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Juanjo Andreu

Dossier digital de antropología africana y arte tribal africano.

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Pa Fore Salia en Sierra Leona Cap. III

mayo 2, 2023 by Juan Jose martin Andreu Deja un comentario

Pa Fore Salia

Hay una peculiar mujer diablo que tal vez solo Alldridge y N. Thomas mencionan y este último fotografía.

Pa Fore Salia
Pa Fore Salia mujer Diablo Bundu similar a Samawa, fotografiada por Northcote Thomas en diciembre de 1914 en Magbile, actual distrito de Bombali, Sierra Leona. 

Es Pa Fore Salia y es peculiar por varias razones: es una Pa u Oculta Bundu, diablesa, pero no lleva máscara ni casco ni nada que le tape la cara. Otra cosa importante es que dicen que interactúa en mucha más medida en Poro, cosa de hombres, que en Bundu, cosa de mujeres. 

Esta Pa o “sobrenatural diabla” quien primero la describió fue N. Thomas el autor de la foto en 1914, a pesar de que la 1ª Guerra Mundial oteaba por el horizonte europeo, y parece que cortó el vuelo de sus investigaciones sobre las hermandades femeninas, precisamente cuando quería seguir su trabajo antropológico en Sierra Leona.

En principio parece que su función como Diabla Bundu, no varía con respecto a las demás.

Y si llama la atención es por ser una Diablo, Thomas afirma que es una mujer, que no lleva máscara casco.

Vestimenta y abalorios de Pa Fore Salia

Parece llevar una camisola recogida en los codos, llevando desnudos antebrazos y manos, salvo en el izdo una pulsera y en la drcha una rama bastón. De la cintura le cuelga una larga falda, de áspera fibra entretejida, como un saco; por debajo al no verse nada, nada sabemos.

Encima de la camisola sí lleva amuletos redondos como de mimbre y una típica cartera de piel, todo ello con lo que parece una sobre tapa como si dentro hubiera algo, como en los cricri de metal de los fulah, mandingo o hausa; también trozos de piel como los de la hermandad de cazadores Dozo de Mali y Burkina; del cuello penden una caracola atchina y una campana de latón como aquellas antiguas que sonaban al llamar en las casas.

Y llegamos a la cabeza, que soporta largas tiras de piel de pelo muy largo, como de crines o colas de équidos o de bóvidos, como Ten kis, llegándole alguna hasta la cintura; encima del cráneo luce un aparatoso tocado que parece encajarse mediante una pequeña estructura de caña, sobre él sobresalen dos piezas de latón similares al cuenco y tapa, esta con asa como peón de ajedrez, de las cajas de rapé usadas más al norte, y luego huesos y vueltas o tiras  de los que parecen cuentas de cañas.

secretos de Sande o Bundu

Conviene reparar en dos bolsas o saquitos que le cuelgan de la cintura y descansan sobre sus rodillas, Thomas, y otros, hacen referencia al hechizo que afecta a los hombres que se entrometen en los secretos de Sande o Bundu, la elefantiasis escrotal, de la que ya vimos una imagen.*foto 118

Ciertamente la foto de Pa Fore está preparada pues la cortina que lleva detrás ayuda a cortar los rayos de sol que si no imposibilitarían la foto, pero eso es todo para conseguir una foto, más, que nos ilustra.

La función de Pa Fore Salia en principio se supone es similar a las de las demás Diablos Bundu, como se ha dicho. Y como los expertos apuntan, lo significativo es un Bundu descubierto. “Intrigante figura”.    La fotografía fue tomada en la ciudad de Magbeli, hoy Magbile o Magbele, de habla Temne, a orillas del río Rokel. En su pie de foto, Thomas le da el nombre Pa Fore Salia e indica que la fotografiada es una mujer. Aquí se hace hincapié en hacer notar que la mujer lleva el nombre y título de un hombre.                            

En contraste con el delicado trabajo de las máscaras cascos Bundu y la sombra de este, que parece el traje que viste Nöwo o Ndoli jowei, tiro de imaginación y diría que es un Degas a carboncillo, y esta mujer diablo podría decir que lo es de Basquiat.  

Samawa

Samawa es otra Diablo Bundu que también relaciona Thomas en 1915 y la Dra., Ruth Phillips en su libro “Mascaras Sande de los Mende de Sierra leona” de 1995, y la describen como similar a Pa Fore Salia.  

En realidad no se sabe, yo no sé, si es un Diablo Sande o Bundu o de otra de entre las muchas hermandades de Sierra Leona.

Philips 1995 p.90, apunta:

“Samawa es una satírica, y su uso del humor puede ser ligero y divertido, pero también puede bordear lo amenazante y aterrador. El vestuario y la actuación de Samawa cambian según el objeto específico de su sátira. No usa un tocado, sino pintura facial, ropa exagerada y los objetos adjuntos apropiados. En una actuación de Samawa que vi, la cara de la comedianta estaba pintada con manchas blancas y negras para representar la lepra, una tira de piel estaba atada alrededor de su barbilla como una barba y estaba vestida con harapos sucios. Un gran bulto debajo de la parte delantera de su traje representaba una hinchazón del escroto, y cojeaba apoyándose en un palo como un lisiado. Todas estas deformidades, cantó, afligirían a cualquier hombre que desobedeciera las reglas de Sande, e interrumpió su canción con estallidos de carcajadas estridentes”. 

Phillips describe un Samawa que dice presenció en el sur de Sierra Leona en los 70 del s.XX durante un trabajo de campo y que su aspecto tiene mucho en común con Pa Fore Salia el personaje fotografiado por Thomas en Magbile.

Northcote Thomas

Hay una serie de comentarios al hilo de esto, que por una parte nos hacen ver hasta dónde iba la involucración de hombres como Northcote Thomas y por otro las cortapisas colonialistas, que con sentido o no, impedían que estos hombres culminaran sus deseos.

Veamos el dato de Wikipedia al que me refiero:

“En contraste con sus limitadas investigaciones de las sociedades de iniciación de mujeres, Thomas realizó una extensa investigación sobre las sociedades de hombres como Poro y Ragbenle. Thomas intentó ser iniciado en Poro en Yonibana, pero se le impidió como resultado de la intervención de un administrador colonial menor llamado WY Lyons. Cuando Thomas se quejó de esta interferencia, se afirmó que Lyons actuó en interés de la población local. 

Sin embargo, es más probable que la idea de que un europeo actuando en nombre del gobierno colonial se iniciara en una “sociedad secreta” de África occidental fuera vista como una transgresión de una frontera racializada, que las autoridades coloniales no podían tolerar. 

Cuando Thomas presentó el borrador inicial de su Informe a la Oficina Colonial al final de su gira por Sierra Leona, solicitó que muchos detalles de la sociedad Poro y su conexión con la jefatura no se publicaran porque causarían vergüenza a sus informantes. Debido a estas preocupaciones éticas, la sección sobre Poro en el informe publicado es bastante superficial”.

Poro en el ‘sur’ de Sierra Leona

Por otro lado y referente a la cuestión anterior, se ‘insinúa’ que si Thomas no insistió en profundizar en el conocimiento de las hermandades de mujeres: “…se debió al miedo que le producía el que estas le maldijeran con una afección de “elefantiasis escrotal”.   Y ante esto una de dos: o Thomas era un descreído que creía. O qué rayos pretenden los que ‘insinúan’ con semejante insinuación.

Hay muchas mascaradas asociadas con Poro en el ‘sur’ de Sierra Leona, algunas fotografiadas por T. J. Alldridge, de quien no hay que olvidar fue Administrador Colonial.

Por otro lado N.Thomas hizo lo mismo por el ‘centro’ y ‘norte’ de Sierra Leona, y se movió muy poco por el sur, a lo que parece porque: “La relativa escasez de fotografías del último período de la gira de Sierra Leona de Thomas probablemente se debió a las dificultades para obtener nuevos negativos de placas de vidrio a medida que la Primera Guerra Mundial se intensificó y afectó  a su envío a África Occidental”.

A estos se pueden unir muchos otros que estaban por allí, que han legado excelentes fotos sobre estos temas. Muchas, de unos y otros, tenemos inventariadas tras investigar quién las hizo, dónde las hizo y qué representan. Pero cuya publicación aquí haría esto interminable. Eso no quiere decir que no demos esta información a quien la solicite.

Juanjo Andreu

Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

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Publicado en: África, Culto Poro Etiquetado como: sierra leona, sociedad sande

El Soweh la Oculta o Diablo Bundu Cap. II

abril 26, 2023 by Juan Jose martin Andreu Deja un comentario

El Diablo Bundu

El diablo Bundu era una sanadora a la que además de practicar con eficacia demostrada esta función, se tenía por capaz de modificar a voluntad los destinos de la gente mediante fórmulas o actos rituales. Cada pueblo grande solía tener una y si no, se ‘contrataba’ para una región.

Fuera de uno u otro alcance, dependía de un jefe relevante.

Este la reclamaba vestida como ‘oculta’ cuando quería honrar a visitantes ilustres o con ocasión de celebraciones, pero podía acudir también como Diablo Bundu, cuando se la reclamaba o decidía ella, investigar alguna tropelía o mala conducta cometida por un hombre contra una mujer, de las que era valedora.

Si tal cual, como mujer sanadora, gozaba del respeto y estima de sus convecinos, el ir oculta, cubierta su cabeza con su máscara casco y vestimenta tradicional, el respeto se traducía en veneración pues solo alguien venerable podía tener poder para influir en el destino, e ir así, oculta, anunciaba que podía ser que fuera el momento para alguien. La incertidumbre de para qué y quién, acrecentaba el respeto si no temor.

Las Bundu

Aunque su aspecto raramente variaba, veremos que había excepciones; lo cierto es que casi todas las Bundu usaban cobijas similares y solo en sus máscaras casos se podían observar particularidades.  No se la debía ver ninguna parte de su cuerpo, por lo que al cuello llevaba una especie de cincha de nervadura de rafia de palma, de la que enganchada colgaban diversos tramos de la misma rafia, previamente tintada en negro limo, llegando hasta el suelo, y a la que se unían unas fundas del mismo material entretejido para sus brazos y piernas.

Curiosa foto en la que dos ‘ocultas’ se reúnen por alguna causa que desconozco y que el fotógrafo, Johnstonn, no desvela en su texto aunque sí dice qué y de donde son. A la izda Beri Nyâna, el diablo para las gentes del oeste de Liberia, podemos ver que con pigmentos claros; y a la drcha de la foto un Bundu en Sierra Leona. Tras ellas mujeres Digba sobre una estera.    Fondos fotográficos de la Biblioteca Pública de nueva York.

Quedaban cubiertas hasta las manos, pero se las apañaban para sujetar en ellas una rama, unas veces con y otras sin hojas, que era su única manera de manifestarse, dado que no podían hablar, lo que por otra parte les habría sido casi imposible con todo lo que llevaban encima. Sobre la cabeza podían llevar un paño de algodón que le evitara rozaduras contra la madera de su casco y ajustar además sus ojos a las aberturas del casco.

El Soweh

Igualmente les era casi imposible danzar, aunque a veces hacían un alarde dando algunos pasos, entre el agradecido jolgorio del público, pues debía ser muy raro. Sí estaba regulado de alguna manera el que en determinados momentos se apartara, a un lugar preestablecido, donde su asistenta extendiera su estera alrededor para ocultarla de la vista y pudiera quitarse el asfixiante casco y tomar aire, agua y un corto respiro. Para volver a ser lo que era y retomar el enorme poder fetichista que como Bundu poseía.

Toda mujer, incluso las muchachas, que hayan pasado el ciclo del Bosque Bundu, pueden optar a los grados superiores del Bundu, que en número de tres son: Digba, el 1º grado y más bajo; Normeh, el 2º grado o Demonio Bundu; Soweh, el 3º grado y más alto el de la Mujer Principal

Hay que volver a recalcar que estamos hablando de unas profesionales que aquí clasificaríamos como  médicos o farmacéuticas. Con cualificaciones similares a licenciadas, titulares y doctoradas. 

Ser Oculta o Demonio Bundu implicaba haber ganado el 2º grado y ser la titular de un pueblo o zona.

Lo habitual allí era que la Digba, mujer de 1º grado fuera una especie de enfermera, cuyo mayor privilegio de cara al público era sostener la estera de una demonio, aunque en realidad se encargara de ir a buscar, y a veces preparar, aquellos vegetales o elementos que su ‘oculta titular’ le había enseñado.

Aunque fuera su maestra, la Digba no debía tomarse familiaridades permaneciendo siempre y sin pisarla al otro lado de la estera de la Demonio Bundu.

Los Mende

Todo pueblo Mende podía tener su Diablo Bundu, y este, estar disponible en todo momento a acudir con su rama sin hojas, bastón, para controlar a todo hombre, quien fuera, que se hubiera permitido violar las estrictas leyes Bundu o interferir en cualquier modo con una o más mujeres iniciadas Bundu, en principio todas.

Cuando esto sucedía, el Demonio Bundu, ataviado con su cobija usual, y seguido por las Digbas que hubiera en el lugar, se presentaba en el escenario del suceso, y tras indagar y descubrir al infractor, le señalaba con la rama bastón para a continuación señalar un lugar en el monte como si fuera donde está o estuvo el Bosque Bundu, con este gesto obligaba a dar “la palabra”, el individuo debía seguirlas hasta el Barri a donde se dirigiría sin mayor dilación, pues grande era el miedo y más al poder que se les arrogaba a estas mujeres sanadoras y las consecuencias derivadas de sus encantamientos.

Reunidos en el Barri, se dilucidaba “la palabra” ante el jefe, en sus funciones de juez, inquiriendo al individuo y escuchando a la ‘oculta’, tras lo que esgrimiendo sus conocimientos judiciales sobre el tema, que no por dudas sino porque el individuo tuviera algún renombre, podía convocar a una sanadora principal o Soweh, que se limitaba siempre a refrendar lo dicho por la Diablo, tras lo que el jefe imponía pagar lo demandado por daños y perjuicios, exigidos por la sanadora principal o Soweh del Bundu.

el Bosque Bundu

En el hipotético y extraño caso, de que el demandado no pagara lo impuesto, se le embargaba y o vendía como esclavo. Aunque en este punto tenía la alternativa de acudir a la Soweh directamente o con un mediador influyente, solicitándola el favor de un acuerdo, que solía saldarse pagando el valor de una res, entonces 3 libras, sabiendo no obstante que siempre estaría en deuda con ella.

Estando en el Bosque Bundu, las chicas también podían saltarse normas siendo castigadas con azotes administrados en el Bosque, a no ser que sus padres o tutor pagara por impedirlo, lo que en estos casos requería a lo sumo de algún pequeño detalle en forma de pañuelo o tabaco, pues tan solo se pretendía que la niña reaccionara adecuadamente. También las mujeres, sobre todo las más jóvenes, podían saltarse normas y ser en consecuencia castigadas por ello, castigo que dependiendo también consistía en ser azotadas, en un caso tras de su casa y por su marido, en otras delante del Barri y en público.

Sierra Leona

Como se ha dicho, el diablo nunca hablaba, como mucho y cual mimo gesticulaba con ademanes en los que enarbolaba los manojos de ramitas; y si hubiera necesidad de explicar algo, era a través de una Digba que se hacía. Cuando el diablo en su función de vigilancia atendía una denuncia de infracción o arresto de alguien, le acompañaban Digbas pero nunca música, ahora bien si iba a una recepción de invitados o celebración festiva, llevaba una cohorte de mujeres especialistas en manejar las Sehguras.

Por cierto y aunque tarde: parece que un Kasi, Gafe, Làká u otro nombre propio del Poro, Sande o Bundu, debería de llevar delante el Pa, que nada tiene que ver con un nombre sino que es un adjetivo que al parecer significa ‘sobrenatural’ ‘misterioso’ ‘de lo oculto’, al menos en Sierra Leona y al oeste de Liberia

Juanjo Andreu

Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

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Publicado en: África, Culto Poro Etiquetado como: sierra leona, sociedad sande

La Escuela del Bosque en Sapâ Y Tiê Cap. VI

abril 9, 2023 by Jorge Ruiz Deja un comentario

La Escuela del Bosque en Sapâ Y Tiê

A diferencia de los SemiGrebo, Grebo y Kru, que no practican circuncisión ni escisión, en territorio Mano, en Sapâ y Tiê sí y ambas.Estos tienencostumbres similares a las de los Gio.

Los hombres y mujeres que las realizan son llamados Zo o So en Tiê, y Zo o Sou en Sapâ. El Bosque de las niñas Gio es una cabaña con un cerramiento en la parte trasera, como antes vimos. Antiguamente el tipo de albergue de niños y niñas Tiê era similar. El momento en que ambos ingresen en el Bosque es en luna nueva, cuando se cosecha el arroz, “es el momento adecuado, pues hay para comer y podemos centrarnos en aprender”.

Nuestra informante principal en Tiê, una “mujer rey”, la esposa del jefe supremo, que además era una Zo, acababa de terminar su Bosque antes de que llegáramos a su ciudad a fines de junio. Se comía arroz nuevo en algunas partes de Sapâ y Tiê.

Antes de que esta mujer hablara con nosotros, hizo que todas las mujeres y niñas no iniciadas presentes abandonaran la casa y sus alrededores.

“La mayoría de los niños, nos dijo, son entregados al Zo o Sou por sus padres o padrinos; algunos van voluntariamente; ocasionalmente, alguno debe ser llevado por la fuerza. Las niñas entran jóvenes, “befo’ dey bo’n, comoosito de niño pequeño”.

Antiguamente se creía firmemente que ninguna doncella podía tener un hijo hasta que hubiera sido extirpada. Ahora que la gente está más informada, algunas chicas no están siendo cortadas.

Zo

A medida que las niñas o los niños son entregados al Zo, este último recibe un regalo, como en el norte. Temprano en la mañana, después de que se han entregado los regalos, los niños o niñas son llevados a la orilla de un arroyo o estanque cerca del lugar donde el pueblo obtiene su agua para cocinar y beber.

El hombre o la mujer Zo, tanto en Sapâ como en Tiê, sacrifica un ave blanca y permite que su sangre corra por el camino que conduce a este lugar. Luego se cocinan las aves y un poco de arroz y se vierte aceite de palma sobre el arroz. Tanto el Zo como los neófitos lo comen y colocan un bocado de ave y arroz en el camino junto a la sangre derramada. 

A veces, en Tiê, son las chicas las que van primero, los chicos al día siguiente; a veces es al revés. Sólo los iniciados son admitidos para ayudar u observar las operaciones.* Estas pueden ser realizadas por un hombre o una mujer Sou en Sapâ; en Tiê, una mujer Zo opera a las niñas, y un hombre Zo a los niños.                          

* Nota: En Sapa tanto hombres como mujeres, si son iniciados, pueden mirar; pero en Tiê, los hombres no pueden ver la operación en las niñas, ni las mujeres en los niños.

La Escuela del Bosque en Sapâ

Escuela del Bosque en Tiê

En Tiê al llevar a las niñas a la orilla del agua y durante la operación, la mujer Zo usa un vestido especial. Consiste en la mitad del extremo cortado de una hoja de palma aceitera que se ha partido a lo largo de la nervadura central.

Antes de que se ate esto a la cintura, se le pone medicina para mantener las influencias de las brujas lejos de las chicas. La otra mitad de la hoja la guarda, y al regresar al pueblo, después de la escisión, la coloca sobre el techo de la cabaña en la que residen las niñas, sobre la puerta trasera. Antes de comenzar las operaciones La mujer Zo hace una medicina sumamente poderosa para atrapar y matar a cualquier persona que intente hechizar a sus protegidas durante el tiempo que están bajo su cuidado.

Tanto niñas como niños son “cortados” con cualquier cuchilla nativa ordinaria.

En Tiê, la manera de realizar la operación en las niñas es como sigue: se acolcha el suelo con un tipo de hojas escogidas, que producen cierto tipo de anestesia local parcial ligeramente urticante, sobre las cuales se acuesta la niña. Las auxiliares separan y sujetan sus piernas y se lavan sus partes íntimas con agua en la que se ha disuelto medicina.  La Zo sosteniendo firmemente el clítoris comienza a cortar.*           

* Nota: Las partes recortadas se entierran más tarde en secreto en el bosque. La “mujer rey” que informó de esto,  no dijo más sobre este proceso ni sobre las medicinas, ya que esto las estropearía y la perjudicaría en sus cargos.

la circuncisión y escisión

Para detener el flujo de sangre, coge un plátano verde asado, cortado transversalmente, y sopla sobre la herida a través del orificio central abierto al tostarlo. A continuación, aplica un astringente, que a veces resulta eficaz.

Pocas, pero algunas veces, hay niñas que mueren desangradas y otras por infección. En cualquier caso, creen que alguien practicó magia negra. Esto requiere una investigación para encontrar al culpable. Si el acusado niega su culpabilidad, debe probar su inocencia en un juicio por ordalías.

Hasta que se detenga el flujo de sangre, las niñas deben sentarse sobre un tronco de cierto tipo de madera. Los muchachos lo hacen sobre un tocón de la vid llamada Debu. Las cenizas de esta vid se aplican a la herida como astringente.

En Tiê, el Zo que ha realizado la operación espera hasta alrededor del mediodía, luego lleva a sus protegidos al poblado. Su aparición es la señal para que atronen los disparos  y se de paso a un desenfreno general, que continúa, con festejos y bailes, mientras los iniciados permanezcan en su casa del Bosque. No es necesario que todo el pueblo participe a la vez. Pues hay quien quisiera pero el trabajo le requiere, por lo que hay libertad  de realizar la labor habitual, y de participar como mejor les parezca.

Las chicas son conducidas a la cabaña de su Bosque; los muchachos, a los suya, estos últimos después de haber desfilado desnudos por el poblado. Allí permanecen hasta que sanan. Los muchachos no pueden ser visitados por nadie durante este período; de las chicas no hay datos.

Sapâ

En Sapâ la madre puede entrar a la casa a visitar a su hija el primer día; el padre, en el tercero o cuarto. Si entra antes deberá pagar una multa.

No se enseña nada en la casa del Bosque, por lo que pudimos aprender. Todos los hombres que nos hablaron sobre esto estuvieron de acuerdo en que comían y cantaban, tocaban tambores y decían tonterías, y en general pasaban el tiempo como les placía.

La comida es llevada y colocada a la puerta desde la que quien la llevó avisa, luego se hace a un lado, fuera de la vista, hasta que la introducen. Las niñas solo comen arroz y aceite de palma durante su estancia.

En Tiê, las mujeres Zo que operan, solo pueden comer con otras mujeres Zo entre el momento en que llevan a las niñas a la orilla del agua hasta que salen de su casa en el Bosque.

A veces, durante su aislamiento en la casa, la Zo toma un cabello, solo, de la cabeza de cada chica y lo pone en una medicina especial que prepara ella. Luego, toma una porción  para cada neófita, y se lo unta en la cara para que le llegue la buena fortuna. Al tercer día, la Zo aplica sobre las heridas curativas la misma medicina que se frota en una niña al tercer día después del nacimiento y en un niño al cuarto día. Esto es So dey go bo’n “como recordarle de bebe, cuando le achuchaba como a un peluche”. Al cuarto día, los iniciados abandonan la casa del Bosque y se dirigen a sus propios hogares.

los ancianos de Tiê

Según los ancianos de Tiê, antes los muchachos eran confinados a veces hasta dos lunas, pero en la actualidad rara vez se quedan más de dos o tres semanas. Un intérprete de Sapâ que estuvo presente afirmó no conocer que un niño estuviera confinado por más de dos semanas en su país, la región de Putu.

Cuando las chicas han dejado el Bosque, comienza su “tiempo de baile”, y continúa hasta que su Zo declara que ha terminado, probablemente cuando las heridas hayan sanado. Para este baile cada chica Tiê viste una especie de camisa de fibra de rafia hecha por su hermano.

Ella también usa en su cabeza cauríes que puede a su vez usar en la cintura. La señal de liberación es la demanda de la Zo para que se le den todas esas camisas que quema a continuación detrás de su casa.  Ese el momento de que las niñas vayan a las fincas con sus madres y ayuden con el trabajo.

Salida de la Escuela del Bosque en Sapâ

Los padres y parientes pagan a la Zo cuando las niñas salen de su casa del Bosque. Habitualmente  se les ofrecía un machete, un ave blanca, cuatro cestos, dos brazas de tela y cuatro tobilleras por cada una de las muchachas a las que hubiera ‘operado’. El padre de cada niña hacía matar una cabra que se cocinaba para un pequeño banquete.

“Si hay diez niñas, sus padres “agacharán la cabeza”, se consultarán, y matarán un novillo en común”.

Para los chicos Tiê se hace una gran fiesta y celebración cuando salen de su encierro. Primero se purifican ceremonialmente: se lavan con agua en la que se ha mezclado la corteza machacada del árbol Kolotue.

Luego, el Zo frota sus cuerpos con una pasta hecha mezclando carbón con aceite de palma, diciendo mientras lo hace: “¡Que cualquier problema o mala fortuna que recaiga sobre ti se vaya! ¡Que todo lo malo que esté delante de ti sea eliminado! Que sea reemplazado por buena fortuna!” etcétera.

 Luego les peinan y trenzan finamente, y les ponen ropa nueva y adornos, muy a la manera de los muchachos del norte que abandonan el Bosque del Poro.

estatus social de los padres

Lo que se paga por los niños depende del estatus social de los padres. Un hombre pobre puede dar tan poco como una estera y un ave; un notable puede llegar a dar una tobillera, una cadena, un cuerno de carnero para colgar del hombro y un becerro. Este último se sacrifica y cocina para todos los presentes ante la insistencia del Zo.

Sólo después de estas operaciones se considera a los niños y niñas como verdaderos hombres y mujeres. Cuando dos hombres y mujeres pelean, si uno no ha tenido esta operación y el otro lo sabe, este último avergonzará a su oponente exclamando: “¡Tú no estás cortado, yo sí!” Que una mujer le diga esto a otra que ha tenido la operación es el mayor insulto posible, y resulta en un agravio muy serio.

Estas viejas costumbres están siendo abandonadas rápidamente debido a condiciones inestables. En la actualidad, a menudo es necesario que una Zo entregue a las niñas a sus padres inmediatamente después de la operación .   

  Fin Poro y Sande en Liberia

Juanjo Andreu

Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

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La arboleda de Sande Cap. III

abril 4, 2023 by Juan Jose martin Andreu Deja un comentario

La arboleda de Sande

La arboleda de Sande. En Loma hay dos Bosques de niñas. Patamave es el nombre del primero, donde las chicas se quedan dos meses. Ahí hay refugios pero no casas reales. Esto corresponde a la circuncisión en el Bosque de los niños, y es aquí donde tiene lugar la escisión.

Al salir pasan al segundo que suele estar más cerca del pueblo. Es el Zâde kwala o Zâde kpwakpwa gi zu. En él hay una casa para las mujeres Zoy otras para las niñas. Estas son construidas por hombres. Cuando están listas, el jefe del clan se las entrega a las mujeres. En agradecimiento  la líder Sandehace una fiesta para los trabajadores, a la que todas las miembros Sande deben contribuir. Tras la fiesta los hombres se retiran y la escuela puede comenzar.

Una mujer detalló su paso por el Bosque:

“Nos juntaron a niñas de tres pueblos, que se habían unido para que hubiera suficientes. Antes los hombres habían construido cuatro cabañas  oblongas, tres para nosotras y una para las mujeres Zo. Las quemaron después de nuestra salida del Bosque”.

Gbunde

Según una iniciada de Gbunde:

“Antes de que se consagre un arbusto de niñas, se puede ir a ver. El de aquí está a unos veinte minutos a pie de Pandamai. Escuchamos los lamentos por una mujer Zo que había muerto en este Bosque cuando estábamos fuera de la entrada sur del pueblo. Había cuatro casas con techos de paja y paredes de ramajes, sin cobertura de barro. Quisimos volver a visitar el lugar antes de que entraran las niñas, pero no se pudo, dado que el lugar ya había sido ‘bautizado’, tal cual, por el jefe, las Zos del pueblo y resto de mujeres Zo. Después de dicha ceremonia, solo 20 mujeres pueden ingresar en el Bosque, excepto con un permiso especial.

La señal oficial de no pasar consiste en poner un mortero en la vereda que va hacia él. Hay un arroyo cerca para que las niñas puedan tomar agua, lavarse y pescar”.

Otra mujer de Gbunde dio su versión:

“Después de haber terminado las casas, los hombres que han participado en ello, las mujeres Zo y el Jefe se reúnen en el lugar. Hacen el ritual de consagración y colocan manos de mortero, dos al menos, que se hayan usado para desmenuzar arroz en el centro del antepatio que circundan las casas. Después de esto, nadie, excepto las mujeres de Greegree Bush, puede entrar en él”.

Las mujeres y hombres de edad de Gbunde relataron que el Bosque de sus hijas antes era como el de Gio Era una de las cabañas del pueblo donde se recogían las chicas para su retiro. A cada lado de la puerta trasera se encontraba una cerca de rafia y Tofa que se prolongaba hasta entrado el bosque dejando atrás el pueblo. Así no se podía ver a las niñas cuando de la casa iban al calvero de su instrucción en el bosque. Permanecieron unas pocas semanas en esta cabaña.

Las chicas Gio todavía usan una cabaña así, probablemente con fines de culto y rituales, en las afueras del poblado. A cada lado de la puerta trasera hay cercas de palma que procuran privacidad. La puerta principal está bien vigilada. Las chicas Gio permanecen en su Bosque durante algún tiempo.

La arboleda de Sande
Budu de las Gio   

Sanokwele

Una mujer Mano en Sanokwele nos dijo:

“Cada pueblo tiene su ‘mujer principal’ para el Bosque de mujeres, así como los chicos tienen el suyo. Cuando la mujer principal piensa que es hora de comenzar una escuela para las niñas, acude al hombre principal del Bosque de muchachos y se lo dice. Si está de acuerdo, le dice: “Iremos y preguntaremos al jefe del pueblo y si está dispuesto, se comenzará el trabajo”.

“Cada pueblo tiene su propio Bosque para niñas. El jefe del pueblo llama a los hombres iniciados para que vengan a despejar el terreno y construir las casas. Si alguien llamado se niega a ir, es una gran fantochada por la que puede ser multado hasta con un toro. Antes de que los hombres comiencen a trabajar, muy temprano en la mañana, el hombre y mujer principales del Bosque de niños y niñas salen al lugar para hacer los rituales necesarios para su éxito. Terminados estos rituales los hombres empiezan a trabajar. Si nadie muere en la arboleda durante la sesión escolar es una señal de que la ‘medicina’ ritual era buena”.

Las casas son rectangulares. Este tipo de casa se llama Budu.

La casa redonda ordinaria es llamada Ka. Cuando están todas construidas, las mujeres Zohacen un banquete. Todos comen de esto: hombres, mujeres y niños.    Tobwe Zuruy Filika fueron el primer hombre y primera mujer, que eligieron el sitio para el Bosque de las niñas en Sanokwele. Hicieron la primera medicina ritual para ella.

A veces, un Bosque o una escuela de algún pueblo puede ‘morir’. De hecho hacía bastante tiempo que no había en el pueblo de Tapi, pues habían muerto las personas que pudieran dirigirlo. Las chicas de ese pueblo iban a otro Bosque cercano. Después de un tiempo, la madre de nuestra informante Zo lo revivió, y ella misma continuó cuando murió su madre.

Duración del Arbusto de Niñas

Al igual que los niños, las niñas solían ir al Bosque al comienzo de la estación seca. Schwab p.289 apunta:

“Las chicas de Pandamai habían entrado en diciembre de 1927 y permanecerían allí durante dos años. Las chicas de Vonjama, ambos poblados Gbunde, entran aproximadamente en la misma temporada, “solo de tres a cinco lunas”. Se dice que las chicas Gbunde del lado francés, Costa de Marfil, se quedan durante tres años. Algunas de las mujeres de Loma habían ido a la hora de la siega; otros, en el momento de “raspar el arroz”, plantar.

En varias partes de Mano, las mujeres se habían ido al Monte o Bosque al comienzo de la estación seca. Algunas se habían quedado por dos lunas; otras, por dos lunas y dos semanas. Aquí solo se realizó la escisión, no la escuela ritual del Bosque completa. Aquí y allá en Mano, un Bosque de niñas puede llevarse a cabo más a la manera de los de Gbunde y Loma, permaneciendo en ciclo durante dos o tres años.

En Gio entraron las muchachas el 7 de marzo de 1929, para permanecer dos meses. En esta tribu el campamento corto completa la educación de las niñas; no hay un gran ritual. 

En Tapi Town, una semana después, vimos a miembros de la logia escoltar a una doncella fornida al Bosque que estaba a punto de abrir un ciclo allí. Una de ellas cargó a la niña sobre sus hombros por lo menos hasta donde podíamos ver a lo largo del camino, aproximadamente una distancia de una milla”.

Guardiana que debe proteger que ningún hombre vea a las iniciadas hasta que hayan salido. fg 94,g.
Guardiana que debe proteger que ningún hombre vea a las iniciadas hasta que hayan salido. fg 94,g.

los Mano y Gio

Las niñas en Gbunde y Loma, donde el curso era teóricamente de dos o más años, no necesariamente tenían que permanecer durante el ciclo completo, podían optar por permanecer solo unos cuantos meses. Esto dependía de qué y cuánto deseaba aprender la niña y cuánto la había enseñado su madre. La edad de ingreso era de entre los siete a los trece años.    Se podía dar el caso de que una niña casada o soltera tuviera algún hijo antes de ingresar.

Entre los Manoy Gio no se permitía a una chica casadaentrar al Bosque en la ciudad de su esposo; ella debía ir al Bosque de su pueblo de origen; estaba claro que podría escapar para ir a ver a su esposo o viceversa, lo que era una muy grave falta, mejor impedir tentaciones. 

 En Gbunde, si una niña estaba embarazada antes de ingresar, y esto se descubría después de haber ingresado, debía permanecer en el Bosque hasta haber dado a luz a su hijo.

A las niñas no se les permitía salir de su Bosque hasta el final del ciclo, pero una madre podía visitar a su hija en cualquier momento. Al entrar en la arboleda, la madre se quitaba todo lo que lleva puesto y se desnudaba para pedir permiso en casa de la mujer Zo que cuidaba a su hija. Si se le concedía, debía vestirse antes de ir a ver a su hija.

Juanjo Andreu

Juanjo Andreu

Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano

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Publicado en: África, Culto Poro Etiquetado como: Gbunde, Liberia, sierra leona, sociedad sande

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