Introducción
La esclavitud históricamente era una tradición en el Imperio Asante, que habitualmente provenían de los enemigos cautivos tras una batalla, aunque los ladrones o indeseables también podían surtir las bodegas de los barcos esclavistas.
La consideración de esclavo era un término que sorpendía y aún sorprende al europeo, cuando conoce el sistema legal que regía al respecto sobre ellos en esos ‘países primitivos’: de hecho, los portugueses primero y daneses e ingleses al poco, se asombran de la consideración de humanos que se les da, en contraposición a la de ‘bestias’ con las que los consideraban los occidentales.
Un esclavo de los akan en general y recordemos que los asante lo son, podía ser enterrado vivo o muerto, tras el funeral de su amo, un rey, jefe, o persona influyente, y sobre o bajo el cadáver, en función de la consideración y honra a la que se avenía u obligaba, que de todo había, pues no hay que olvidar su creencia en la reencarnación; los asante creían que los esclavos seguirían a sus amos hasta la otra vida y que retornaban con ellos en su reencarnación.
Pero ese mismo esclavo podía votar como un habitante más, en cualquiera de las ocasiones que se presentaran o emitir una opinión y ser escuchado. Un esclavo podía percibir una parte de lo que generaba con su trabajo, lo que le permitía conseguir riquezas e incluso comprar su libertad. Le era permitido optar a casarse con un componente de la familia del amo, al que se llamaba maestro. Los esclavos a veces podían poseer otros esclavos, y también podían solicitar un nuevo amo si el esclavo creía que estaba siendo maltratado con severidad.
En la actualidad
Los asante hoy, aseguran que los esclavos rara vez eran maltratados, y que una persona que abusaba de un esclavo era objeto de gran desprecio por parte de la sociedad. Ellos defienden la ‘humanidad’ de la esclavitud Asante al señalar que a esos esclavos se les permitía casarse, y que sus hijos nacieran libres. Si un maestro encontraba deseable a una esclava, podía casarse con ella en un matrimonio convencional, pues además era preferible que hacerlo con una mujer libre, porque el matrimonio con una mujer esclava les permitía a los hijos heredar parte de la propiedad y el estatus del padre.
Esto venia al caso por la relación del sistema matrilinial imperante y que primaba también en la reglamentación de los derechos hereditarios. Bajo este sistema de parentesco, se consideraba que los niños habían nacido en el clan de la madre y por tanto se habían separado de su familia. De tal manera que el hermano mayor de la madre era el mentor de sus hijos, especialmente de los niños.
Ella estaba amparada por su familia. Por eso, algunos hombres asante se sentían más cómodos tomando a una esclava en matrimonio, entre otras cosas y no menos importante, porque ella no tendría abusua, abuelo, padre, tío o hermano, que pudiera interceder en su nombre cuando la pareja discutía.
Con una esposa esclavizada, el amo y esposo tenían el control total de sus hijos, ya que ella no tendría ningún pariente en el entorno.

Juanjo Andreu
Profesor de Bellas Artes y comisario cientifico de arte tribal africano
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