuyentes a la economía ghanesa. Precisar que los asante son el 57% de la población de Ghana, el 98% de los de la Región Asante y el 70% de los Akan. El país Asante encierra una gran riqueza minera y su fértil territorio produce una gran parte de las necesidades alimentarias de Ghana y aporta divisas que obtiene del cacao, variados productos agrícolas, oro, bauxita, manganeso, otros minerales industriales y madera. La zona metropolitana de Kumasi y la región Asante producen el 96% de las exportaciones de Ghana.
Los asante son una sociedad matrilineal dado que la línea de descendencia se traza a través de la mujer. Históricamente, esta relación de progenie materna determinó los derechos sobre la tierra, la herencia de la propiedad, los negocios y los títulos. Aunque también heredan del lado paterno de la familia, esta propiedad se define como algo heredado del padre, de ahí el nombre agyapade, que significa herencia de un buen padre. El papel del padre era ayudar a la concepción y proporcionar el ɔkra o alma del niño; es decir, el niño recibía su fuerza vital, carácter y rasgos de personalidad del padre. Aunque no se considera tan importante como la madre, la interacción masculina continúa en el lugar de nacimiento después del matrimonio.
Tradicionalmente, las niñas asante quedaban comprometidas en la infancia o como muy tarde tras los rituales de paso a la pubertad, con la entrega de un anillo de oro al que se conocía como “petia”, literalmente, te amo. El matrimonio “esperado” o awade, no estaba considerado como un acontecimiento ritual importante, sino como un cambio de estado que sucede tras el ritual de la pubertad. El rito de la pubertad fue y es importante ya que significa el paso de la niñez a la edad adulta durante el que se fomenta la castidad antes del matrimonio. Para los asante el compromiso exigía que la familia del muchacho entregara varios bienes a la de la niña, no como un ‘precio de la novia’, sino como señal del acuerdo entre ambas familias.
Dado lo puntilloso o minucioso de la legislación inglesa de la época, era imprescindible controlar con un cariz de legalidad absoluta, lo que propició el que todo quedara refrendado en época colonial según un tratado escrito por Robert Sutherland Rattray durante la década de 1920, en la que los británicos catalogaron la religión ashanti, y sus sistemas familiares y legales en obras como la del citado Rattray de Ley Ashanti y la Constitución.
Según este tratado, el artículo principal de la ley Ashanti especifica que las relaciones sexuales entre un hombre y ciertas mujeres están prohibidas, aunque no estén relacionadas por la sangre. El castigo por la ofensa era la muerte, aunque no conllevara el mismo estigma para un clan Ashanti que el incesto.
Según la Ley Ashanti y su sistema legal, las relaciones sexuales entre un hombre y cualquiera de las siguientes mujeres estaban prohibidas:
- 1º Entre una hermanastra de padre, aunque de madre de diferente clan.
- 2º La hija de un tío paterno.
- 3º Cualquier esposa del padre.
- 4º Cualquier esposa de un hermano.
- 5º Cualquier esposa de un hijo.
- 6º La madre de una esposa.
- 7º La esposa de un tío.
- 8º La esposa de cualquier hombre del clan.
- 9º La esposa de un hombre que comparta gremio o comercio.
- 10º La esposa de un esclavo propio.
- 11º La esposa de un padre de otro clan.
De alguna manera, Robert S. Rattray, indiscutiblemente con inteligencia y sumo tacto, se sirvió para adecuar las normas asante a la legislación inglesa.

Juanjo Andreu
Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano
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